Denuncia inconsistencias en homicidio de menor

La madre de Ana Itzel, de 14 años, Janeth Téllez Islas, reveló que ha sido amenazada de muerte por las autoridades de Hialgo que señalan a su esposo de parricida.
La señora Janeth Téllez Islas, madre de la menor.
La señora Janeth Téllez Islas, madre de la menor. (Arturo González)

Pachuca

Cinco días después de la consignación de Juan Carlos Escamilla Rodríguez como probable responsable del asesinato de su hija Ana Itzel “N”, cuyo cuerpo fue localizado el 26 de mayo semienterrado en el ejido de Tilcuautla, San Agustín Tlaxiaca, la familia denuncia amenazas de muerte, falsificación de la firma en el acta de declaración en la que el presunto autor confiesa el crimen –que es la única prueba con la que cuenta la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH)–, e intimidación para forzar a los hijos a declarar acoso sexual y violencia por parte de su padre.

Además, asegura que por la presión social para esclarecer el caso las autoridades responsables de la investigación fabricaron un supuesto culpable, con un proceso plagado de irregularidades en el que la versión oficial se contradice con el trabajo que los agentes realizaron desde que se informó de la desaparición de la menor, el 19 de mayo, en Tornacuxtla, en el citado municipio de San Agustín Tlaxiaca, a 15 minutos de la capital hidalguense.

Desde que el padre de la menor fue detenido y puesto a disposición del ministerio público, “sin que existiera orden de aprehensión en su contra”, la madre de Ana Itzel, Janeth Téllez Islas, reveló que ha sido amenazada con ser privada de la vida y que sus tres hijos menores sean desaparecidos, por acusar anomalías en la integración de la averiguación previa.

Las inconsistencias 
De acuerdo con la versión del secretario de Seguridad Pública, Alfredo Ahedo Mayorga, el día del anunció del esclarecimiento del caso, el móvil del homicidio habrían sido “las drogas”.

Bajo el influjo de los enervantes, Juan Carlos Escamilla habría agredido sexualmente a su hija, quien, según los resultados de la necropsia, murió posteriormente de asfixia por estrangulación.

No obstante, la madre de la adolescente, que tenía 14 años de edad, dijo que cuando hicieron el reporte de extravío y acudieron a su domicilio elementos de seguridad pública de San Agustín Tlaxiaca y del estado, le hicieron pruebas psicológicas a toda la familia para ver si podían aportar una pista que llevara a la localización de Ana Itzel. En ese momento no reportaron que el hombre hubiera consumido drogas.
“La sustancia tarda en eliminarse del organismo, dicen que era drogadicto, cuando lo inculparon yo pedí un examen toxicológico y las autoridades se negaron a realizarlo”.

Añadió que, según la declaración  –que aunque tiene huellas dactilares originales que él fue “forzado” a plasmar, “posee una firma falsificada”– ese día compró en la Ciudad de México 600 pesos de heroína y 500 de cocaína, ambas las habría consumido, por ello cuando su hija lo descubrió comenzó a golpearla, desvestirla y violarla.

Debido a los efectos psicotrópicos, indicaron los ministeriales, la ahorcó hasta dejarla inconsciente y abusó de ella por segunda ocasión.

Sin embargo, la madre precisó que ese día sólo llevaba entre 350 pesos para pagar el viaje de ida y regreso, que ella misma le dio. Los boletos del autobús, donde según las indagatorias logró transportar la droga sin que el personal de la línea lo revisara y lo notara, fueron entregados a la policía, pero no recuerda en qué compañía se transportó.

El día de la conferencia de prensa para anunciar la detención del presunto homicida, Alfredo Ahedo añadió que cuando el hombre descubrió que su hija no tenía movimiento, la envolvió en un costal, la subió en una motocicleta y condujo aproximadamente un kilómetro, para llevarla al terrero donde permaneció enterrada siete días hasta que las autoridades la localizaron.

No obstante, Janeth Téllez señaló que la motocicleta no tenía gasolina, además, por el tamaño, no podía soportar un cuerpo encostalado y herramientas para enterrarlo. El camino por el que supuestamente condujo “no está desolado, está semipoblado, por lo que debió haber testigos del hecho”. Además agrega que en el momento que el cadáver fue desenterrado, por las fotografías que les mostró la SSPH, no está en ningún costal.

Otra anomalía que acusó la madre de la víctima es que intentaron forzarla en primera instancia para que declarara que los restos de la niña fueron trasladados por su esposo en una camioneta, no en la motocicleta, como finalmente se dijo.

“Conducir una motocicleta, bajo el influjo de los enervantes, con un cadáver, es un poco difícil de creer”.

La identificación del cuerpo

El jefe de la policía estatal aseveró que en sus distintas declaraciones Escamilla Rodríguez cayó en contradicciones, incluso al principio se negó a reconocer el cadáver de Ana Itzel aunque los resultados de la necropsia, estudios periciales y evidencia fotográfica lo corroboraban. Esto, acoto, para retrasar las pesquitas.

Pero Janeth Téllez expuso que en un principio no identificaron el cuerpo porque no coincidía con el de su hija. Por el avanzado estado de descomposición pensó que estaba calcinado, además de no percibir coincidencias en las señas particulares, como lunares que tenía en el rostro.

“Cuando fuimos a identificar el cadáver por primera vez, a ocho días de la desaparición, entré yo, mi esposo y mi hermana, al momento no lo reconocí porque presentaba una coloración muy obscura, yo pregunté incluso si la habían quemado. En la segunda ocasión, a los 15 días, nos mostraron unas fotografías y estaba más claro, coincidía con el de mi hija. Nos dijeron que era porque ya lo habían tratado con sustancias”.

Ahedo Mayorga, su oportunidad, señaló que no se hicieron pruebas para corroborar el abuso sexual (ginecológicas) por la avanzada descomposición del cuerpo. La prenda hallada el día en que fue reportada como extraviada está en poder de los peritos, según la madre, quienes inspeccionaron la casa y, en aquel momento, no encontraron huellas de violación, al no estar esta ropa forzada ni tener restos de líquido seminal u otros fluidos.

Golpes y lesiones 
Juan Carlos Escamilla Rodríguez, probable responsable del asesinato de su hija Ana Itzel, se encuentra recluido en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Actopan, para forzarlo a firmar la declaración fue golpeado y electrocutado en varias ocasiones, entre otro tipo de torturas físicas y psicológicas de las que ha sido víctima y corroboró la Comisión Estatal de Derechos Humanos, aseguró su esposa.

“Presionamos mucho al gobierno a través de nuestras marchas, de que dimos a conocer la desaparición de nuestra hija y después al encontrarla muerta, que llegó el momento que las autoridades encargadas del caso se sintieron tan presionados y fabricaron un culpable, agarraron a un chivo expiatorio”, aseveró.

También responsabilizó a los comandantes Valentín Vázquez y Jesús Rojo del grupo de Homicidios de la Coordinación de Investigación, dependientes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, de las amenazas en su contra.

“Me han dicho que si no dejo las cosas como están que tenga presente que tengo tres hijos más. A él lo han torturado psicológicamente diciéndole que van a desaparecer a su familia”.