Familiares de detenidos por caso Iguala piden su liberación

Los inconformes aseguraron que los policías fueron torturados para obtener las declaraciones que los involucran en la desaparición de los 43 normalistas.

Chilpancingo

Al menos 400 personas, todas ellas familiares de los policías preventivos sujetos a proceso por los ataques del 26 de septiembre donde perdieron la vida seis personas y 43 normalistas resultaron desaparecidos, salieron a las calles de Iguala, Guerrero para exigir su liberación.

La protesta comenzó en la plaza de las tres garantías, recorrió las avenidas Vicente Guerrero e Ignacio Aldama para retornar a la misma plaza, ubicada en el centro de la cuna de la bandera.

Participaron esposas, hijos y elementos en activo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), quienes a gritos reclamaron el hecho de que no se investigue a los dirigentes que mandaron a los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa hasta dicha ciudad, ubicada en la región Norte de la entidad.

Aseguraron que los elementos que permanecen presos bajo el señalamiento de participar en el asesinato de seis personas; tres estudiantes, un ama de casa, el chofer y un jugador del equipo de tercera división Los Avispones de Chilpancingo, fueron víctimas de tortura para obtener las declaraciones inculpatorias.

A casi cuatro meses de los hechos, denunciaron que han sido objeto de presión y hostigamiento por parte de personal de la Procuraduría General de la República (PGR), por lo que reclamaron la atención de organismos de derechos humanos, pues ellos también son víctimas de la delincuencia.

Los niños portaban cartulinas de diferentes colores rotuladas con letras negras, en ellas señalaban que sus padres no son delincuentes.

En la mayoría de los mensajes se pide por la paz en Iguala, además se reclama un alto a los abusos y actos de hostigamiento sufridos a partir de los hechos y detención de los policías municipales.

Desacreditaron las declaraciones aportadas por supuestos integrantes del crimen organizado, mismas que mantienen a sus padres y esposos en prisión, ya que sostienen que se les da el trato de chivos expiatorios para no resolver el caso y sofocar la inconformidad social que este ha generado.

Sin embargo, pidieron que se tome en cuenta que hay más de 70 familias en el desamparo, ya que en la mayoría de los casos, los policías presos eran la única fuente de ingresos para garantizar el sustento.

"A mi esposo se lo llevaron sin camisa, ni zapatos, le tuve que aventar su calzado para que se lo pusieran, me lo incomunicaron y lo escondieron", señaló la esposa del elemento Agustín Cuevas Bello.

También denunció que fue trasladado al penal federal de Tepic, Nayarit antes de que se cumpliera el término legal para determinar su situación jurídica, lo que no dio espacio siquiera para que iniciara la defensa legal.