Harán primera expedición subacuática al Cráter de Chicxulub

Especialistas de la UNAM y de tres universidades internacionales buscarán vestigios del origen de la vida en la Península de Yucatán y nuevos indicios sobre la extinción de los dinosaurios.
 La Dra. Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM, forma parte del proyecto internacional.
La Dra. Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM, forma parte del proyecto internacional. (Daniel Barquet)

Daniel Barquet

La primera expedición internacional subacuática al Cráter de Chicxulub, a realizarse con especialistas de cuatro universidades, así como un fondo superior a los 10 millones de dólares, fue puesta en marcha para que en 2016 se busquen vestigios del origen de la vida en la Península de Yucatán y nuevos indicios sobre la extinción de los dinosaurios.

El Dr. Sean Gulick, de la University of Texas at Austin en Estados Unidos, uno de los líderes del proyecto, explicó en Mérida que la Expedición 364 Cráter de Chicxulub K-Pg busca encontrar respuestas en la formación geológica subterránea y subacuática en la Península de Yucatán, en el sitio donde hace 65 millones de años se registró el impacto de un meteorito sobre la Tierra.

El objetivo es el de recuperar muestras de rocas de la estructura anular y de la capa de eyecta del cráter, para entender más acerca de cómo la vida se recuperó después de este evento de extinción masiva, explicó Gulick.

Junto con la Universidad de Texas en Austin participan otras instituciones, como el Instituto de Geofísica de la UNAM, encabezado por el Dr. Jaime Urrutia Fucugauchi, quien ha realizado la mayoría de los estudios previos en la región. También participa la Dra. Ligia Pérez-Cruz y colaboradores de la Universidad Autónoma de Yucatán.

A este grupo local se suma el experto en perforaciones David McInroy, científico del programa ECORD (European Consortium for Ocean Research Drilling). Este organismo aportará al menos 10 millones de dólares, procedentes de recursos de 16 países europeos y Canadá,  así como del Programa Internacional de Perforación Continental.

Para la doctora Pérez-Cruz, lo más importante será estudiar la variación del sistema climático a través del tiempo geológico, marcado en diversas capas de la tierra.

“Actualmente no tenemos una fecha precisa para el inicio de operaciones, pero se prevé que se realice entre marzo y abril de 2016. El equipo del proyecto pasará aproximadamente dos meses en la plataforma de perforación, la cual es capaz de recuperar rocas del fondo marino, hasta 1500 metros de profundidad”, comentó Gulick.

La perforación se realizará a 40 kilómetros al norte de la costa de Yucatán, frente al puerto de Progreso y se utilizará una plataforma de tres patas que se asentarán sobre la laja en el lecho marino en tanto se llega a los mil 500 metros de profundidad que pretende el proyecto.

El material que se extraiga se distribuirá alrededor del hueco, para que no haya alteraciones significativas al ecosistema marino y se afirmó que el lodo para lubricar la barrera es biodegradable.

Los científicos tardarán alrededor de un año en analizar las rocas recuperadas durante las operaciones en el mar y después publicarán sus resultados.

“Por los cambios que trajo para la vida en la Tierra, el cráter de Chicxulub se vuelve muy interesante para la exploración científica. En esta semana realizamos un taller de discusión sobre el proyecto de perforación marina del Cráter. Hemos trabajado cercanamente con el Gobierno del Estado de Yucatán, en particular, con la Secretaría de Educación, para desarrollar las siguientes etapas del proyecto”, expuso por su parte el mexicano Jaime Urrutia-Fucugauchi.

Otras cabezas del proyecto son la Dra. Joanna Morgan, del Imperial College, de Reino Unido; los doctores McInroy y Alan Stevenson y Mario Rebolledo-Vieyra, de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán.

Otro apoyo local es el Sistema de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico del Estado de Yucatán, que recientemente abrió el primer Parque Científico en la región.

El estudio prevé la extracción de una columna de piedra la cual contiene la historia geológica del planeta, en los últimos 65 millones de años.

Los científicos consideran que el impacto del meteorito creó un fuerte choque que movió la corteza terrestre, que está a 25 kilómetros de profundidad, lo que provocó el levantamiento de material y la generación de nubes de gas. Esto, además de la teoría de la extinción de los dinosaurios.

El cráter recibe el nombre de Chicxulub, “pulga del diablo” en lengua maya, nombre de un antiguo cacicazgo maya en el centro de la costa de Yucatán donde actualmente se encuentra el puerto del mismo nombre, que como comisaría pertenece al municipio de Progreso. Estudios espaciales de la NASA ubicaron los bordes del sur del cráter como una cordillera subterránea que coincide con el anillo de cenotes o reservas acuíferas en el subsuelo de Yucatán. El borde norte se encuentra ubicado dentro del mar, cerca del Parque Marino Nacional Arrecife Alacranes.

El proyecto de perforación estaba previsto desde 2010, pero no se juntó el financiamiento por parte de la UNAM, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y del Pane Internacional Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP, por sus siglas en inglés).