Exhuman cuatro cuerpos de fosa en Tetelcingo

Los peritos tomaron muestras genéticas a los cadáveres y después los trasladaron al panteón Jardines del Recuerdo, donde fueron sepultados.

Tetelcingo

Peritos de la Fiscalía General de Morelos, de la Procuraduría General de la República y de la Universidad Autónoma de Morelos exhumaron los primeros cuatro cuerpos de la fosa ubicada en el poblado de Tetelcingo, en Cuautla, Morelos, y, tras obtener las muestras biológicas-genéticas, fueron trasladados a otro cementerio.

Una vez que los peritos tuvieron a su alcance los primeros restos humanos extraídos, fueron colocados en una camilla anaranjada, que se sujetó con cuerdas a la 'mano de chango' de una retroexcavadora, con la que se auxilian las autoridades para labores de rescate.

Los restos salieron envueltos en un material oscuro y fueron puestos en una plancha metálica donde peritos realizaron las pruebas de genética bajo dos carpas colocadas por la UAEM.

Mientras unos 40 peritos federales y estatales, distribuidos en cinco planchas metálicas se coordinaban para las labores de genética, otros impedían que cámaras fotográficas y de video captaran estos trabajos.

Los restos humanos fueron empaquetados y colocados en la parte trasera de una camioneta del Servicio Médico Forense, que los trasladó al panteón Jardines del Recuerdo, que se ubica a 15 minutos de Tetelcingo. En ese lugar, la fiscalía de Morelos construyó 25 bóvedas de cemento, con diez planchas en su interior de cada una, para tener posibilidad de depositar 250 cadáveres.

Del total de los cuatro cuerpos extraídos, “sólo dos contaban con número de carpeta de averiguación”, informó el coordinador del grupo de especialistas periciales de la Universidad Autónoma del estado de Morelos (UAEM), Abimelec Morales Quiroz.

“Se le asignó un número de carpeta al cuerpo que no la tenía; no está identificado”, señaló el especialista.

Morales Quiroz consideró que ni el traslado ni la escena de la exhumación están provistos de las condiciones protocolarias exigidas.

“La manera de enviarlos sí deja mucho que desear. El material no es una bolsa para cadáver, es un plástico únicamente fijado en la parte inferior. El lugar estaba contaminado porque no hubo el procedimiento correcto en la escena, estaba contaminada y alterada porque se hallaron trajes (de criminalistas) y cubrebocas”, denunció.

La fosa de Tetelcingo cobró notoriedad desde diciembre de 2014 cuando la familia Hernández Hernández denunció que el cuerpo de Oliver Wenceslao Navarrete Hernández fue localizado en ese lugar, a pesar de haber sido identificado y reclamado.

Cuando la familia logró la exhumación del cadáver se percataron de que al interior se encontraban decenas de cuerpos, muchos de ellos sin identificar.