Nunca se debió construir la unidad habitacional en Chihuahua: Profepa

Guillermo Haro Bélchez, titular de la Profepa, admitió que las administraciones anteriores sabían de las altas concentraciones de metales pesados en las inmediaciones de la ex fundidora Ávalos.

Ciudad de México

En las inmediaciones de la ex fundidora Ávalos nunca debió construirse ninguna edificación para uso habitacional, sostuvo Guillermo Haro Bélchez, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente.

Haro Bélchez reconoció que las administraciones anteriores de la Profepa tuvieron conocimiento de las altas concentraciones de metales pesados en la zona, y sin embargo, no se llevó a cabo la remedición del sitio y en 2006 se inició la construcción de más de mil viviendas, por lo que ahora más de 400 menores se encuentran en riesgo de intoxicación por plomo en la sangre.

De tal forma, el procurador dijo que la actual administración estableció una ruta crítica entre dependencia federales y estatales, para determinar las condiciones actuales del sitio e impulsar llevar a cabo nuevos muestreos a fin de determinar el grado de contaminación del sitio para llevar a cabo su remediación.

"De los análisis preliminares que la Profepa cuenta desde entonces existen suelos, jales, y altas concentraciones de plomo, cadmio, arsénico y zinc. Se calculan más o menos 2 millones de metros cúbicos de jales, un millón de metros cúbicos de escorias de plomo, mas de 300 mil metros cúbicos de escorias de zinc", detalló.

En conferencia por motivo de la Temporada de Avistamiento de Ballena Gris, el funcionario consideró que el caso de contaminación por plomo en Ávalos se trata de "un viejo asunto".

El procurador ambiental recordó que la ex Fundidora Ávalos se ubica a 3 kilómetros de la ciudad de Chihuahua; tiene una extensión aproximada de más de 475 hectáreas.

En la década de los 20's fue considera la mayor planta de producción de plomo en el mundo, alcanzó más o menos una producción de mil 600 toneladas por día y las operaciones de la planta fueron de 1903 a 1997.

"En esa época pasó a manos de Minera México y fue finalmente por el gobierno del estado de Chihuahua en 2004. De aquel entonces la Profepa determinó que era necesario llevar a cabo el programa de remediación correspondiente para volver a la situación en que se encontraba antes de la presencia de esta fundidora", apuntó.