Equinoccio de primavera, símbolo de fertilidad en Tlaxcala

Al entrar la estación, cuando el Sol sale atrás de La Malinche, en la época prehispánica se hacía todo ritual de la fertilidad que tiene que ver mucho con la nueva vida, el nuevo Sol. 
Cuicuilco, en la Ciudad de México, es uno de los lugares más concurridos en estas fechas por su ubicación dentro de la metrópoli.
Cuicuilco, en la Ciudad de México, es uno de los lugares más concurridos en estas fechas por su ubicación dentro de la metrópoli. (MILENIO DIGITAL)

Tlaxcala

El Equinoccio de primavera, que se celebra cada 21 de marzo en la zona arqueológica de Xochitécatl, ha sido para Tlaxcala, desde la época prehispánica, un importante símbolo de fertilidad y augurio de los tiempos de cultivo de la tierra, dijo el antropólogo José Guadalupe Pérez.

El también director de Comunicación Social del municipio de Totolac señaló que culturas como la Olmeca-Xicalanca, que se asentó en la región sur del estado en lo que ahora es la zona arqueológica más importante de la entidad, Cacaxtla-Xochitécatl, siempre se vio a este fenómeno natural como un mensaje de cambio.

Asimismo, para los Cuatro Señoríos de Tlaxcala, tres de ellos ubicados en lo que hoy es el municipio de Totolac, y que tuvieron su auge seis siglos después de Cacaxtla, fue un momento importante en su calendario, apuntó.

En entrevista con Notimex, refirió que "hay una zona especifica que era Xochitécatl, donde el equinoccio era de suma importancia".

Explicó que para el arqueastrónomo John Carson, quien hizo estudios en la zona entre 1984 y 1986, "existe una alineación entre un punto del volcán La Malinche, el Edificio A de Cacaxtla y la cumbre de la pirámide de las Flores, ubicada a unos kilómetros, en Xochitécatl".

"-El equinoccio- es un evento muy importante porque precisamente demuestra el conocimiento astronómico que tenían las sociedades de la cultura Olmeca-Xicalanca", acotó.

Expuso que al entrar la primavera, cuando el Sol sale atrás de La Malinche, en la época prehispánica se hacía "todo ritual de la fertilidad que tiene que ver mucho con la nueva vida, el nuevo Sol".

En esa zona arqueológica hay, asimismo "unas tinas en la base de la pirámide que están también alineadas", indicó.

Agregó que, incluso, de acuerdo con los estudios del investigador, "esa alineación va a dar también al templo de Tláloc que se encuentra en el Estado de México".

Por otra parte, apuntó que en lo que ahora es Totolac, y donde se ubicaron los señoríos de Quiahuiztlán, Ocotelulco y Tepecticpac, se realizaban danzas para anticipar cómo serían los cultivos.

Explicó que cinco o seis siglos después de la cultura que se asentó en Cacaxtla, los señoríos tlaxcaltecas también vieron en el equinoccio un importante punto de referencia para iniciar sus cultivos.

"Cacaxtla se desarrolló entre el año 600 y 800 de nuestra era y los señoríos en mil 300, lo que son varios siglos después y sin embargo este tema se ve pegado a las cuestiones de la fertilidad en ambas culturas", explicó.

Sobre todo porque se trata de sociedades militares-agrícolas, "por lo que el equinoccio tenía gran relevancia en esta zona", puntualizó.

"Una de las cosas importantes en Totolac y que tiene que ver con esta última época es una danza que aún se baila y que es la conocida como Las Cintas y que se baila durante la época de Carnaval", señaló.

Refirió que en este baile participan 20 danzantes, "representando a los 20 meses del calendario prehispánico y al dar 18 vueltas, tejiendo las cintas sobre una vara, los chamanes podían observar cómo se tejió y adivinar cómo sería el año agrícola, augurando un buen o mal año" para los cultivos.

"Esta danza aún se realiza en Totolac como parte del Carnaval, mientras que en la Sierra Norte de Puebla, ese ritual se llama de Acacaxtles, y el tejido se hace sobre un niño, el niño está al centro y baila -mientras los danzantes tejen las cintas - y tiene el mismo sentido", abundó.

El antropólogo y vocero municipal detalló, como dato de referencia, que las culturas Zapoteca, en Oaxaca; la Olmeca-Xicalanca, ubicada en Cholula, Puebla, y Cacaxtla, Tlaxcala, así como la de Xochicalco, en Morelos, y la Teotihuacana, en lo que hoy es el Estado de México, fueron contemporáneas.