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Domingo , 24.06.2018 / 21:38 Hoy

En Lindavista son 5 los atrapados; no dan muchas esperanzas

Un respiro llegó con el rescate del gato ‘Baby Bu’ y su dueña no pudo contener las lágrimas.

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Omar Brito

En Lindavista contabilizan cinco personas atrapadas entre los escombros de los tres primeros pisos del edificio ubicado en la calle Coquimbo; sin embargo, las autoridades no dan muchas esperanzas de localizarlas con vida.

Con la lluvia existe el riesgo de reblandecimiento de la estructura, por lo que se apuntaló, y los edificios contiguos se reforzaron con vigas de acero; no obstante, la integridad de los rescatistas y del grupo de Topos provenientes de Chile corría peligro y varias ocasiones se refugiaron.

“¡Retírense, retírense!”, gritaban voluntarios y militares a ingenieros y autoridades que se encontraban en el lugar; continuaron la búsqueda con termógrafos y tecnología sonora, además de binomios caninos, a pesar de no poder regresar a la estructura.

Un poco de esperanza, al menos un respiro entre la lúgubre situación, fue el rescate del gato Baby Bu, que salió ligeramente deshidratado para reencontrarse con su dueña, Silvia López, que no logró contener las lágrimas.

LLAMADO POR REDES

Un llamado de auxilio a través de las redes sociales devolvió la esperanza a la familia de Laura Ramos Patiño, quien había permanecido más de dos días en el edificio de Enrique Rébsamen 241, en la colonia Narvarte.

Así comenzaron las labores de búsqueda en un inmueble en el que ya se había descartado la posibilidad de encontrar a alguien con vida.

Al lugar llegaron rescatistas israelíes, quienes junto con el resto certificaron que el celular de Laura emitió señales hasta el miércoles, desde el cuarto piso; ahí estaba la vivienda en la que se encontraba.

Los Topos y paramédicos permanecían a la espera de encontrar a Laura en alguno de los puntos explorados por varios perros de rescate, que recorrían una y otra vez la estructura, la cual descansa sobre el edificio vecino.

Y la buena noticia llegó: un equipo logró captar un masa en el cubo de la escalera por la que se presume que Laura pudo haber intentado abandonar el edificio al momento del sismo.

Las acciones se redoblaron y el entusiasmo mejoró. Los rescatistas elevaban el puño para pedir silencio y verificar si existía algún sonido que les permitiera mantener contacto con la víctima, la cual ya cumplía más de 48 horas sepultada.

La búsqueda seguía, cada una de las piedras era removida con gran cuidado, mientras que a las afueras del edificio se organizó, casi instantáneamente, una cadena humana para trasladar los escombros a fin de que los rescatista hicieran sus maniobras.

Minutos más tarde llegó un aparato de la NASA que detecta latidos del corazón por una microonda, pero tras 15 intentos en diferentes ángulos, no se logró captar ninguna señal, lo que fue informado a la familia por el general Luis Ricardo Díaz Palacio.

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