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Martes , 17.07.2018 / 20:07 Hoy

“En las estaciones vivimos una parte de nuestras vidas”

Con 45 años de servicio, el comandante Enrique Guerrero relata cómo inicio su carrera en esta institución nuevoleonesa.

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Adín Castillo

Forjarse como un buen bombero implica tener experiencias difíciles, algo que el comandante de los Bomberos de Nuevo León, Enrique Guerrero, conoce de primera mano.

Con 45 años de servicio, el comandante relata cómo inicio su carrera en esta institución nuevoleonesa, cuando en 1973 su hermano lo invitó a formar parte del escuadrón, idea que al principio, no le agradó.

“Me dieron la oportunidad y me empezó a gustar el trabajo, la forma en que te mira la gente, con esa admiración y el gusto por ayudar a la gente”, recuerda.

En los inicios de su carrera, relata el comandante, tuvo una experiencia que marcaría su vida como bombero, cuando tuvo que acudir a un incendio en los límites de Monterrey y Guadalupe, y encontró un tejaban destruido por las llamas, con una familia adentro.

“Ese incendio me marcó un poquito la vida, porque no tenía mucho tiempo, ver a una familia quedarse sin nada... y lo peor, toda la familia completa muerta adentro: la mamá, la abuelita, cuatro hijos y hasta el perro.

“Luego ver que llega el hombre de la casa, preguntando por su familia... no hallábamos que hacer, nadie... fue impactante, por las noches soñaba ese incendio aquí en el departamento”, relata.

Pero esa anécdota no es la única, pues también estuvo presente en el incendio del casino Royale, además de otra experiencia por la que considera, conoce la desesperación de la gente de primera mano.

“Estando en la Central, sonó la alarma... nos arrancamos por Constitución y nos dan la dirección... colonia Moderna, nos dan la calle y ahí vivía mi mamá en ese entonces, les pido que se informen del número, y resulta que es el de mi mamá, iba volando pero a mí se me hacía que iba a gatas la unidad, la desesperación de saber que mi mamá estaba inválida”, cuenta Guerrero.

Afortunadamente, su madre fue sacada del hogar sin sufrir heridas, pero el comandante recuerda los minutos antes de saberlo como lo más desesperante que se puede vivir. Eso, le ha ayudado a comprender lo que siente la gente en un incendio.

Actualmente, los Bomberos de Nuevo León atienden un promedio de 40 a 50 servicios diarios, y mensualmente, dependiendo de la temporada del año, pueden llegar hasta los 600 llamados.

Los turnos de los bomberos son de 24 horas, para luego descansar dos días, y nuevamente entrar a trabajar de 09:00 a 09:00.

“Aquí vivimos una parte de nuestra vida, aquí tenemos cocina, nos hacemos cargo de hacer las labores de limpieza... se te hace más pesado cuando no hay nada de servicios, cuando hay se te pasa el tiempo de volada”, explica.

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