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Domingo , 15.07.2018 / 17:13 Hoy

Empoderar a jóvenes, clave para la toma de decisiones

Pablo Celhay considera que en otros países las tasas de embarazos tempranos se han reducido drásticamente cuando se tiene mayor información sobre el tema.

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Gabriela Jiménez

En una sociedad como la de Nuevo León, donde agrupaciones de padres de familia se oponen a la educación sexual, pero a la vez hay cifras muy altas de embarazos adolescentes, la clave es empoderar a los jóvenes.

Así lo señala Pablo Celhay, académico del Laboratorio de Acción Social Abdul Latif Jameel para Latinoamérica y el Caribe (J-PAL), una organización conformada por catedráticos y especialistas que a través de la investigación buscan crear nuevas políticas públicas para reducir la pobreza.

Aunque hay diferentes opiniones al respecto, el experto considera que la promoción de la abstinencia no ha dado buenos resultados, al igual que las campañas publicitarias para utilizar el preservativo.

Sin embargo, en otros países del mundo, las tasas de embarazos tempranos se han reducido drásticamente cuando los jóvenes se empoderan a través de información y de educación para tomar mejores decisiones.

¿Cuál es la mejor manera de educar sexualmente a los jóvenes y adolescentes? ¿Promover la eliminación de riesgos (abstinencia) o la reducción de éstos (métodos de prevención)?

Los programas de educación de la utilización de métodos anticonceptivos y las campañas publicitarias no hacen mucho. Sí es bueno que se demore la edad de iniciación de actividad sexual; cuando una persona es mayor toma mejores decisiones. ¿Pero desde dónde lo hacemos? ¿Desde un tipo de posición más paternalista o empoderamos a los adolescentes? La segunda es una mejor opción, porque les estás entregando herramientas que no solamente pueden permitirles tomar mejores decisiones en la sexualidad, sino también sobre drogas, deserción escolar. Empoderar a los adolescentes sirve para el resto de sus vidas.

Un ejemplo sería informando sobre las consecuencias reales de lo que están tomando, puede ser un cambio mucho más estructural que decirle: “tener sexo es malo”. La evidencia está mostrando que eso funciona. Los adolescentes de 15 años pueden tomar decisiones racionales, pueden adquirir ese tipo de estructura de pensamiento.

¿Cómo convencer a los padres de dar a sus hijos toda esa información, cuando las asociaciones locales se oponen a la educación sexual temprana?

Los programas que promueven la abstinencia intentan convencer a los jóvenes de que el sexo es malo, pero los resultados muestran que las tasas de embarazos van creciendo en el tiempo; aunque les digas que es malo, quizá hasta genera lo opuesto.

En el caso de Islandia, ellos no les dicen “no a las drogas”, sino que les enseñan a los adolescentes la gama de información, a racionalizar la toma de decisiones, y es lo mismo que se debería hacer con los padres. El problema es real, va creciendo, y las probabilidades de que sus hijos se embaracen van creciendo. Los padres deberían tener mayor involucramiento en este tipo de cosas.

La problemática del embarazo adolescente afecta a todos los estratos socioeconómicos, pero es más recurrente en los sectores vulnerables. ¿El conflicto debe abordarse de la misma manera para toda la población?

Toda problemática de salud es mayor según el nivel socioeconómico, lo vemos en tasas de embarazos adolescentes, en mortalidad infantil, peso al nacer, todos esos problemas son mucho mayores en población más vulnerable.

Ahora, claramente las razones pueden ser distintas. El embarazo adolescente que se da en un tipo de población puede ser por causas distintas en la clase media, por ejemplo.

Pero el comportamiento adolescente tiene denominadores comunes, transversales al ingreso económico. Creo que la toma de decisiones, las situaciones de riesgo son prevalentes independientemente del nivel socioeconómico de los adolescentes, pero no quiere decir que una misma intervención va a funcionar igual en todos los sectores.

Lo importante es identificar dónde está el problema más grande. En el caso de México, igual que en Chile, la tasa del embarazo adolescente en el quintil más pobre puede llegar a ser hasta nueve veces mayor a la tasa del quintil de mayor ingreso. Cuando uno ve las estadísticas entiende que ahí está el problema, o gran parte de él.

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