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Jueves , 20.09.2018 / 04:21 Hoy

Emociones, implicadas en el disparo de la obesidad

La depresión está ligada estrechamente al sobrepeso, sostiene especialista en psiquiatría, quien explica así el fracaso de dietas y tratamientos para adelgazar.

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México ocupa hoy en día el primer lugar mundial de personas obesas, desplazando ya a los Estados Unidos, sostiene el doctor Fredy Sánchez Pérez, psiquiatra del Centro de Atención y Rehabilitación Integral de Barranquilla, Colombia y especialista en el manejo de pacientes con obesidad, quien advierte además sobre la asociación de esta enfermedad con otro mal de nuestros tiempos: la depresión.

“En este momento México es el país con la tasa de sobrepeso y obesidad más alta del mundo, por encima de los Estados Unidos que era hasta hace unos años el primero… este es un problema que preocupa al gobierno y a las autoridades de salud”, expuso Sánchez, en entrevista con MILENIO Jalisco.

Con treinta años de experiencia tratando a pacientes obesos, el entrevistado explicó que la obesidad tiene un origen multifactorial, pero entre sus causas están implicadas las emociones. En su consulta ha evidenciado que “más de la mitad” de estos pacientes sufren además episodios depresivos. Y en contraste, pacientes con depresión se ven afectados en sus hábitos alimenticios y empujados a comer en exceso, lo que puede derivar en sobrepeso. “En el mundo hay 350 millones de personas con depresión. Hoy lo raro es que se presente una sola enfermedad, en algún momento de la vida va a aparecer la segunda condición”, dijo.

-¿Cómo influyen las emociones en la obesidad?

“Todo el mundo tiene alguna historia personal o ha oído de alguien que dice, cuando no me siento bien emocional algo sucede con mi apetito, desaparece o aumenta, o se presenta el deseo de comer ciertos alimentos. Ése es el pico del icerberg, lo que ve. El cuerpo abajo que lo sostiene no se ve. Y lo que lo sostiene son conexiones cerebrales que comparten relación causal con ambos trastornos”, respondió. Esto incluye a los llamados neurotransmisores, sustancias químicas cuya principal función es la transmisión de información de una neurona a otra, tales como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, involucradas en los estados emocionales, y en el caso de la primera, además en los mecanismos de hambre y saciedad.

Por otra parte, el doctor Sánchez indicó que los estilos de vida no saludables (sueño insuficiente, sedentarismo, nutrición errática) afectan a estos sistemas; mientras que comer en gran cantidad o comer alimentos que compensan ante alguna situación que perturba al sujeto, calma momentáneamente su ansiedad o estado depresivo.

Esta estrecha asociación, aunada a factores genéticos y otros vuelven el abordaje de la obesidad complejo, y explican en buena medida el por qué del fracaso de las dietas para adelgazar que mucha gente sigue sin éxito o volviendo a ganar peso, y el fracaso de las propias campañas para tratar de cambiar hábitos alimenticios de la población. Pero no todo está perdido.

“Con el conocimiento suficiente, las personas podrían comer alimentos que tienen virtudes o propiedades que podrían resultar buenas para evitar los fenómenos inflamatorios y de variaciones bioquímicas que están debajo de los síntomas... Esto supone una dieta suficientemente bien armada, ojo, no restrictiva”, expuso el entrevistado.

Por ejemplo, comer mejor un pedazo de pescado que de carne. O un chocolate amargo con 70 por ciento de cacao, que un chocolate con leche a base de manteca de cacao. Añadió que debe sustituirse la fast food (comida chatarra) por una alimentación antiinflamatoria. “La inflamación es a nivel celular, en especial en el cerebro, imperceptible para el individuo por lo que no actúa como lo haría ante un dolor u otros síntomas… y un día tiene 5 kilos, otro 10 y otro 20 de más”.

El especialista, quien visitó esta ciudad el pasado jueves para impartir la conferencia “Sexualidad, calorías y lágrimas: Efectos en el ánimo del paciente obeso”, dirigida a psiquiatras, comentó que la depresión es más frecuente en las mujeres “porque los elementos genéticos son muy importantes, de tal manera que algunos estudiosos coinciden en que el cromosoma sexual está implicado: la mujer tiene dos cromosomas X y el hombre sólo una X y justamente ésa es la proporción de la depresión, dos a uno. Cultural y emocionalmente, ante la presencia de emociones negativas, ellas responden comiendo.

A eso cabe añadir que en etapa reproductiva, el organismo de la tratará de compensar las dietas restrictivas a las que se someten muchas mujeres, justamente almacenando grasa. En resumen, “el género hace más difícil resolver el problema de la obesidad”, apuntó el doctor Fredy Sánchez.

Para el psiquiatra la obesidad y la depresión son problemas graves de salud que generan un alto impacto en la productividad de las personas y en el costo social. Ante el disparo de ambas, se requiere de un adecuado diagnóstico y tratamiento del estado mental.

“Lo fundamental es que la persona vaya con un especialista capaz de lograr que el individuo modifique su estilo de vida… no es decirle come saludable, haz ejercicio, el obeso ya lo sabe. ¿Por qué habría de cambiar ese estilo al darle una lista con alimentos permitidos? ¿Cómo convencer a una mujer adulta con problemas atrás, con depresión, de comer verduras si no le gustan? Si fuera así de fácil, la obesidad no sería un problema en el mundo y lo es”, resaltó.

Sánchez concluyó que “para modificar el estilo de vida hace falta una persona que tenga las habilidades necesarias para influir en la psique del sujeto, motivarlo, convencerlo y mantenerlo convencido de que ha iniciado un camino diferente en su vida y que ese camino le va a tomar el resto de su vida transitarlo, porque si lo deja vuelve a engordar… y para lograrlo hay que tener habilidades psicoterapéuticas y conocer el funcionamiento del cerebro”.


Claves
Obesidad y depresión

La obesidad y la depresión son problemas graves de salud que generan un alto impacto en la productividad de las personas y en el costo social.

Ambas condiciones suelen presentarse juntas en algún momento.

En ambas es fundamental un adecuado diagnóstico y tratamiento del estado mental.

La obesidad es una enfermedad crónica que requiere tratamiento a largo plazo.

El abordaje de las emociones es importante para reeducar al cerebro y producir un cambio en el estilo de vida del paciente con obesidad, sobrepeso o trastornos alimenticios.

El objetivo es mantener una alimentación adecuada y una actividad física individualizada que reditúe en un peso saludable.


Fuente: Fredy Sánchez Pérez, psiquiatra del Centro de Atención y Rehabilitación Integral de Barranquilla, Colombia y especialista en el manejo de pacientes con sobrepeso y obesidad.

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