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Sábado , 18.08.2018 / 19:23 Hoy

El Sarape de Saltillo, distintivo de todo un país

Aunque esta prenda se tejía desde antes en Tlaxcala y otras partes de México, don Pablo Mendoza Oyarzábal dice que logró ser más reconocido en el mundo por el hilo de lana y su diseño.

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El Sarape es, sin duda alguna, un distintivo de la ciudad de Saltillo, del Estado de Coahuila y también es distintivo de México.

En cualquier lugar del mundo, quien escucha la palabra sarape, su mente de inmediato lo asocia a nuestro país, pues la imagen típica del mexicano, del charro o del mariachi siempre se han caracterizado por vestir una de estas prendas.

La palabra Sarape proviene del náhuatl Zarape que significa manta para cubrir, un término muy general que se puede aplicar para otras prendas como el jorongo, el chal, el gabán o el poncho, sin embargo, en Saltillo empieza a tejerse el Sarape en un telar de pedal con hilo de lana por el año 1591 con ciertas características que lo diferencian de otras mantas.

Aunque en Tlaxcala y en otras regiones se tejían sarapes mucho tiempo antes que en Saltillo, a decir de Don Pablo Mendoza Oyarzábal, el Sarape de Saltillo logró ser el más reconocido en el mundo.

Este reconocimiento explica que se dio a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, cuando Saltillo se convirtió en el centro económico de la región noreste y debido a que el clima del norte era más cálido, se pidió que los tejedores hicieran sarapes con hilos más delgados, que pronto fueron comercializados en Estados Unidos.

"Era muy común que la gente de Arizona, Nuevo México y Texas, cuando venían a la feria en Saltillo, pidieran que llevaran Sarape de Saltillo, todo lo que llegaba aquí del sur del país ellos lo llamaban de Saltillo, el que se hacía en Saltillo era de lana y era caro a comparación del que se hacía con algodón, con ixtle o una combinación de los dos", recordó.[OBJECT]

Asimismo señaló que gracias a que el hilo de lana con el que se hacen los sarapes de Saltillo es muy delgado se permitió que al momento de realizar el tejido se hicieran figuras más delicadas y hermosas, por lo que el Sarape que se hacía en Saltillo tenía diseños más detallados con colores más brillantes que los del resto del país, lo que lo hacían de la preferencia de los compradores.

Comentó que para ese entonces el Sarape de Saltillo se elaboraba con un diamante al centro del tejido, una característica exclusiva, que le da una ventaja sobre los sarapes de otras regiones del país.

"Si usted compra un diamante es porque tiene dinero, si pasa la luz a través de ese diamante que usted compra refleja todos los colores del arcoíris, o sea que el diamante es una piedra preciosa de un alto valor, es distintivo".

"Por eso el tlaxcalteca de Saltillo ponía al centro del Sarape un diamante, para que la persona que lo portaba se viera como que traía sus medallones que otorgaba el Virrey a quienes les encomendaba ciertas obligaciones", detalló.

Además del diamante y las sombras que son los amaneceres y atardeceres del desierto, el Sarape de Saltillo tiene como característica particular una línea amarilla que tiene como adorno unas florecitas del desierto, que son unas flores que nacen solo cuando hay agua y si no hay agua se muere, de tonos naranjas o rosa, que representa la perseverancia de la gente del norte.

Finalmente indicó que al Sarape de Saltillo también se le incluyó un pabellón [OBJECT]con los colores de la bandera de México, entre las cenefas al principio del Sarape, para que quienes se lo llevan a otra parte del mundo se lleven una parte de México.

De igual forma el Sarape de Saltillo llegó a posicionarse por encima de otros tejidos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los extranjeros que llegaban a la ciudad comenzaron a pedir sarapes personalizados, con sus nombres, logotipos de empresas, escudos de los apellidos, incluso los rostros de algunas personas, mismos que se llevaron a otros continentes, principalmente el Europeo.

"Allá la gente se quedaba maravillada de ver esos tejidos y cuando preguntaban qué era eso pues quienes lo llevaban respondían que era un Sarape de Saltillo, entonces cobró mayor importancia en el mundo y llegó a muchísimas partes del mundo, por eso es más reconocido que otros Sarapes y que son más antiguos como el de Jalisco, Michoacán, el del Centro de México, inclusive el de Tlaxcala, Oaxaca o Chiapas".

ELABORACIÓN DEL SARAPE DE SALTILLO, TRADICIÓN FAMILIAR

A principios de los años de 1900 solo había tres talleres de tejido de Sarapes en Saltillo, estaban ubicados en la calle de Victoria, eran El Guerrillero, El Saltillero y el Charro, este último actualmente es El Sarape y que desde el 1 de enero de 1980 se ubica en la calle Hidalgo.

La fábrica El Sarape empezó gracias a los abuelos Oyarzábal quienes decidieron iniciar en la elaboración de sarapes para evitar que la empresa cerrara.

Fue la abuela, Dolores González, quien entonces tejía los sarapes con la ayuda de su hija Ana María Oyarzábal de Mendoza, que estudiaba pintura en el Ateneo Fuente con el maestro Rubén Herrera.

Gracias a este contacto con el artista, Ana María logró plasmar los amaneceres y atardeceres del cielo del desierto que se destacan por los colores intensos, después de las lluvias, diferentes tonalidades de azul, de rojo, de naranja, amarillo.

"Toda esa combinación de ese cielo intenso, un color azul, naranjas, dorados y rojos, todos esos colores mi mamá preguntó al maestro Rubén cómo se podían plasmar y acordaron que se pudieran hacer con la difuminación en 8 tonos de un color, entrelazándolo.

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