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Lunes , 25.06.2018 / 00:29 Hoy

El país deberá proteger su maíz, advierte Sarukhán

El coordinador de la Conabio señala que hay desinformación y mentiras porque los intereses económicos son enormes, pero el debate es más social y económico que científico.

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Agustín del Castillo

En México, el problema del maíz transgénico no es científico, es “un problema social, económico y cultural” cuyo complejo entramado impide resolverlo porque hay desinformación sobre todo de los gigantes alimentarios que están inmersos en el negocio, advierte el coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), José Sarukhán Kermez.

“No, no les queda claro porque no ha habido la información adecuada sobre ello; le puedo comentar que cuando yo estuve a cargo de un estudio trinacional, Canadá, Estados Unidos y México sobre transgénicos, sobre maíz transgénico específicamente, la primera cosa que tuvimos al final del estudio fue invitar a campesinos y la sociedad a un intercambio, y era notabilísima la total falta de información de la gente, y el gobierno no se había preocupado en lo absoluto de informar qué significaba eso, de qué riesgos había y de qué beneficios podría haber, porque también es una industria que no se ha encargado de dar realmente información veraz, detallada y adecuada, muchas veces protegida por las cuestiones del secreto industrial”, explicó en entrevista con MILENIO JALISCO, en su visita más reciente a Guadalajara.

“El hecho es que no es posible que una sociedad pueda tener todos los elementos de juicio, cuando una parte de ese espectro de actores se guarda la información y no dice nada, o no da información veraz, y digo, ahí hay muchos intereses económicos, hay inversiones económicas muy grandes, según dicen, y no tengo porque dudarlo, y la fuerza para recuperar esas inversiones es muy grande, y lo van a seguir haciendo, pero en la medida en que la gente sepa más los pros y las contras, que todo esto lo valore y tome una decisión, creo que vamos a tener una sociedad más sabia, para poder tomar una posición respecto a estas cosas”, añadió.

Por eso, a su juicio, “los problemas no son científicos; el problema del maíz transgénico es un problema social económico y cultural en este país; no lo es en África, porque ahí las situaciones son otras, África no es el centro del origen del maíz, ahí la cultura del maíz no está metida como está metida en este país, significan cosas distintas, que son tan importantes, como las científicas”.

De este modo, México lo debe enfocar como ese problema de “índole social, económico y cultural, y de soberanía alimentaria”; a su juicio, la confusión se debe a “una polarización muy inadecuada, desde gentes que satanizan totalmente el maíz transgénico, hasta los que están en el otro extremo y dicen que es la solución para todos los problemas; yo creo que los dos extremos están mal”.

- Si el presidente de la república le preguntara qué decisión debe tomar respecto a la siembra de maíz transgénico, ¿qué le diría?

- Yo ya he dado mi opinión; he dicho que es un problema de soberanía alimentaria y en esos casos hay una ley que impide la siembra de maíz transgénico, cuyas plantas son su origen México y su centro de diversidad es México, punto; si quieren saltar eso pues que cambien la ley, mientras la ley dice eso, hay que cumplirlo.

Con la soya es diferente porque no es un alimento original del país, “pero está el algodón, que si es originario de México, y se dieron permisos para sembrar algodón [transgénico] en el norte, muy lejos de donde están las poblaciones de parientes silvestres del algodón; ellos aseguraban que si sembraban allá, no iban a contaminar allá abajo [al sur]”.

- ¿Hay que creerles?

- Sí, lo que no hay que creerles es que sea igual de seguro cuando transporten el algodón en camión de redilas, abierto, y riegue las semillas transgénicas por todos lados en el país, eso sí es un verdadero riesgo […] estamos teniendo una incapacidad total para restringir esa tecnología del lugar donde fue permitido, entonces ahí tenemos problemas, pero démonos cuenta, cuando hay ciertos controles y regulaciones a estas nuevas tecnologías, que pueden ser buenas en algunos casos y no en otros, puede haber garantías […] lo que pasa es que el maíz es el cultivo más importante del mundo, hasta el momento, y los intereses económicos son gigantescos, así que hay mucha presión para poder ganar la pica en Flandes, y en México, que es el país origen del maíz, hay ya maíz transgénico, comercialmente sembrado.

Consumo inteligente vs depredadores

El titular de la Conabio plantea la necesidad de que se definan bien las prioridades del gasto público, debido a que cada crisis económica el presupuesto ambiental es recortado, lo que afecta el funcionamiento de las instituciones en la materia.

“Hace poco hubo una declaración del presidente Peña Nieto en París, de que la cuestión ambiental era de absoluta prioridad, y que había que apoyarla, espero que sea el caso, y no nada más el problema de gases de efecto invernadero, sino todo lo que está alrededor de esto, que es la pérdida de los ecosistemas y de la biodiversidad biológica”, explicó.

Consideró importante que los ciudadanos obliguen a esta priorización correcta “no sólo como electores; qué le parece que le diga que actúen mejor como consumidores, inteligentes, que no se dejan apantallar o influir por los cristalitos que les pongan enfrente, o las mentiras que se dicen de los productos que son más discriminadores, y dicen, ah no, este producto no lo compro porque tiene todos estos impactos ambientales, este sí lo compro porque tiene menos o porque no tienen ninguno”.

Movimiento de defensa entregó carta al Papa

En la reciente visita del papa Francisco a México, los colectivos y ciudadanos que participan de la defensa del grano le entregaron una misiva en la que piden su apoyo contra las poderosas transnacionales, a la par que le ponen los puntos sobre las íes:

“Aun cuando el gobierno ha hecho todo lo necesario para permitir la siembra de maíz transgénico en México, un amplio movimiento social hemos logrado evitarlo, encabezado por quienes han preservado a lo largo de los siglos las semillas los campesinos que comprendieron a cabalidad la amenaza que el control corporativo por medio de los transgénicos, implica sobre las semillas…”

“… por medio de una innovadora demanda colectiva que entablamos en 2013 en contra del maíz transgénico autorizado por el gobierno mexicano a favor de las transnacionales, hemos logrado que en México se abra un proceso judicial que permita abordar, como usted ha señalado, todos los aspectos éticos implicados (...) para asegurar una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre”.

Los logros de esa campaña se pueden resumir en cuatro:

1 “Las empresas trasnacionales han reconocido que habrá flujo genético de los transgénicos hacia las razas nativas y pares silvestres, lo cual necesariamente afecta el derecho humano a la biodiversidad en tres ámbitos: el derecho a la conservación; el derecho de las generaciones futuras para por ejemplo obtener variedades para adaptarse a los cambios climáticos y el derecho al libre intercambio de semillas sin contaminación transgénica”

2 “Las autoridades de salud mexicanas han reconocido el riesgo sanitario de la siembra de maíz transgénico, al aceptar que no se realizan estudios sobre el impacto que podrá causar su siembra”

3 “La autoridad mexicana en materia de agricultura reconoció que los transgénicos no son necesariamente más productivos y sus semillas son más caras”

4 “La autoridad mexicana en materia de ciencia y tecnología admitió que la investigación en biotecnología ha sido acaparada por las empresas trasnacionales a partir de la publicación de leyes impulsadas por estas corporaciones.

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