• Regístrate
Estás leyendo: El DIF busca ‘niños talento’
Comparte esta noticia
Miércoles , 19.09.2018 / 10:31 Hoy

El DIF busca ‘niños talento’

El gobierno de la CdMx atiende a 200 alumnos de primaria y secundaria con sobredotación intelectual y les ofrece educación, ayuda económica y psicológica; también apoya a padres.
1 / 5
Publicidad
Publicidad

El DIF Ciudad de México calcula que en esta capital viven 27 mil 913 niños y adolescentes con sobredotación intelectual, es decir, que poseen un coeficiente mayor a 130, superior al promedio de los mexicanos que es de 80.

Sin embrago, la mayoría de esos niños y sus familias desconoce su capacidad intelectual y “son invisibles”, lo que le acarrea problemas emocionales y sociales, aunado al riesgo de perder su don antes de llegar a la adultez, por lo que la dependencia local busca identificar a 100 niños talento de bajos recursos el próximo ciclo escolar a través del Programa Integral para el Diagnóstico y Atención a la Sobredotación Intelectual (Pidasi).

“Es una problemática social bastante fuerte, porque los niños que presentan esta condición están mal diagnosticados y pueden ser confundidos con alguna problemática de personalidad o trastorno mental, por lo que presentan una doble victimización”, alertó Gamaliel Martínez Pacheco, director del DIF Ciudad de México.

Ante esa situación surgió el Pidase en 2014, el cual se presentó como una iniciativa que el DIF CdMx ejecutó a través del Programa Niños Talento que opera en las escuelas públicas de la capital, por lo que se aplicaron 10 mil pruebas psicométricas estandarizadas, que permitieron detectar a 38 niños con sobredotación intelectual.

Durante el ciclo escolar 2016-2017, un total de 200 niños talento de bajos recursos se integraron a dicho programa, pero espera detectar otro centenar para el próximo ciclo escolar.

En un aula donde las mesas alineadas en una sola fila tienen listos los tableros de ajedrez, Jaret, de 16 años, y su hermano Johan, de 13, prueban su destreza en el juego; mientras su otra hermana, Tabathá, de 10 años, se entretiene viendo videos en una tablet.

El resto de los alumnos de Pidasi se alista para participar en un torneo interno, donde hay talentos de las 16 delegaciones.

En este salón, ubicado en el Centro para el Desarrollo Comunitario DIF Ford, ubicado en la delegación Iztapalapa, los tres hermanos lograron descubrirse a sí mismos, tras vivir una niñez difícil, sumado a su condición de bajos recursos.

Sufren ‘bullying’

Berenice Candia, coordinadora del área Incluyéndome del Pidasi, indicó que entre 60 y 70 por ciento de los 191 niños sobredotados que atienden dicen haber sufrido bullying la mayor parte de su vida escolar.

Al respecto, Gamaliel Martínez destacó que esas situaciones pueden llevar a los niños llamados coloquialmente genio a la violencia extrema para defenderse o incluso pensar en el suicidio.

“Un niño con sobredotación se ve aislado, no convive o no juega normalmente con sus compañeros, se siente relegado, atacado y entra en una situación compleja”, alertó.

“Tuvieron problemas de bullying, era difícil ver que mi hijo llegaba llorando, que ya no quería ir la escuela, al grado de que un día dijo: me dan ganas de matarlos a todos, en su momento de desesperación”, narró Juan Manuel de Anda, padre de los tres hermanos sobredotados.

Jaret mostró desde el preescolar signos de una inteligencia superior, que se opacaba con los problemas para relacionarse con sus compañeros y la gente que lo rodeaba, por lo que jamás pensaron que se trataba de sobredotación intelectual.

“Siempre viví así, prefería estar la mayoría de las veces solo, aunque siempre intenté adaptarme a un grupo. Me sentía muy diferente a los demás, pero supuse que eso era normal, porque en todo hay diferencia”, explicó Jaret.

Él es uno de los primeros 38 niños que fueron detectados por el DIF local; tenía 12 y cursaba la secundaria cuando lo hallaron.

Luce sereno, habla con calma y narra que antes de su diagnóstico, “la verdad, sí causaba un poco de tristeza mi persona, porque la humanidad es una sociedad, todos buscan integrarse a ella y el no ser aceptado sí marca diferencia”.


Los filtros

El DIF identifica a estos menores a través de tres filtros. El primero de ellos para los padres, quienes responden un cuestionario en línea sobre las características que observan en sus hijos. Si se acercan a las que presentan los sobredotados, acuden a una entrevista para conocer su nivel socioeconómico y posteriormente se les aplican pruebas psicométricas avaladas por el Consejo Mundial de Superdotación y Talento (World Council for the Gifted and Talented Children), con sede en Irlanda, así como por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Pedagógica Nacional.

Una vez que los infantes y adolescentes se integran al proyecto, sus hermanos y padres también deben acudir a los talleres para comprender qué es la sobredotación intelectual e impulsar su bienestar.

De esa forma, los especialistas del Pidasi advirtieron que los hermanos menores de Jaret, Johan y Tabathá también tenían características de sobredotación, lo que comprobaron mediante las pruebas. Actualmente, son el único caso de tres hermanos con sobredotación intelectual que atiende el DIF local, cuya vida pudo mejorar.

Tabathá es mucho más social que sus dos hermanos mayores, pero también tenía algunas diferencias con sus compañeros porque “siempre sacaba mejores calificaciones, entregaba antes los trabajos, le entendía más fácil y ellos no le entendían y te decían mejor vamos a hablar de otra cosa”.

En este centro aprendió a controlar sus emociones, a través del dibujo y su interés por la naturaleza.

Reto financiero

La especialista Berenice Candia señala que una vez que los niños son identificados el reto es financiero, pues son familias que apenas cubren las necesidades básicas.

“Son papás que llegan y nos dicen: Sé que debo darle más a mi hijo, que debo llevarlo al teatro, a museos. Entonces, son chicos que tienen una baja estimulación”.

Este año, se logró la asignación de un presupuesto etiquetado al programa por 3 millones de pesos, lo que permite que cada niño sobredotado reciba un apoyo económico de 800 pesos mensuales.

“La ayuda que nos han dado aquí en ningún otro lado la vamos a encontrar gratis, las becas nos ayudan sobre todo para necesidades básicas, cubrir gastos, pero necesitamos más facilidades de ir a museos, ese tipo de cosas que cuestan: conferencias, reuniones de robótica”, indicó el padre de los menores..

Pero como todos los niños, estos tres hermanos suelen pelear, y cada uno defiende sus argumentos. Es un reto muy grande, porque hay que estar adelantados a lo que ellos piensan, a lo que ellos hacen. Sí ha sido un poco difícil. Aquí, el taller de padres me ha ayudado mucho a entenderlos”, agregó Griselda Jiménez, la madre.

Pero no es todo, los especialistas de este centro han observado en la cuarta hija de la pareja, Dessiré, de 2 años, también tiene características de sobredotación; pero las pruebas se las podrían aplicar hasta que cumpla seis.

En mayo pasado, el asambleísta Raúl Flores, del PRD, propuso crear la ley para la integración y diagnóstico para la atención a la sobredotación intelectual de niños y adolescentes en CdMx.

Actualmente, 68 por ciento de los beneficiarios del Pidasi son niños y 32 por ciento niñas de entre 6 y 14 años de edad, de los cuales 76 por ciento cursa la primaria y 24 por ciento la secundaria.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.