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Domingo , 21.10.2018 / 05:32 Hoy

Dos horas de viaje por el infierno de la Línea 3 del Metro

Ir de Indios Verdes a Universidad tomaba poco más de 60 minutos; hoy ese tiempo casi se ha duplicado...

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Estación Indios Verdes, 24 grados centígrados en las avenidas principales y, de acuerdo con los termómetros digitales en las pantallas, hay más de 35 en el interior de la Línea 3 del Metro. Llega el tren 452 con dirección a Universidad. Los usuarios se empujan para entrar al vagón, que parte saturado y lento.

Usuarios toman asiento sin cederlo a mujeres embarazadas, adultos mayores o discapacitados; se hacen los dormidos o demuestran indiferencia. Quedan en pie y amontonados el resto de los pasajeros, que se sujetan como pueden para evitar caer por alguna parada brusca.

El calor se percibe en túneles y las vías superficiales a Deportivo 18 de Marzo y Potrero. Antes de llegar a ésta, el rostro de los usuarios expresa el fastidio por el calor y la circulación lentísima del tren. Ya pasaron 16 minutos cuando en un trayecto regular deberían ser nueve.

La Línea 3 trasladó 237 millones 395 mil 295 pasajeros en 2014, siendo la de mayor afluencia en la red del Metro. Y la que, a decir de los usuarios, presenta uno de los peores rendimientos en calidad de viaje, tanto en tiempo como en confortabilidad. Este año cumple 45 años de haberse inaugurado.

Los puestos —la mayoría informal— instalados en la terminal no se olvidan y aborda un bocinero, justo donde parece no caber. Pero los usuarios le abren espacio para que oferte un disco en diez pesos.

El bocinero baja en Tlatelolco y ya acumula 21 minutos el trayecto desde la terminal del norte de la línea, ocho minutos más que las condiciones en que debería ir.

De acuerdo con un vendedor de chocolates, los vigilantes del Metro (en casi todas las líneas) les piden 150 o 200 pesos mínimo por día para que puedan “trabajar”.

Hidalgo, la próxima estación, se abarrota. Siete estaciones más la incomodidad y calor aumentan, 37 minutos de impaciencia por el andar pausado del tren. Un cálculo estimado es que transcurrieron hasta 26 minutos para estar ahí desde Indios Verdes. No sucede desde el aumento a cinco pesos.

Después de 46 minutos de salir de Indios Verdes, Balderas es la siguiente parada; cuando en un tiempo sin inconvenientes son 30 minutos tras la salida de la terminal. Cuatro días a la semana se detiene alrededor de ocho o nueve minutos, ya sea en el túnel o en estación, por problemas en cambio de vías o porque el tren de adelante se detiene.

Pasada un hora desde el origen, el tren se acerca a la estación Centro Médico, dejando en el olvido los 47 minutos de viaje que se registraban cuando no había fallas; el calor es insoportable y el aire acondicionado no encendió en ningún momento.

Las deficiencias que los conductores de los trenes advierten son los limpiaparabrisas cuando llueve, además de partes de estaciones rotas o incompletas en caso de ser superficiales, cortes de corriente en cabina que no pueden darse por defectos en los sistemas de comunicación a causa de no tener mantenimiento.

En Miguel Ángel de Quevedo y Copilco ya transcurría una hora y 34 minutos, 21 minutos más de lo que debería tener el recorrido y, finalmente, después de una hora y 44 minutos, llegamos al Metro Universidad.

Varios pasajeros comentan que normalmente hacían hasta una hora y 15 minutos en el peor de los casos.

El incremento a la tarifa desde el 13 de diciembre de 2013, publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal representa ingresos extras al organismo por 3 mil millones de pesos al año.

Si bien se han rehabilitado trenes, no refleja una mejora en la calidad del viaje. Entre las promesas de Joel Ortega, director de Metro, estaba el mantenimiento de trenes, adquirir 57, rescatar e reincorporar 105, sustituir 50 escaleras eléctricas.

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