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Miércoles , 12.12.2018 / 13:30 Hoy

Don José Luis, toda una vida sobre rieles

Empezó como garrotero y ascendió a conductor, con 25 años de experiencia; los últimos 10 fue instructor de transportes capacitador.

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José Luis Medina García, oriundo del municipio de Acámbaro, trabajó 45 años para Ferrocarriles Nacionales de México, empezó como garrotero y ascendió hasta conductor, con 25 años de experiencia; los últimos 10 fue instructor de transportes, capacitador de personal, de conductores de trenes, de garroteros de camino, entre otros.

Tiene 80 años de edad y ha pasado más de media vida sobre rieles, ha visto crecer el vandalismo y robos al ferrocarril que ahora tiene que ser vigilado por el Ejército para evitar el saqueo; pero además ha visto el olvido y la poca disposición para conservar nuestra memoria histórica, y el ejemplo más claro es el Museo José Cardoso Téllez, de Acámbaro, que lleva ese nombre en honor del padre de las 2 únicas máquinas de vapor que se construyeron en América Latina.

Miembro activo de los Amigos del Ferrocarril no pierde oportunidad de solicitar el apoyo para que ese espacio museístico se rescate y que no solo un salón muestre las piezas y las fotografías del tren en Guanajuato, sino que toda la central, como en Querétaro, sea habilitada como un atractivo turístico de la región.

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En el Museo de los Tres Poderes de la capital, donde se exhibe una muestra del Ferrocarril en Guanajuato, incluida una maqueta donde un tren a escala, hace un amplio recorrido don José Luis, vestido con su uniforme de conductor nos cuenta parte de su historia.

"Me inicie en ferrocarriles nacionales de México el 8 de junio de 1952 y mi último servicio ya como instructor fue el 23 de junio de 1997, lo que nos da una experiencia en el ramo de 45 años y 15 días".

Todavía se recontrató por un año, en la compañía que tomó las riendas de Ferromex que fue Transportación Ferroviaria Mexicana (TFM). Ahí solicitó un permiso para concretar su sueño de viajar a Europa y conocer los trenes del viejo continente, pero se lo negaron y renunció para hacer su viaje en el 2000, "me gustó tanto que volví en el 2004".

"Allá los trenes son mucho muy modernos, todos se mueven por energía eléctrica; me tocó la suerte de ver en función un tren turístico que sale una vez al año el primer domingo de septiembre sale de Saint Moritz, ahí fue una satisfacción muy grande al ver una máquina de vapor".

"Me dio mucha alegría porque yo me inicie en la época de los trenes de vapor, donde todo era más rudimentario, e inclusive a los garroteros los llamaron así porque nos valíamos de un garrote para ajustar los frenos, porque eran más rudimentarios".

Pero todo se ha modernizado, incluso el nuevo reglamento de transportes obligó a los garroteros a viajar en el techo de los vagones desde que salía, hasta que llegaba a la terminal porque había necesidad de ir vigilando el tren.

En cada tren iban tres garroteros porque sólo podían vigilar unos 15 carros, ya pasando de 45 unidades se les llamaba Garrotero Maromero, porque tenía que vigilar todas. Ahora el nuevo reglamento ahora prohíbe que cualquier personal del tren viaje en el techo de los trenes.

La inspiración para ser trabajador en el tren se lo debe a su abuelo materno, que lo impulsó para ser garrotero. Al terminar el primer viaje, "le manifesté a mi abuelo el orgullo, la satisfacción, un sentimiento que no podía describir el haber salido de garrotero con él en el mismo tren".

Ahí el abuelo lo convenció para que fuera conductor de tren, porque era un muchacho, que tenía posibilidad de estudiar que él no tuvo y él lo cumplió en su memoria.

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