No hay más que dolor y tristeza en Ciudad Acuña

Luis Dávila es médico pediatra y fue uno de los encargados de atender a los lesionados por el tornado que devastó a esa región de Coahuila; afirma que "el panorama es desolador".
Restos de los vehículos destruidos por el fenómeno natural.
Restos de los vehículos destruidos por el fenómeno natural. (Manuel Guadarrama)

Ciudad de México

Josué, un niño de dos años, llegó cubierto de polvo de los pies a la cabeza, con raspones y moretones en la cara a la sala de urgencias del Hospital Regional de General de Subzona No. 13 del IMSS, en Ciudad Acuña, Coahuila. 

Éste fue el caso que más impactó a Luis Dávila, médico pediatra.

"A su familia le cayó el techo encima, pero él fue el más afectado; llegó muy lastimado. Su cara tenía moretones y estaba hinchada, sobre todo del lado derecho. El pabellón auricular de ese mismo lado estaba dañado", dice en entrevista para MILENIO.

Dávila asegura que el niño no sufrió ningún daño neurológico, pero que se le harán tomografías para corroborar el diagnóstico y de salir bien, será dado de alta.

En el momento que ocurrió el tornado, Dávila atendía como todos los días a los pacientes que tenían cita.

"Ya habíamos vivido dos inundaciones en el municipio. Aunque nos encontramos a aproximadamente 5 kilómetros de la zona más afectada por el tornado, estaba preocupado por lo que fuera a ocurrir".

Aproximadamente a las 6:00 horas, comenzaron a recibir personas con lesiones de todo tipo, que iban desde pequeños raspones, cortadas en la cara, torso y piernas provocadas por vidrios rotos hasta gente con fracturas expuestas y de cráneo.

"Una mujer de aproximadamente 41 años presentaba una fractura de cráneo grave por lo que fue trasladada de emergencia a Monclova, ya que aquí somos un hospital de subzona y no contamos con terapia intensiva".

El número de pacientes aumentaba. Familias que llenaron la sala de urgencias lo habían perdido todo; estaban preocupadas por sus hijos, hermanos o padres lesionados. El ambiente era triste, pesado.

"Eran aproximadamente 200 personas; el hospital estaba a su máxima capacidad. Los médicos no nos dábamos abasto para atender a los heridos. La mayoría de los pacientes eran adultos, aunque nos tocó recibir a familias enteras ya que es la hora en que salen a tomar el transporte para ir a trabajar a las maquilas", dice.

El panorama es desolador

Casas destruidas, escombros, llantos y gritos de personas pidiendo ayuda a vecinos y servicios de emergencia era lo que se podía observar en los fraccionamientos Santa Teresa y Santa Rosa. No había más que dolor y tristeza en ese lugar.

"Son colonias de gente humilde. Fui a visitar la zona y es muy impactante lo que ves al recorrer el lugar. Había momentos en que las autoridades no te dejaban acercarte un poco más para ayudar a las personas. El panorama es desolador".

Él es miembro de la Primera Iglesia Bautista de Ciudad Acuña, congregación que está recibiendo ayuda ya sea económica o en especie para donar a los afectados. Tanto en la cuenta de Facebook de Dávila como en la de la iglesia, se están difundiendo imágenes con lo que se puede donar para apoyar a las personas que viven en el fraccionamiento Santa Teresa y Santa Rosa.