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Sábado , 26.05.2018 / 05:10 Hoy

De indigente a empresario, la epopeya de Juan

Tras más de cuatro décadas de vivir en la indigencia, aceptó el reto de un proyecto social lanzado por Omnilife.

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Maricarmen Rello

Un chocolate. Eso fue lo primero que Juan vendió en las calles para ganarse unos pesos honestamente. Dice que de tan feliz, él, un hombre de casi cincuenta años, se sintió como niño. Y es un decir, ya que su infancia no fue idílica. Desde los seis años de edad, su vida ha sido de indigencia.

Por eso cuando deambulaba por las vías del tren, desconfió del señor de traje que le ofreció un suéter y de la nada le soltó: “Eres un empresario”. Lo creyó loco… o acaso un enganchador, de esos que pululan en el mundillo de las calles, en busca de víctimas para usarlos en ilícitos.

“Yo ni me imaginaba. Un día yo le dije a Dios: Si en verdad existes échame la mano, y ahora estoy seguro que sí existe. Llegaron unas personas a las vías del tren y yo estaba acostado y llega un señor vestido así elegante y me dice: ‘Eres un empresario’. Y yo me río. ‘Ah bueno’… Se quitó su suéter, todavía lo tengo ahí, y me lo pone y me dice ‘eres un empresario’.

El señor siguió en lo suyo. Meses después se enteraría que se llamaba Jorge, y que él sí tenía una empresa, que había ido con su gente a donar ropa a la asociación FM4 Paso Libre y a los migrantes que pernoctan en las inmediaciones de los ferrocarriles. Ésa gente –hoy le llama el staff- lo buscó de nuevo y le planteó la idea: Hacerlo parte de una campaña social que fuera diferente a todo lo que se hace siempre, algo más allá de repartir donativos, despensas, juguetes.

Juan Carlos Sánchez Chávez fue invitado a ser parte de la empresa Omnilife que preside Jorge Vergara, dedicada entre otras cosas a la venta de productos para la salud y el bienestar a través de cadenas de distribuidores independientes. La campaña Haz algo maravilloso, buscó ayudar. Primero a migrantes, después a indigentes.

“La campaña fue idea de Jorge Vergara y desde que yo vi el eslogan pensé: Algo grande va a venir… Ya en el evento anual ante más de diez mil personas, Jorge dice ¿quién quiere sacar a gente de la calle?… yo conocía el proyecto y me paré de la silla… De diez personas indigentes, solo tres aceptaron el reto de cambiar su vida y de esas personas sólo queda Juan”, señaló Natalia Taméz, distribuidora independiente Omnilife, a quien el hombre eligió entre tres voluntarios como su guía.

No se equivocó. A Juan le ofrecieron alojamiento por tres días, alimentos, ropa, y pudo al fin calzar esas botas que miraba en un aparador desde meses atrás. Pero no todo se le dio en bandeja.

“Lo más difícil es enseñarlos a trabajar. Mucha gente a lo mejor les da un sándwich o una botella de agua, pero nadie los enseña a trabajar”, dice Natalia, quien puso a Juan a vender chocolates, pues él mismo debía comprar su kit para comenzar su negocio.

“Hoy estoy vendiendo aquí en Chapultepec y ya tengo varias personas que me conocen. Ya nomás llego y ya me dicen lo que ocupan. Yo conozco el producto, lo tomo cada día para estar bien... y ya tengo más o menos una red. Ya tengo como diez personas”, dice orgulloso.

La red supone que su cadena de vendedores aumenta. Y no es solo el dinero. Juan ayuda a sus clientes a recuperar su salud.

Juan se ha convertido en ejemplo de vida para muchos. Natalia lo enseña a escribir y a hacer cuentas, muy convencida de Haz algo maravilloso. Su pupilo ya no duerme en la calle.

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