Música, un detonante de felicidad: Arturo Márquez

El creador del Danzón Número 2 considera que la disciplina, el orden, estar bien consigo mismo y tener valores a través de un instrumento musical transforma a los niños. 

Tijuana

Un nuevo cómplice llegó al Centro de Artes Musicales de Tijuana, institución musical que es madre de las Redes 2025 y  ofrece instrucción a más de 500 niños en Baja California.

El maestro Arturo Márquez, creador del Danzón Número 2 , miembro del Sistema Nacional de Creadores, es reconocido por utilizar formas y estilos musicales mexicanos e incorporarlos en sus composiciones; este danzón es parte fundamental del repertorio de cientos de Orquestas alrededor del mundo.

Arturo Márquez, asombrado con el trabajo del Centro de Artes Musicales, puntualizó que la música es parte de la educación, es la única herencia que se le puede dejar a las nuevas generaciones

"Hoy me encuentro aquí en Tijuana con la gran sorpresa del Proyecto de Redes; una reunión de niños y jóvenes muy talentosos y con una energía muy impresionante... cada vez que veo un proyecto de esta naturaleza, más me doy cuenta que la labor más importante de nosotros como adultos, es darle felicidad a los niños  y la mejor felicidad que les podemos dar es la educación. Y la mejor herencia que los niños pueden tener de nosotros es la educación, sino también hay tantas otras cosas que pueden hacer los niños y los jóvenes es la música".

La tarde de este lunes más de 300 menores que forman parte de este proyecto musical fueron llevados bajo la batuta del gran maestro del danzón. Los niños emocionados e ilusionados se dejaron guiar y seducir, porque la música es un detonante para explorar lo mejor del ser humano. El maestro Márquez replica este proyecto en el estado de Morelos, al lado de su esposa Laura Calderón

 "Quiero aclarar que yo y mi mujer Laura Calderón estamos iniciando un proyecto similar a Redes allá en Morelos. Allá vivimos en Tepoztlán, tenemos un proyecto que se llama: Sonemos. Redes es nuestro hermano mayor, nuestra estancia aquí ha sido de gran aprendizaje, nos llevamos grandes maneras de seguir por su camino, brindando la felicidad a los niños por medio de la música".

La historia de Arturo Márquez inició en el mundo de la música a muy temprana edad. A los 19 años era director de la Banda Municipal de Navojoa, Sonora de donde es originario; después fue maestro en la UNAM en la Escuela de Música; se siente en contacto con las nuevas generaciones a través de la gran obra que compuso en 1994  (Danzón Número 2) en honor de su hija Lily.

"Es ese contacto que tenemos; ese contacto artístico que tenemos sobre todo los niños y los jóvenes con el Danzón 2, los niños han crecido con esta obra aquí en México y en otros lugares de Latinoamérica y del mundo también, es una obra repertorio para muchas de las orquestas. Jamás pensé que una obra que hice con mucha pasión, ya tiene 20 años, es  una obra que forma parte de su generación.  Ese es el punto de contacto, nos queremos".

En el 2013 realizó una composición en honor de Malala Yousafza, la joven adolescente de origen pakistaní que lucha por los derechos de las niñas en su país y en el mundo, Malala actualmente está nominada al Premio Nobel de la Paz 2014.

"Es una obra que tiene que ver con la educación 100 por ciento, es sobre Malala, esta niña pakistaní que ha luchado por la educación para las niñas en la región donde vive, que es muy mal vista la educación por los talibanes. Fue un encargo para música en armonía, en donde se reunieron 500 niños, niñas, jóvenes, músicos, y mi hija Lili fue la encargada de hacer la investigación, ella y yo teníamos un proyecto de años, retomando esta idea, ella fue la que me dio la idea de hacerlo sobre Malala. Es una cumbia profana, es una cumbia sinfónica, tiene que ver con el derecho a la educación a los jóvenes y a los niños, tiene que ver con la herencia que les debemos a los niños de nuestro país y del mundo. Está dedicada a todo el mundo, está hecha a multinivel, es decir que la puede tocar un niño que va a empezando y un niño que lleva varios años tocando".

Siempre cercano a la Orquesta de Baja California y a Eduardo García Barrios, quien actualmente es coordinador de Fomento Musical de Conaculta

"Eduardo García Barrios y yo hemos trabajado durante mucho tiempo, creo que desde el 96 ya van 18 años. A partir de esa colaboración que hicimos con el Danzón 2 justamente con la OBC, él estuvo trabajando mucho con la cantata, en otros proyectos él grabó la serie de danzones en versión de cámara, no hemos dejado de trabajar juntos.  Este proyecto de Alas fue una idea de él. Tengo algunas obras que están propuestas, seguramente él va a encontrar el tiempo para que se hagan.

Utilizar la música para transformar la vida, para el maestro Márquez la existencia de proyectos como las Redes 2025 en Baja California es un gran paso para una nueva realidad mexicana.

"Yo a veces he hecho cuentas de lo que nos costaría a nosotros adultos, al gobierno, a las empresas, a nosotros como parte de esta sociedad, el darles una educación integral a los niños y a los jóvenes, no sería tanta inversión, en relación con todo el beneficio que cada uno de estos programas da por sí mismo, la música es un detonante de felicidad, un niño feliz, va a ser, un ser humano pleno, un niño feliz va a  ser una persona totalmente útil para la sociedad".

¿Qué piensa del Centro de Artes Musicales en Tijuana?

"Me da envidia de la buena, tener un lugar con las cosas que se necesitan para estudiar, para ensayar, es a lo que aspiramos todos los que estamos involucrados en este tipo de proyectos, lo que acabo de escuchar, me esperaba esta gran emotividad de los jóvenes, yo conociendo cuál es el resultado del trabajo, esta emotividad de los jóvenes, fue como decir: Así debe ser, así es".