“Los Cabos continuará siendo un destino de clase mundial”

Asegura la secretaria de Turismo que la infraestructura no solo estará a tiempo, sino mejorada y actualizada.
El hotel Barceló Grand Faro.
El hotel Barceló Grand Faro. (Paola García)

Baja California Sur

Un gran faro se erige en la entrada principal del hotel; no emite ninguna luz, pues se trata de un bar "de altura". La fuerza de Odila apenas logró descarapelarle parte del recubrimiento, pero ahí está como un guía para decenas de personas que después del impacto fueron llegando a Los Cabos para diseñar los planes de recuperación tras el paso del huracán.

El día del impacto, los 300 huéspedes del hotel Barceló Grand Faro pasaron la noche en dos restaurantes habilitados como refugio, por su estructura certificada antihuracanes.

"Se adaptaron, se dio alimentación, ahí nos resguardamos y estuvimos todos bien a salvo en los refugios solamente el día 14, del evento, los demás días ya todos los huéspedes pasaron a sus habitaciones en lo que se planeaba la evacuación, dijo Arturo García, director de Ventas.

Tras el éxodo de turistas, 150 reservaciones para el resto de los días de septiembre fueron canceladas, pero el inmueble del consorcio español recibió el doble de huéspedes, y a pesar de la contingencia tiene casa llena.

"Los hoteles mantuvieron a los turistas que estaban hospedados en ellos y fueron instrumentales para poder trasladar a los vacacionistas fuera del puente aéreo. Nosotros que llegamos hace más de una semana y nos quedamos aquí en este hotel, atestiguamos cómo es que este lugar mantuvo a parte de su personal para atender tanto a nosotros como a paseantes que estaban alojados", dijo la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu.

De las 350 habitaciones, 45 resultaron con alguna afectación. Hay agua caliente, electricidad e internet. La comida nunca faltó y ayer el escenario volvió a encenderse con música viva. La historia del Barceló es la más afortunada.

***

Sobre el mismo bulevar en San José del Cabo se ubica el Grand Mayan, un hotel de tiempo compartido que si bien no se derrumbó, su "forro" de tablarroca voló con los vientos de Odila.

Los vientos sostenidos del ciclón y el agua de mar que atravesó el inmueble afectaron todo el interior. Decenas de trabajadores laborandesde el miércoles pasado en sacar todo lo que había dentro y que el agua echó a perder.

Con ayuda de cuerdas y poleas bajan poco a poco colchones, bases, roperos, espejos, sofás, cuadros y un sinfín de cosas del lugar.

Los administradores se niegan a hablar sobre pérdidas, pero estiman que volverá a operar en tres meses.

El reto es que también han prometido a las autoridades del sector que incluirán barreras antihuracán.

"El presidente de Grupo Vidanta recorrió sus instalaciones y nos dijo con toda certidumbre que en su recuperación de infraestructura va a incorporar los estándares de construcción antihuracán que son reconocidos internacionalmente, de tal manera que es una perfecta muestra de que la infraestructura turística de Los Cabos no solo estará a tiempo, sino mejorada, remozada y actualizada con los más altos niveles para garantizar al turismo que este sigue siendo un destino de clase mundial en todos los sentidos", indicó la secretaria de Turismo.