Tras 16 meses, damnificados de Guerrero reciben viviendas

Pese a algunas fallas en los servicios básicos, el delegado Alfredo Fernández asegura que son casas seguras ante sismos y deslaves.
Traslado de familias afectadas por las tormentas Ingrid y Manuel.
Traslado de familias afectadas por las tormentas 'Ingrid' y 'Manuel'. (José I. Hernández/Cuartoscuro)

Chilpancingo, Guerrero

Un año y cuatro meses después del paso de las tormentas Ingrid y Manuel, 42 familias abandonaron el albergue instalado en el Instituto del Deporte y la Juventud, en Chilpancingo, para tomar posesión de igual número de viviendas construidas por el gobierno federal con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

Ayer, desde las 8:00 horas, los damnificados montaron sus pocas pertenencias en camionetas de Protección Civil y de bomberos, como ropa, colchonetas, cobertores y enseres domésticos, para iniciar un breve recorrido hacia el sur de la capital de Guerrero.

Tomaron la lateral del bulevar Vicente Guerrero, ingresaron a la Autopista del Sol, y 2 kilómetros adelante salieron por una brecha hacia la derecha. Tras recorrer un tramo de 200 metros de camino polvoso, vieron el complejo habitacional levantado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que se proyectó para dar cobijo a las familias cuyas viviendas fueron arrastradas por la creciente del río Huacapa en septiembre de 2013.

Ahí los esperaba el delegado de la Sedatu, Alfredo Fernández, quien tras la revisión de documentos y el pase de lista correspondiente entregó las llaves de cada vivienda. Señaló que se trata de casas pequeñas, pero con el espacio suficiente para permitir la convivencia armónica de las familias.

Incluso admitió que si se le permitía estaría dispuesto a vivir en una de las unidades. Hizo la referencia antes de que los medios le señalaran algunos desperfectos, como fugas de agua en lavabos y lavaderos y que la tubería del drenaje de los departamentos ubicados en el primer piso esté a la vista de quienes van a ocupar la planta baja.

Se le indicó el hecho de que los lavaderos instalados en el área de servicio fueran sumamente pequeños, que las puertas de entrada se sintieran frágiles y que las ventanas de los cuartos no tuvieran barandales de seguridad.

Las explicaciones las dejó en manos de los ingenieros de la empresa constructora y solo aseguró que las viviendas son seguras, que no son vulnerables a sismos ni deslaves. La mayor parte de las casas no cuentan con servicio de agua potable ni energía eléctrica.

Nicolás Chávez Adame, dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero, pidió a la empresa y a la dependencia federal que revisen y se atiendan todos los desperfectos, para evitar conflictos en el futuro.

Reconoció que hay detalles por resolver, como la ausencia de una ruta de transporte público y un módulo de seguridad, que será compensado con rondines ciudadanos y brigadas de vigilancia por el riesgo que representa la cercanía con la Autopista del Sol.

Destacó que hay por lo menos cinco familias que no recibieron la asignación de vivienda, casos que se van a revisar porque se trata de personas de la tercera edad que no tuvieron el folio correspondiente.