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Domingo , 23.09.2018 / 03:00 Hoy

Cuarenta años dedicando un altar a la Virgen

Josefina Contreras comenzó con la tradición porque su mamá y su abuelita lo hacían, después la enfermedad de una de sus hijas la hizo prometer la devoción si la Patrona de México le concedía salud.

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La devoción a la Virgen de Guadalupe, Patrona de México, se puede palpar en prácticamente la mayoría de los hogares a lo largo del año, sin embargo es en esta fecha 12 de Diciembre, cuando la fe y devoción se hacen más presentes.

Como es el caso de la señora Josefina Contreras, quien desde hace más de cuarenta años, cada 12 de diciembre coloca un altar especial dedicado a la virgen morena.

“En primer lugar, yo comencé porque mi mamá y mi abuelita lo hacían y a mí me gustaba también, pero otro motivo y quizá el más importante fue cuando se me enfermó una de mis hijas, cuando tenía siete años el dio bronquitis y aunque se alivió, le quedó una tos muy fuerte que no se le podía quitar ni con medicina, ni nada”, compartió.

De esta manera, llegó la promesa y compromiso con la Virgen de Guadalupe para doña Josefina, pues ante la desesperación de ver a su hija mayor enferma prometió hacer esta devoción, si le quitaba la tos, cosa que sucedió y desde entonces año con año realiza esta reliquia.[OBJECT]

Josefina Contreras, es una mujer de alrededor de 70 años y con su rostro lleno de emoción y lágrimas recuerda el momento en que la Virgen Morena, le hizo el milagro. “Fue una cosa muy extraña, mi hija estaba en la Iglesia para hacer su primera comunión y yo le decía que no iba a poder recibir a Dios Nuestro Señor por la tos tan fea que tenía, pero fue la sorpresa tan grande que se le quitó en ese momento, llegamos a la casa y yo tenía mi altarcito y le dije a la Virgen, si le quitas esa tos a mi hija, yo te prometo seguir haciendo tu altar y desde entonces lo hago”.

Josefina tiene seis hijos, uno de ellos ya fallecido, su esposo y siete nietos y todos participan en esta devoción, abren las puertas de su casa a vecinos, amigos y familiares para compartir un rosario dedicado a la Virgen de Guadalupe, al terminar, danzantes llegan para dedicarle su danza a la Madre del Cielo y al final, se distribuye entre los asistentes atole de guayaba, piña, tamales y pan dulce.

Así han transcurrido ya más de cuarenta años de devoción y fe a la Virgen de Guadalupe, la madre de todos los mexicanos.

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