Blindan Congreso de Sinaloa por diputada ligada a 'El Chapo'

"No tengo miedo, pónganse en mi lugar y ya sabrán cómo se siente una persona que es agredida físicamente y moralmente", dijo Lucero Sánchez López tras llegae a la sede.
La diputada Lucero Sánchez López.
La diputada Lucero Sánchez López.

Culiacán, Sinaloa

El nerviosismo del guardia de seguridad del Congreso de Sinaloa era evidente. La puerta de acceso a los curules de los diputados se abría y se cerraba constantemente, mientras algunos diputados arribaban al Pleno para dar inicio a la sesión extraordinaria de este jueves.

Entre cada abrir y cerrar de la puerta, entraban los candados. Nadie que no estuviera autorizado podía ingresar. Esa era la orden, según algunos guardias consultados.

El Congreso del Estado, los hombres que lo dirigen, prefirieron blindar a la diputada que se encuentra en el ojo del huracán mediático a nivel nacional por sus presuntos nexos con el narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, al crear un cordón de seguridad en torno a su persona: puertas cerradas, accesos controlados, guardias colocados estratégicamente. Pero no era para salvaguardarla de los agentes de la Procuraduría General de la República que la investigan y trabajan su desafuero, sino para impedir que el grupo de reporteros que cubre la fuente lograran llegar hasta ella para entrevistarla.

Desde ayer, el presidente de la Junta de Coordinación Política, el priista Jesús Enrique Hernández Chávez, había anunciado que era necesaria la presencia de la diputada Lucero Sánchez López, toda vez que con ella apenas se alcanzaba el quórum, los 21 legisladores necesarios para tomarle la protesta a los 17 diputados suplentes.

Pero la nota de la toma de protesta quedó en segundo lugar. Afuera también el grupo de comerciantes del Centro, que han sufrido pérdidas millonarias por la remodelación de la avenida principal de la capital Álvaro Obregón, cerraron por varios minutos el bulevar Pedro Infante con pancartas y consignas por los nulos apoyos a sus comercios.

La sesión arrancó cuando entró una Lucero Sánchez sonriente; su entrada estuvo tan bien cuidada, que a todos los presentes sorprendió cuando ingresó por una de las puertas, enfundada en un pantalón negro, una chamarra de piel y blusa blanca rematada con un moño color negro en el cuello.

En ese momento, pasaban lista en el estrado. Lucero saludaba a sus compañeros legisladores priistas, a otros los abrazaba. Era la imagen viva de aquella reina de carnaval, pero hizo otro movimiento inesperado: no tomó su curul, sino que ocupó uno dentro de la bancada del PRI, que a nivel nacional junto con su presidente Manlio Favio Beltrones, ha exigido su desafuero con enérgica voz, y la ha utilizado como bandera para golpear a los panistas y pasistas.

Era pues el mismo PRI que ahora en este Congreso la arropaba, le cumplía el capricho de mantener a los medios alejados de ella. Nadie se meta con la diputada Lucero, ahí metida entre los priistas, en sus curules, con un respaldo nunca antes visto. En tanto, los escasos panistas que fueron a la sesión, Guadalupe Carrizoza, Adolfo Rojo Montoya y Laura Galván Uzeta estaban a kilómetros de distancia de la mujer que como pólvora hizo tronar al PAN en Sinaloa.

De entre el grupo de reporteros, un par de mujeres le gritaban a Lucero pidiéndole un minuto, 30 segundos, el tiempo que sea solo para emitir algún comentario... Pero no. Lucero sonreía.

Otro grupo de periodistas acudió por la parte trasera del Congreso para intentar ingresar al Pleno para cuestionar a Sánchez López, pero con ferocidad férrea el jefe de seguridad Ulises González, interponiendo junto con uno de sus subordinados el cuerpo para impedir que los reporteros la abrieran.

Mientras el jefe de Vinculación Social trataba de llamar a la cordura, el diputado Jesús Enrique Hernández Chávez simulaba no saber qué ocurría, ignoraba si las puertas estaban cerradas con llave.

"Pues hay que preguntarle al presidente de la Mesa Directiva, quien es el que tiene la facultad", comentó al ser cuestionado por los medios.

Chuquiqui, experto en evadir, aseguró que se respeta la labor de los comunicadores, y aseveró que él no dio la orden de cerrar las puertas y proteger a Lucero Sánchez.

Con la presión encima, Chuquiqui intercedió y habló con Sánchez López para que saliera a dar la cara con los medios de comunicación. A regañadientes, la legisladora investigada por la PGR accedió, y mandó decir que la esperaran 15 minutos para dar su posicionamiento.

En dos minutos, Sánchez López enfrentó a los reporteros en la sala de prensa, dijo que no podía hablar porque su abogado se lo pidió para no entorpercer las indagatorias.

"Desgraciadamente no puedo dar ningún tipo de declaración por recomendación de mis abogados, es por eso que me atrevo de atenderlos de esta manera y ratificar de mis agradecimientos por estar al pendiente de mi procedimiento, y decirles que en su momento yo voy a darles una nota cuando esto se solucione", indicó.

Apuntó que se sentía agredida física y moralmente, pero que acudió al Congreso porque es una diputada responsables que cumple con su trabajo legislativo.

"No tengo miedo, pónganse en mi lugar y ya sabrán cómo se siente una persona que es agredida físicamente y moralmente, es todo lo que tengo que decir".

Y eso fue todo lo que dijo y se marchó entre los flashazos apresurados y las preguntas que quedaron en el aire...