¡Tardaron 70 años en concluir una catedral!

El sacerdote José Ventura pide cambiar el diseño de una construcción aledaña para que la iglesia “luzca su esplendor”.

Un grupo de 20 empresarios y amigos invirtieron 300 mdp.

Un grupo de 20 empresarios y amigos invirtieron 300 mdp. (Jorge Carballo)


Zamora, Michoacán.- Durante 74 años le llamaron la catedral inconclusa, hoy está terminada y es el símbolo más aquilatado de Zamora, Michoacán, pero también el más criticado.

El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de Zamora se ha convertido rápidamente en el atractivo turístico y símbolo arquitectónico moderno para la región desde 2008, al que le han salido tantos amigos como enemigos.

La iglesia de estilo gótico que conserva similitudes con la Catedral de Burgos, en España, o la de Colonia, en Alemania, pero especialmente con la de San Patricio, en Nueva York, permaneció inconclusa y abandonada por más de siete décadas, hasta que un grupo de 20 empresarios y amigos zamoranos invirtieron 300 millones de pesos para levantar las dos torres de 107.5 metros que faltaban y este año la declararon terminada, convirtiéndose en la más alta de Latinoamérica.

Un fideicomiso llamado Pro Construcción de la Obra Inconclusa, a cargo del sacerdote José Ventura y del empresario zamorano Jesús Hernández Segura, logró que en agosto de 2013 el Cristo Resucitado de Bronce fuera colocado en la cima del santuario, con lo que fue declarada formalmente lista.

Posteriormente inauguraron el órgano alemán construido especialmente para el templo y cuyo valor fue de 1.5 millones de euros, el cual fue donado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Con la inversión millonaria y las donaciones de las diferentes familias de abolengo de Zamora, “por ejemplo alguien, no quiero decir nombres, donó un vitral de 30 mil dólares”, dice el padre Ventura, por esa razón reconoce que se tiene detractores que piden más escuelas y mejores centros de salud que inversiones para la iglesia.

“Nos gusta la catedral, es hermosa, pero se ha gastado mucho dinero en ella; dinero que hace falta en Zamora”, dijo Pedro Cornejo, comerciante de la zona.

“Estos edificios tienen muchos enemigos, porque son espacios y recursos que otros grupos también quisieran ver en escuelas. Nos dicen que en lugar de haber hecho un templo tan bonito, por qué no se hicieron 100 escuelas; yo les digo ‘pues porque no somos maestros’ y las escuelas les tocan a otros”, señaló el religioso en el atrio moderno.

La presidenta municipal de Zamora, Rosa Hilda Abascal, durante el primer año de su gestión, aseguró que ella apoyaría la culminación del santuario, incluso solicitó reubicar el centro de salud de su ayuntamiento para darle más espacio a la catedral e inmediatamente fue criticada, por lo que hizo un llamado a la prudencia.

“No estamos defendiendo un patrimonio de salud, estamos defendiendo únicamente la posibilidad de tener dos cosas: una joya en Zamora que luzca en todo su esplendor y mejores condiciones para el centro de salud. Fue un capricho de algunos cuantos, el santuario es una joya arquitectónica, es a escala mundial la número 14, la 13 es la de San Patricio, en Nueva York, por eso tiene que lucir”, dijo la alcaldesa.

Sin embargo, a la lista de enemistades se le suma un enemigo permanente: el Centro Regional de las Artes de Michoacán (CRAM), una obra que se terminó en el sexenio de Vicente Fox y que inauguró Martha Sahagún en 2006 y que le tapa la vista al santuario, por lo que el sacerdote Ventura, como rector, solicita que se recorte para que luzca su catedral. Incluso, lo calificó como un desacierto para los zamoranos por su estilo arquitectónico.

“Así como todos se expresan maravillosamente del santuario, también se expresan horriblemente del Titanic, como vulgarmente se le conoce al CRAM; fue un desacierto porque rompió la armonía, aunque se pude corregir con muy poca inversión, le podemos recortar la parte del pico que da a la calle, el edificio se recoge hacia adentro y no se ve como un estorbo.

“Tiene un rendimiento de 20 o 30 por ciento, deberían hacer un centro que continuamente tuviera actividades para toda la región y quizá el factor económico es el que ha condicionado”, dijo el religioso.

La obra descrita con un estilo neogótico, comenzó a construirse a principios del siglo XX y la meta para terminarla fue 1925, pero las obras se interrumpieron en 1909 por la Revolución; en los años 30 fue cuartel del ejército.

Así permaneció inconclusa, incluso el general Lázaro Cárdenas la expropió, pero  en el sexenio de Miguel de la Madrid, en 1988, se devolvió con la intención de terminarla. El último uso que tuvo era como bodega para el servicio de limpia de Zamora y sus camiones de basura.