"Que no se olviden de nosotros", piden en Izúcar

Izúcar de Matamoros, uno de los municipios de Puebla más afectados por el sismo de magnitud 7.1, sirve como punto de partida para la ayuda que va a los pueblos más alejados del estado.
Jóvenes voluntarios provenientes de la Ciudad de México ayudan a descargar víveres en un Centro de Acopio.
Jóvenes voluntarios provenientes de la Ciudad de México ayudan a descargar víveres en un Centro de Acopio. (Diego Palacios)

Ciudad de México

"Que no se olviden de nosotros pasando los días", pide Arturo Mendoza, habitante de Izúcar de Matamoros, uno de los municipios de Puebla afectados por el sismo del 19 de septiembre pasado.

"Afortunadamente, desde el día del terremoto comenzamos a recibir ayuda de las localidades cercanas, víveres sobre todo, pero hay personas que se quedarán sin casa porque las van a derrumbar".

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"Más adelante se va a necesitar ayuda de las personas para todo tipo de tareas y esperemos que no se olviden de nosotros", dice Arturo desde uno de los municipios que sirven como punto de partida para la ayuda a otros pueblos y comunidades más alejadas y de difícil acceso.

Y es que a partir del sismo de 7.1 grados, las personas del lugar intentan regresar a la normalidad de sus vidas, entre iglesias, edificios, casas y escuelas derrumbados o con graves daños en sus estructuras.

Algunos tendrán que ser demolidos. "Por favor, necesito que alguien vaya a revisar mi casa, hay muros que están débiles y no sé cuándo se va a caer", pide una señora de la tercera edad en compañía de su esposo al coordinador de brigadas de Protección Civil de Izúcar de Matamoros.

Con notable cansancio en su mirada, él dice que como en toda situación de emergencia, hay un proceso: cuadrillas se dirigen a diversos puntos para evaluar el estado de casas, edificios, escuelas; se manda la evaluación y Obra Pública es quien decide si se derriba o no el inmueble.


¿Quién apoya al municipio?

No hay presencia del Ejército y la Policía local se encarga de mantener el orden en los centros de acopio. La ayuda, así como las esperanzas, provienen de varias partes de Puebla y de otros estados a bordo de camionetas, camiones, combis, junto con mensajes de apoyo para los damnificados.

"Fuerza Puebla", "Estamos con ustedes", "Se van a levantar", son algunos de los mensajes que se leen en las cartulinas y carteles pegados en los vehículos.

"Afortunadamente en la Ciudad de México hay muchísima ayuda, así que decidimos venir a Puebla a ver en qué podíamos ayudar. Sabíamos que aquí hacen falta manos para ayudar pero no sabíamos bien a qué localidad ir", dice un estudiante de la UNAM que junto con su grupo viajó a Puebla para ayudar.

"Preguntamos a la gente que iba en otras caravanas, nos decían 'en tal lado ya no hace falta ayuda pero en esta zona sí'".

Después de dejar víveres en un centro de acopio en el centro de Izúcar de Matamoros, este grupo ayuda al dueño de un negocio a sacar toda su mercancía, ya que derribarían el edificio por los daños que le causó el sismo.


"No tengo palabras para esto, mi esposa y yo estábamos solos haciendo esto y aunque hay más afectados que yo, siempre se puede poner un granito de arena para ayudar a los demás", dice el señor Arnulfo a los jóvenes, después de tres horas de trabajo.

Protección Civil municipal coordina brigadas, integradas principalmente por jóvenes voluntarios, para ir a los lugares más alejados a retirar escombros y cascajo.

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Pala en mano, casco, sombrero o gorra en la cabeza, trepados en camionetas, se adentran a los lugares más alejados para brindar ayuda a los damnificados, quienes en su mayoría ya están en albergues. 

Poco a poco comienza la reconstrucción de los distintos lugares afectados.

La esperanza y las muestras de apoyo hacen que en Izúcar de Matamoros se respire cierta armonía, entre los voluntarios y la gente que día a día intenta sobreponerse al terror, la angustia y las desgracias que les dejó el sismo de magnitud 7.1.



DAPR