Después de la mina no nos quedará nada: comisariado ejidal de Carrizalillo

La explotación a cielo abierto tiene sus consecuencias como la contaminación con arsénico de sus mantos acuíferos, la vida silvestre se agota y las enfermedades proliferan.

Chilpancingo

"Después de la mina aquí no quedará nada", reconoce Julio Peña Celso, integrante del Consejo de Vigilancia del Comisariado Ejidal de Carrizalillo, de cuyas tierras el corporativo canadiense Goldcorp obtiene un promedio de 300 mil onzas de oro por año.

En 2005 los 176 ejidatarios dieron su aprobación para que iniciaran los trabajos de exploración en sus tierras, dos años después arrancó la explotación y aunque eso representó una mejoría en el aspecto económico, la forma de vida y el entorno les cambió considerablemente.

La explotación a cielo abierto tiene sus consecuencias y los habitantes de la zona ya las padecen:

Sus mantos acuíferos están contaminados con arsénico.

Hay por lo menos dos casos de muertes por el contacto con el cianuro, pues la compañía lo utiliza para la separación de los minerales.

Son muchos los partos prematuros registrados en la comunidad y aunque no se animan a ventilar los casos concretos, reconocen que son ya varios los niños que nacieron con diferentes tipos de malformaciones.

Las tierras de cultivo ya no existen porque la expansión de los campos de lixiviación es permanente.

No hay animales de crianza y las especies silvestres se murieron o se alejaron de la zona, obedeciendo al instinto natural de supervivencia.

Por eso, cuando Julio Peña muestra lo que queda del cerro El Bermejal lo hace con una expresión de enfado, reconoce que son muchas las posibilidades de que Carrizalillo, en pocos años quede convertido en un pueblo fantasma.

Sin agua segura

El comisariado ejidal de Carrizalillo, Roberto Guzmán Montiel reconoce que hasta el momento no se tiene un proyecto de cierre de la megamina, aunque los habitantes están conscientes de la necesidad del mismo para garantizar la permanencia del pueblo.

La compañía se los ha prometido solo en el terreno verbal, pero hasta el momento no les muestra nada por escrito en torno al tema.

"Nos dicen que cuando se vaya Goldcorp nos dejará un pueblo muy bonito, que incluso podremos tener espacios con árboles frutales y que habrá proyectos turísticos, que incluso habrá hoteles para que vengan los visitantes", comenta el comisariado.

Goldcorp ofrece un escenario ideal, pero el representante de los ejidatarios reconoce que no se lo creen totalmente, pues los efectos de la explotación reflejan daños irreparables en la zona.

"En las reuniones que tenemos la empresa nos dice que hasta tendremos albercas y que los turistas vendrán", comenta con incredulidad.

Lo cierto es que las principales fuentes de agua de la zona están agotados, muchos se secaron a causa de las detonaciones de explosivos realizadas para facilitar la exploración.

Julio Peña recuerda que hasta hace casi dos años los mil habitantes del Carrizalillo contaban con un manantial que les garantizaba el abasto de agua potable, Goldcorp necesitaba secarlo para ampliar su campo de lixiviación y les ofreció buscar una nueva fuente, tras varios días de diálogo los lugareños firmaron una permuta de agua segura por agua segura.

El manantial está seco y contaminado, pero la compañía desde entonces no cumple su parte.

"Dicen que andan haciendo exploraciones, buscando gente especializada y que el proyecto es de varios millones de pesos. Nos lamentamos que hayamos perdido ese manantial por un campo de lixiviación", anota.

La compañía perforó unos pozos que utilizan con mucha desconfianza, pues ya comprobaron que está contaminada por medio de estudios realizados en un laboratorio certificado en Italia.

"El estudio que solicitamos de manera independiente nos dice que el agua que consumimos está contaminada con arsénico; tiene 20 partes por millón y la norma nos dice que máximo debe tener 0.5 partes".

"La gente utiliza esa agua para tomar; bañarse, lavar ropa, preparar sus alimentos y limpiar sus enseres, por eso ya comenzamos a realizar un monitoreo de salud, aunque Goldcorp no quiere que lo hagamos".

Posible pueblo fantasma

El Bermejal es el cerro que protegía naturalmente a Carrizalillo, sin embargo ya luce depredado y convertido en un gran tajo.

En el tajo Bermejal, Los Filos y el campo de lixiviación se ubicaban las tierras de cultivo de los lugareños, por eso quienes se aferran a producir compraron parcelas en otros pueblos.

Aunque la compañía no quiere avanzar en el tema, los propios habitantes iniciaron el monitoreo de salud y poco a poco se convencen de que no tendrán más remedio que abandonar el lugar.

"Ya se nos incrementaron los partos prematuros; los niños ya viene con problemas que no podemos especificar por respeto a las familias, solo podemos decir que hay algunas malformaciones y las manchas en la piel son muy recurrentes".

Reconoce que hay por lo menos un par de muertes por el contacto con cianuro, por eso es que intensificaron la revisión de sus casos de salud.

Los venados y conejos que antes había en la zona ya se fueron.

Los que se dedicaban a la ganadería optaron por deshacerse de sus animales porque la crianza no se logra.

"Hubo casos de animales que se nos salieron de los corrales, consumieron tóxicos y murieron, para que no nos diéramos cuenta los ejecutivos de la mina ordenaron que los enterraran a escondidas pero tenemos mucha gente dentro de sus instalaciones".

Reconoce que hay una sensación de arrepentimiento entre los ejidatarios por permitir la explotación, sin embargo asumen que ya es muy tarde para pedir el cierre de la mina.

Lo que les queda es reclamar que Goldcorp se haga responsable de los daños provocados por el uso de cianuro, además de preparar la reubicación completa del pueblo.