“Era como una cirugía de guerra... uno tras otro”

Médicos del Hospital Cima, en Chihuahua, atendieron a los heridos del accidente del Extremo Aeroshow.
Decenas de heridos llegaron a urgencias.
Decenas de heridos llegaron a urgencias. (Javier Ochoa/Omnia)

Chihuahua

Anunciaron tanto el show de monster truck, que en la capital de Chihuahua se esperaba un fin de semana tranquilo y divertido. Pero todo se complicó. El doctor Eduardo Ponce Beltrán es testigo de ello: canceló todo para recibir a los accidentados del espectáculo.

Ponce es médico ginecoobstetra y cuenta que a las cinco de la tarde del pasado sábado 5 de octubre, terminó de practicar una cesárea en el tercer piso del Hospital Cima, uno de los más caros de la ciudad, para después dirigirse a la barbería de siempre y cortarse el cabello.

“Había hecho cita con los amigos de la Beverly Hills (la peluquería) y después iba a salir a cenar con la familia, porque hay que trabajar, pero también hay que dedicarle tiempo a los suyos, porque son nuestros pilares.”

Cuenta que al terminar la cesárea escuchó los helicópteros que aterrizaron en el sexto piso del hospital y un anestesiólogo en turno llamó al servicio de seguridad para saber qué ocurría. Minutos después, el personal médico entendió que se trataba de los heridos del Extremo Aeroshow que se había realizado a un kilómetro de distancia del Cima. Es decir, era el más cercano y la gente necesita atención urgente.

“Terminé la cesárea y me dije: ¿dónde puedo servir más?, así que entré a ayudarles a los neurocirujanos”, dice Ponce. El primer paciente que atendió fue un menor de alrededor de cuatro años, a quien se le llamó Equis dos, porque se encontraba en la Sala 2, de los ocho quirófanos que hay en el hospital. “¡Tráiganle sangre y suero al Equis dos!”, cuenta Ponce que se escuchaba.

“No supimos el nombre de las personas que estábamos atendiendo ni de los papás. Era como una cirugía de guerra, recibíamos uno tras otro”, narró.

Enseguida platica que uno de los niños que atendió llegó con la masa encefálica expuesta y que el menor sobrevivió, pero se encuentra cuadrapléjico.

El médico tiene muchas historias que contar. Todas son terribles. Otra que lo conmocionó, por ejemplo, fue la de una mujer que presentó rotura hepática, múltiples fracturas de tórax y colapso de pulmón. Murió el pasado martes por la mañana.

Trabajo en equipo

Ponce cuenta que algunos doctores no se encontraban en la ciudad, pero los que estaban colaboraron para dar un servicio integral a los accidentados.

“En ese momento dejé mi especialidad a un lado y me metí a ayudar a los especialistas que estaban atendiendo a los heridos y eso es satisfactorio. Sin embargo, deja mucha tristeza, porque muchos de ellos no van a quedar bien y algunos han fallecido”, afirma.

“Uno no puede sentirse tranquilo por el hecho de haber participado en esto; hay cositas que lo apagan a uno.”

El neurocirujano Alfredo Porras Mendoza llevó la batuta en la mayoría de las cirugías, y el director de Cima, Rodolfo Chávez Chávez, coordinó al personal médico en turno para dar la mejor atención. Además, el radiólogo Daniel Aguirre realizó e interpretó 144 estudios, entre tomografías y resonancias.

El Hospital Cima, que opera desde hace 15 años en la capital de Chihuahua, realiza cuando menos una vez al año simulacros para entrenar al personal ante tragedias como la ocurrida el fin de semana pasado.

Apoyo de la comunidad

La solidaridad de los chihuahuenses afloró y en las diferentes clínicas se colocó un stand con bebidas y alimentos para los familiares y amistades de los pacientes.

Diana de 14 años, y 20 compañeras que cursan la secundaria en el Instituto Alpes revisaron las noticias de los diarios locales y nacionales y ubicaron el número de heridos y los hospitales en los que se localizaban.

Después hicieron burritos de frijoles y los repartieron en los hospitales. Primero fueron al Seguro Social, porque consideraron que ahí hay gente más necesitada, pese a que solo había dos hospitalizados por el accidente del monster truck.

“Me sentí agradecida con Dios por seguir viva. La gente nos decía: que Dios les bendiga, y otros decían: Muchas gracias, no he comido desde la mañana”, explicó Diana.

También relató que nunca esperó que ocurriera este tipo de muertes: “Son muy extrañas, parece que nos toca el diablo”.

***

Ponce ha cancelado sus consultas para solidarizarse con los pacientes que siguen siendo atendidos. “La pérdida de vidas en la forma en que sucedió es distinta a como ha estado sucediendo a través de estos años, por la violencia”, reflexiona Ponce”.

No es que uno se haya acostumbrado, aunque es más frecuente, pero que una diversión se convierta en una tragedia, eso es lo que más duele y a uno lo trae poquito triste”.