Civiles armados mantienen control en Chilapa, Guerrero

Los hombres dialogaron con policías y militares, a quienes les dijeron que no se retirarán del lugar hasta que sean expulsados los colaboradores de "Los Rojos".

Chilapa, Guerrero

Los supuestos policías comunitarios originarios de 30 comunidades indígenas instalaron retenes en las entradas y patrullan las colonias con el argumento de que desmantelarán a los grupos del crimen organizado que se disputan el control de Chilapa.

A 24 horas de la incursión que se registró la tarde del sábado 9 de mayo, hombres de rostro cubierto con pasamontañas y pedazos de tela, armados con pistolas y rifles de diferentes calibres dialogaron directamente con los mandos policíacos y militares.

La agrupación dijo que no piensan retirarse hasta que sean expulsadas las células del crimen organizado que ahí operan, principalmente las que colaboran con “Los Rojos”, a los que acusan de imponer el cobro de piso, de secuestrar y extorsionar a los pobladores.

Dichas actividades ilícitas, mencionaron que mantienen a la cabecera y sus comunidades en la asfixia económica, de ahí que sean los pueblos los que hayan decidido tomar las armas, organizar a sus grupos de policías comunitarios y tomar el control de la ciudad.

Entre la tarde y noche del sábado, los civiles que se asumen como policías comunitarios detuvieron a diez presuntos informantes de Los Rojos, los maniataron y llevaron hacia la plaza central, pero en el transcurso de la madrugada los liberaron.

“Reconocieron que colaboraban con esa gente. Nosotros hablamos con ellos y sus familias, les dijimos que la mayoría son chamacos que todavía están a tiempo de retomar el buen camino y trabajar bien; se comprometieron a dejar esa vida y nosotros los liberamos”, declaró uno de los representantes.

Los hombres no llegaron solos, están acompañados por esposas e hijas, que no portan armas pero sí carteles, los que contienen leyendas en las que piden que las autoridades se pongan a trabajar para desmantelar a la delincuencia.

En su cara pasan y no les dicen nada”, reprochan a los mandos militares y policíacos en las cartulinas que levantan cada que pasan camiones cargados de soldados o integrantes de la Gendarmería Nacional.

La policía municipal está encuartelada, son 40 elementos y están desarmados porque los comunitarios así lo decidieron la tarde del sábado, cuando incursionaron y estuvieron a punto de enfrentarse.

El tianguis milenario, denominado así porque se instala cada domingo desde la época prehispánica luce con grandes pasillos vacíos.

El alcalde José Francisco García no está en el lugar, sus colaboradores aseguran que viajó hacia el Distrito Federal (DF) y que ignoran cuándo regresará.

Los pueblos de los que llegaron los comunitarios se ubican en la ruta que comunica con el circuito turístico Río Azul, una zona de constantes enfrentamientos entre grupos delictivos.

Los que están al frente del movimiento son comisarios y comisariados, los que se resisten a proporcionar sus nombres, pero indican que su presencia en el lugar es prueba del hartazgo generado por la impunidad que prevalece ante el cobro de piso, las extorsiones, secuestros, homicidios y desapariciones.

Refieren que son más de 300 y que van a crecer en cantidad, porque son más los pueblos que ya se cansaron de ser testigos y en no pocas ocasiones de quedarse en el fuego cruzado.

Mientras, las escuelas permanecen cerradas y no hay condiciones para que este lunes se registre un regreso a clases.