REPORTAJE | POR ISABEL ZAMUDIO

Frentes fríos en Veracruz, no detienen producción de cempasúchil

La historia de donPedro García, es el claro, ejemplo del trabajo. Él vende sus flores en 40 pesos,pero al llegar al mercado alcanzan un valor de 200 pesos en manojo.

Las flores se siembran al pie de la carretera
Las flores se siembran al pie de la carretera (Isabel Zamudio)

Veracruz

Él las vende a solo40 pesos el rollo, pero en el mercado los floristas le ganan unos 200 pesos,sin mayor inversión, ni esfuerzo que el conseguir clientela.

 

Las lluvias y losvientos fuertes del norte de los frentes fríos 7 y 8 acabaron con una cuartaparte de la cosecha. Unos 4 mil pesos de pérdidas, que para un pequeñoproductor, un agricultor de la tercera edad que sobrevive con su familia de loque le saca a sus tierras, significa mucho dinero.

 

Mientras le sacafilo a su machete para cortar las últimas flores de cempasúchitl y mano de leóno moco de pavo, don Pedro García platica que justo cuando estaba cosechando, elmal tiempo daño parte de la siembra en su pequeña parcela en Rancho del Padre,Medellín de Bravo.

 

La merma que lesignifican las “papalota” o flores vacías de cempasúchitl que no son apreciadasen el mercado, se agudizó con el mal tiempo que “pudrió muchas plantas”.

 

La humilde viviendaubicada a orillas de la carretera, la conocida como libramiento de Veracruz porTamaca, por décadas pasó desapercibida. Una casa más, a 200 metros de lacarpeta asfáltica.

 

Sin embargo, desdehace tres años no pasa más desapercibida. Desde lo lejos se observan las floresrojas y amarillas propias de la temporada y tradicionales por el Día de Muertos.

 

Hace tres semanas,más de media hectárea de estas plantas alegraban la vista a quienes transitanpor esa carretera.

 

Hoy ya solo quedanunas cuantas flores que no llegarán al Día de Muertos, pues solo le queda unascuantas horas para ser entregada para su venta en los mercados de Veracruz.

 

El campesino lassiembra, las corta y entrega personalmente al comerciante. La piel curtida porel sol y el trabajo del campo mantiene a don Pedro fuerte, con una habilidadmental y física envidiable.

 

En solo minutoshace cuentas, calcula gastos,  cantidades y medidas, sin usar ni losdedos, menos una calculadora. No las necesita. Aunque apenas y fue a laescuela, aprendió en la vida lo necesario para sostener a su familia de lo quele proporciona la tierra.

 

Como él, narra quehay varios vecinos en la misma comunidad que han encontrado en la siembra deflores de muertos una opción de ingreso económico, adicional a los productosalimenticios comunes.

 

Hijas, esposa ynietos del campesino ayudan en la tarea que inicia al amanecer y termina alcaer el sol.

 

“Muchos se quejande que no hay trabajo y sí, en verdad trabajar en el campo es pesado y no segana mucho, no hay apoyos, pero hay que hacerlo, buscar alternativas parasacarle a las tierritas un poquito más”, comenta mientras se aleja cuchillo ymachete en mano acompañado de su nieto, para cortar y recolectar las últimasflores de muertos del año.

 

La siembra deflores de muertos en Veracruz no es común, pues el clima cálido y los excesosde lluvia en época de cosecha no ayudan; de hecho la mayor parte de la que sevende viene de Puebla y Tlaxcala.

 

Poco a poco elcultivo de estas plantas se extiende en Medellín de Bravo, municipio conurbadoal puerto de Veracruz cuya población se dedica principalmente a la agriculturay la ganadería.



Poco a poco elcultivo de estas plantas se extiende en Medellín de Bravo, municipio conurbadoal puerto de Veracruz cuya población se dedica principalmente a la agriculturay la ganadería.