“El celular ayuda a cruzar la calle y no ser atropellado”

En este destino turístico, el segundo más importante del país, no hay energía eléctrica ni para los semáforos y solo en algunos antros y restaurantes suena la música; “tenemos que salir y ...
Vecinos cargan celulares en la plaza Puerto Paraíso.
Vecinos cargan celulares en la plaza Puerto Paraíso. (Paola García)

Cabo San Lucas, Baja California Sur

Sin sus luces multicolores, ni la música que enciende cada noche la zona turística más importante de Cabo San Lucas, la vida nocturna no existe por estos días desde que Odila impactó en Baja California Sur, a pesar de los esfuerzos de algunos empresarios que encienden sus propias plantas de luz.

Al ocultarse el sol, los grandes hoteles, antros y tiendas ubicados sobre la avenida Lázaro Cárdenas, en el centro de Cabo, quedan en la penumbra.

Los faros encendidos de los escasos autos que transitan por la avenida y el tenue brillo que emiten las pantallas de los celulares, de uno que otro peatón que ya se atreve a salir de noche —tras un supuesto toque de queda a causa de la rapiña—, son la única opción para evitar un accidente o ser atropellado por falta de la energía para encender las luminarias y los semáforos.

“Es muy complicado cruzar la calle, porque no hay luz ni para los semáforos, y los marinos están solo cuando hay luz del día y en la noche ya no. Para cruzar está cañón, hacemos señas con el celular, pues si no, sí nos llevan”, dice Daniel García tras atravesar la avenida.

En un recorrido, MILENIO constató que la mayoría de los hoteles operan con sus plantas de luz, pero la calle sigue en tinieblas.

Además, de los siete antros más grandes ubicados sobre Lázaro Cárdenas (la avenida principal  del centro de Cabo San Lucas), solo dos subieron el switch. La esperanza de los empresarios del sector turístico es que la luz llegue primero a esa zona.

“Creo que lo primero en que se van a concentrar es en el primer cuadro de la ciudad, de ahí hacia las colonias aledañas”, dijo Ignacio Arce, director general de La Divina Bar.

En el local de Arce la música ranchera suena a todo volumen y las luces son un destello en tremenda oscuridad. Tiene fe en que entrada la noche, al menos 10 por ciento de su afluencia, es decir, 40 personas, acudan a bailar con ritmos en vivo que ofrecen desde el pasado sábado para que la gente “olvide tantito lo del huracán.

“Es lógico que ha bajado (la afluencia), había un toque por lo que no podía salir la gente, pero la mejor forma de provocar la fluidez de la economía es alentándola a que también gaste, porque si guardamos el dinero no habrá fluidez. Tenemos que salir a la calle a invertir”, consideró.

Pero aún son pocos los que salen de noche. La necesidad de recargar  de energía los equipos telefónicos y tabletas obliga a algunos a salir de casa en medio de la oscuridad. Y es que en la plaza Puerto Paraíso se permite  a los afectados usar uno de sus contactos a partir de las 19 horas y hasta las 7 de la mañana.

“Venimos a cargar los celulares porque no tenemos energía eléctrica, y necesitamos comunicarnos con la familia”, dijo José Luis. El hombre, lanchero de oficio, es paciente, ya que cada día espera entre una y dos horas a que su celular se recargue.

Ahora, sin turistas a quien llevar a pasear, la tarea del hombre es acarrear hielo todos los días.

“Para que aguante la comida vamos en el día a traer hielo. Sin refrigerador es con las hieleras como estamos manteniendo la carne, que es lo más importante para que se mantenga fresca”, apuntó.