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Caso Rébsamen tiene en la calle a 18 familias

El acceso a los departamentos ubicados en el predio Rancho Tamboreo permanece bloqueado con polines que sostienen una de las bardas de la escuela que está a punto de derrumbarse.

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El colapso del Colegio Enrique Rébsamen dejó en la calle a más de 90 habitantes de cuatro edificios contiguos.

Los inmuebles ubicados en el predio Rancho Tamboreo número 21 están abandonados, pero antes del sismo del 19 de septiembre lucían muy distintos.

“Tú no te imaginas, aquí, lleno de tanques de gasolina, botellas de agua, ropa, cobijas y herramientas. Aquí estuvo la Marina, los soldados, rescatistas particulares, muchísima gente”, recuerda Elsa Medina, dueña de uno de los departamentos.

Pese a que su inmueble no sufrió daños, estas familias no han podido regresar a sus hogares. El acceso a sus departamentos permanece bloqueado por polines que sostienen una de las bardas del colegio Rébsamen que está a punto de venirse abajo.

Elena Patán tiene 60 años y más de tres décadas habitando el departamento al que no puede ingresar desde el 19 de septiembre pasado. Hoy le tocó hacer una guardia para evitar el robo y la rapiña.

El día del temblor, dice, salió de casa solo con lo que traía puesto, lo que hoy viste lo ha recibido de sus seres queridos.

“Estamos todos mis vecinos y yo, asilados en diferentes lugares. Viviendo donde se puede, con las personas que nos aceptan, que en general son familiares o amigos. Tenía mi refrigerador lleno, a estas alturas supongo que ya hay gusanos, arañas, no sé qué tanto más”, lamenta.

Los propietarios de los 18 departamentos de este condominio, son víctimas de la investigación de la Procuraduría de Justicia capitalina contra Mónica García Villegas, directora y dueña del Colegio Enrique Rébsamen. Por este procedimiento el predio está sujeto a peritajes como elementos de prueba: no se puede derrumbar ni realizarse modificaciones a lo que queda de él.

“No tenemos nada que ver con el litigio de la escuela. ¿Quién es culpable, quién no es culpable? Eso no es asunto nuestro. Es un caso legal, lo único que queremos es que nos dejen pasar”.

El 19 de septiembre, para trabajar en el rescate de las víctimas del Rébsamen, la fachada de estos edificios fue destruida. Ya no tiene puertas; un cristal reventó luego del apuntalamiento y presenta visibles daños en el pavimento. “No sabemos quién va a pagar”, dicen.

La delegación Tlalpan ha apoyado a las 18 familias afectadas con 4 mil 500 pesos para renta; sin embargo, la titular de la demarcación, Claudia Sheinbaum, dice estar atada de manos para resolver el tema.

“Creo que se debe de cumplir con todas las investigaciones. Pido un poco de paciencia a los vecinos. Evidentemente sé que están desesperados, pero ya será la procuraduría la que decida”.

La fiscalía capitalina se ha negado a proporcionar información con el argumento de que la dueña del Rébsamen tiene un amparo que lo impide.

Con evidente desesperación, los vecinos que ese 19 de septiembre abrieron las puertas de su casa para ayudar a las autoridades en el rescate del colegio Rébsamen, hoy muestran a MILENIO los escritos y quejas levantadas ante la Comisión de Derechos Humanos local, el Gobierno de Ciudad de México y hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que hasta la fecha se declaran incompetentes para darles acceso a su edificio.

Elena Patán asegura que su marido sacó con vida de los escombros a por lo menos 15 niños del colegio, por lo que hoy dice sentirse decepcionada ante el abandono de las autoridades.

“Si nosotros ofrecimos nuestra ayuda al equipo de la Marina, al Ejército y vieron lo que hicimos, yo creo que lo que menos pueden hacer es devolvernos, no el favor, sino la atención de regresarnos a nuestra vida anterior”.

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