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Martes , 23.10.2018 / 00:22 Hoy

Casa Hogar ofrece una esperanza a niños vulnerables

"Desde el momento que llegan con nosotros, les damos todo: es el albergue, alimentación, escuela", detalló Rocío Cuéllar, encargada de la Pr

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¿Qué pasa con esos niños que, de pronto, se quedan sin hogar? O mejor dicho, nacieron sin él, ¿a dónde van?

Cuando desde su nacimiento se encuentran inmersos en un ambiente poco apropiado, por no decir hostil, con un padre y una madre que no saben cómo serlo.

En Coahuila, en primer lugar, es la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) la que se hace cargo de ellos.[OBJECT]

Los retira de sus familias y, posteriormente, de ser necesario, son canalizados a alguno de los albergues de su localidad.

Casa Hogar Abrázame, en Torreón, es uno de los albergues en los que protegen a niños y jóvenes en situaciones vulnerables.

Ahí los reciben en situaciones delicadas, que tuvieron problemas que van desde la omisión de cuidados hasta la violación.

"Desde el momento que llegan con nosotros les damos todo: es el albergue, alimentación, escuela, muchos de ellos, de hecho, llegan sin escolarizar, tenemos niños de 7 u 8 años que nunca han ido a la escuela, tenemos nosotros que darles esa preparación", detalló Rocío Cuéllar, encargada de la Procuración de Fondos de Abrázame.

A la casa hogar los niños llegan confundidos, con el ánimo al ras del suelo. Su estilo de vida hasta el momento en el que ingresan a Abrázame es en todos los casos precaria, en otros tantos deplorable, no obstante sus pocos años de vida.

Durante los primeros días en el albergue su semblante es amilanado, en unos cuantos casos tienen miedo hasta de ser tocados.

Un primer intento por abrazarlos, para demostrarles que la vida no necesariamente es como la habían vivido, concluye en el rechazo.

"Lo que tratamos es que los niños desde que entran aquí, sepan que hay una manera diferente de vivir, porque muchos de ellos han vivido una violencia muy extrema".

"Aquí es violencia desde física, psicológica, sexual u omisión de cuidados, que es el típico niño que llega con la vecina y le dicen 'ahorita vuelvo, voy a buscar trabajo' y nunca vuelven", agregó Cuéllar.

Recién los reciben, los niños tienen que atravesar por un periodo de "descompresión", es decir que durante poco más de un mes no pueden salir de la casa hasta que comprenden en dónde están parados, cuál es el contexto y la circunstancia por la que están pasando. Posterior a esto empiezan a salir a todas las actividades, incluyendo la escuela.

Pasada la "descompresión" las cosas para ellos empiezan a cambiar, se dan cuenta que no están solos, que hay personas a quienes les importan, que la vida no es un golpe ni un revés, que si bien tiene sus altibajos, hay mucho amor por recibir y que por esto no se pide nada a cambio.

"El objetivo para nosotros en estos años que han transcurrido, es que (Abrázame) se vuelva un hogar real, queremos que sea para ellos, como el de cualquier niño porque lo merecen", destacó Fernanda Pardelin, vínculo de comunicación y autosutentabilidad.

Otro de los objetivos, el primordial de hecho, es que los niños encuentren una buena familia, bien puede ser la suya reformada o, luego de haber cumplido con todos los procesos legales, una nueva, aunque esto no siempre es tan fácil.

Para que los niños puedan ser dados en adopción, es imperativo que los padres den su firma de consentimiento (desprendimiento), o bien, que por un cierto periodo dejen de visitarlos.

Sin embargo, hay quienes nunca visitan a sus hijos sino hasta cuando está por terminar el lapso que se les permite, a fin de que no se los puedan llevar, sin importar que realmente no hagan nada por recuperarlos.

[OBJECT]"Para que Pronnif pueda legalmente dar en adopción necesita la firma de los papás y muchas veces que no los encuentras o que no quieren, pero nomás por moler".

"Para que les quiten la patria potestad necesitas un tiempo sin que ellos los visiten o pregunten por ellos, entonces lo que muchos hacen es que dejan pasar el tiempo y cuando ya se les va a vencer llegan".

"Ni sueltan al niño ni se lo llevan y el pequeño mientras está aquí esperando al papá y a la mamá", detalló Rocío Cuéllar.

En ese sentido, Fernanda Padrelin comentó que lo que más les preocupa es que los niños ahí se quedan en la Casa Hogar y se hacen "niños institucionales" y que, por lo tanto, no pueden tener una vida diferente.

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