Después de 15 años, Lucila podrá volver a su hija

De origen hondureño, forma parte de la Caravana de Madres Migrantes, cuidó a otros dos nietos.
Las madres partieron hacia Tlaxcala
Las madres partieron hacia Tlaxcala (Isabel Zamudio)

Veracruz

Ana Julia Aguilar salió con su hija en brazos hace 15 años de Nacaome Valle, Honduras; atrás dejó a dos pequeños más que fueron cuidados por su abuela Lucila Escobar, de 70 años de edad, quien forma parte de la Caravana de Madres Migrantes buscando a sus hijos perdidos en México.

Ya hay huellas, rastros de donde Julia puede encontrarse y a pesar de que pudiera al fin dar con ella, sus hijos ya de 21 y 22 años se negaron  a venir a México, porque “ellos sienten que los abandonó, ya que se fue y jamás regresó, ni nos llamó”, explica doña Lucila.

Sus ojos tratan de contener las lágrimas de tristeza, pero también de felicidad por la posibilidad de encontrarse con su hija. En su corazón no hay rencor, solo la esperanza de que esté bien, no importa que en 15 años no la haya buscado, ni a ella, ni a sus hijos.

Para María Maximina Girón lo único que le queda es la esperanza de encontrar a su hijo de 21 años, Luis Alirio Quioz Girón quien el 6 de agosto de 2007 salió de Tegucigalpa, Honduras hacia los Estados Unidos.

Luis logró cruzar la frontera y llegar a Laredo, Texas; pero la migra los detuvo y aunque el pollero quien exigía más dinero para pasarlo del otro lado regresó por más ilegales, el joven hondureño no ha dado señales de vida.

María confía en que esté bien y que tal vez trabaje y viva en la frontera norte, en México. No lo sabe, pero  espera encontrarlo y que regrese con la pequeña hija que dejó y que hoy tiene 7 años.

Su nieta es criada por la abuela materna, pues su madre y ex nuera “encontró otro hombre y la abandonó con su mamá”.

El ama de casa señala que Luis al igual que su esposo, se dedicaba a sembrar maíz, frijol, arroz y otros productos.

Quiso mejorar su situación económica y se enganchó con polleros para cruzar a los Estados Unidos. Lo logró, pero lo atraparon y de allí no han tenido más noticias de él.

En la caravana conformada por 45 mujeres centroamericanas viaja una cordobesa, Rosa María Illescas Ruiz,  una veracruzana cuyo hijo desapareció en Reynosa, Tamaulipas.

Rafael Flores Illescas de 22 años desapareció el 27 de junio del 2011 y hasta la fecha no sabe nada de él.

Se cansó de buscarlo como mexicana, ahora se suma a la caravana de migrantes centroamericanas que buscan a sus seres queridos y que recorren los estados del país para hacer conciencia sobre el trato de reciben los indocumentados al cruzar por México.