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Martes , 25.09.2018 / 10:12 Hoy

Cañón de Fernández se abre al "campismo ecológico"

Gladys Aguirre Balza, encargada de la reserva a través de la asociación civil ProdeNazas, explicó que el Programa de Uso Público regula las actividades no extractivas en un área protegida.

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Los esfuerzos por construir una sociedad comprometida con el medio ambiente y la concepción de la pequeña propiedad, confluyen en la reserva ecológica Cañón de Fernández.

Declarada área natural protegida con carácter de parque estatal el 25 de abril de 2004, en la administración de Ángel Sergio Guerrero Mier, y ante el impulso de la asociación civil Prodefensa del Nazas (ProdeNazas).

En ese tiempo los ambientalistas fincaron las bases para la protección del espacio, considerando el mantenimiento de la reserva de la mano de los lugareños, pero también el diseño de un Programa de Uso Público (PUP) que en el caso de ProdeNazas, debió proyectar hasta siete versiones antes de contar con uno definitivo.

Gladys Aguirre Balza, encargada de la reserva a través de la asociación civil, explicó que el PUP regula las actividades no extractivas de un área protegida, siendo la más importante la de uso recreativo.

De la mano de Ecoturismo Genuino y Alan Rodas, así como de pobladores, prestadores de servicios y pescadores, pero igual de funcionarios de la Conanp (Comisión Natural de Áreas Naturales Protegidas), la Comisión Nacional del Agua, la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) y la Secretaría de Medio Ambiente de Durango, se realizó un consenso para realizar el PUP, que no es otra cosa sino una guía de oportunidades y actividades permitidas en la reserva.

Este documento, refiere Aguirre Balza, considera la permisión y prohibición de acuerdo a la zona de referencia, así como lo que se puede hacer o no en la reserva ecológica.[OBJECT]

"El consenso general fue que se tenía que conservar como área natural, que no se quisieran hacer desarrollos de otro tipo ni alterar el entorno", detalló.

En el caso del Cañón de Fernández es en Graseros, la entrada de Sapioriz y La Posta donde los turistas cuentan con espacios recreativos debido a que existe una gran intervención humana.

"Nos decían que querían hacer cabañas adentro pero por el clima de nuestra región hay muchos meses donde a la gente no le interesa ir, lo que baja el nivel de visitantes".

"Si se construye algo, los gastos de mantenimiento para que no te lo roben se deben mantener durante todo el año, lo que eleva los gastos de operación", explicó la ambientalista.

En suma, ProdeNazas descubrió que lo mejor para la reserva era el manejar sitios de acampado donde se proporcionen las casas y que las instalen los visitantes, y se utilicen baños portátiles.


"Todo eso lo tienes contemplado en el proyecto, das hasta un servicio de alimentos, pero luego retiras todo. Eso es resultado de este Programa de Uso Público y no nos quedamos en eso".

"Lo que sigue es tener gente de las comunidades capacitada para desarrollar la propuesta, por eso dimos un curso de acreditación de guías de turismo de naturaleza, que bajó por el ejido Graseros", mencionó Gladys Aguirre.

Una forma de involucrar a los habitantes de la reserva ha sido a través de la capacitación y la formación, lo que en últimas fechas permitió la acreditación de 21 personas como guías de turismo, que tomó personal de ProdeNazas.

Temporaleros

Asimismo Gladys Aguirre Balza informó que en 2014 con un programa de Empleo Temporal que se bajó a través de la Semarnat en el rubro de turismo sustentable, se trabajó con habitantes de Santa Anita y El Refugio.

Esto permitió la realización de senderos, la limpieza de áreas de acampado, la instalación de fogones y la señalización por Graseros de las áreas de acampado "El Reliz de Los Venados", los petroglifos y otras rutas para que la experiencia turística fuera mejor.

"Se han bajado proyectos, algunos se han gestionado y se ha participado en ellos, otros no han bajado directamente con nosotros, pero se han conseguido para erradicar a las especies invasoras. Es una forma de darle trabajo tanto a hombres como a mujeres de las comunidades", mencionó.

Complejo, el Cañón de Fernández mantiene en su interior a tres ejidos y a sus comunidades. Dos ejidos tienen a sus comunidades íntegras en Graseros y El Refugio, pero el caso de Santa Anita refiere a una comunidad sin tierras, en tanto que una extensión del ejido La Loma se encuentra en la reserva.

Aguirre Balza precisó que al momento se había autorizado un proyecto de servicios ambientales de la Conafor (Comisión Nacional Forestal) para el ejido El Refugio.[OBJECT]

Por 5 años y con el propósito de hacer trabajos de conservación y que los lugareños se beneficien con un proyecto que al concluir podrán continuar como propio, ProdeNazas se ha convertido en un experto gestor de recursos públicos.

"Nosotros nunca hemos sido prestadores de servicios como tales. nunca hemos sido juez y parte ni hemos estado involucrados".

Con 10 años de trabajo los integrantes del ProdeNazas han gestionado recursos en donde se asegura, en muchos casos no reciben un pago ni reciben el recurso como asociación.

"Yo les hago el proyecto pero eso no te lo pagan. Les apoyo en los informes, en las cuentas, en todo, pero ahí no recibo dinero".

"Esos proyectos no tienen apoyos para elaborarlos. Igual hay uno de la Conafor que también es para la educación ambiental; se supone que el técnico lo tiene qué hacer gratuitamente y nosotros lo hemos elaborado".

Sobre los recursos que ProdeNazas ha recibido en un lapso de diez años, Gladys Aguirre refirió que suman un aproximado a los 3 millones de pesos en ministraciones que si bien se tardan en bajar por el trabajo que realizan, siempre llegan como compensación por la labor de educación ambiental y los trabajos de remediación que realizan de la mano de los comuneros.

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