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Jueves , 18.10.2018 / 20:32 Hoy

Cambia bata blanca por chaleco, casco y botas

Quien fuera estudiante de Enfermería decidió cambiar de vocación para integrarse al Cuerpo de Bomberos de Nuevo León, y cumple con las mismas tareas de un hombre.

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Conocer de cerca el dolor que provoca un incendio, en la piel y en el ánimo, fue lo que llevó a Mariana González de León a integrarse a Bomberos de Nuevo León a su corta edad.

Estudió Enfermería y le tocó tratar a pacientes con quemaduras, por ello buscó una forma de evitar que la gente llegara a tal punto.

“Lo que te mueve más el corazón era ver a los pacientes quemados y decidí también entrar a Bomberos para perder un poco el miedo, todos sabemos por qué pasa, pero para ir quitando esas limitaciones, las curaciones son muy dolorosas, por eso me daba miedo tratar a los pacientes con quemaduras”, señaló.

Dejó el trabajo rutinario por la aventura y adrenalina. Es una de las dos mujeres que labora en la estación de la avenida Constitución y realiza el mismo trabajo arduo que el resto de sus compañeros.

Tiene turnos de 24 por 48 horas, carga el mismo peso, sacrifica días importantes y su entrenamiento no es más ligero que el de los hombres.

La clave para desempeñar su labor adecuadamente es ser fuerte de carácter y de espíritu. Así pueden hacer frente a los incendios y al dolor que les toca presenciar en muchas ocasiones.

Como le sucedió en la explosión de una máquina de recarpeteo en la avenida Ruiz Cortines en Guadalupe, donde murieron dos personas. A ella y otros compañeros les tocó atender a los familiares.

“Lo más difícil que me ha tocado ver en estos dos años es ver a una mujer que estaba buscando a su esposo en la explosión del 'Dragón' (la máquina de recarpeteo), ella no sabía que su marido estaba ahí en la máquina muerto junto con uno de sus compañeros”, relató la mujer de 25 años.

Mientras los elementos disfrutan y se concentran en su trabajo, su familia lo vive de una forma diferente.

Elizabeth de León Quiñones, madre de Mariana, no puede ver los noticieros con tranquilidad, pues apenas escucha “incendio” y las plegarias comienzan.

“Por ejemplo, ahora en lo de Escobedo, yo le empecé a marcar porque veía los ríos de aceite encendidos por medio de la tele y me daba miedo imaginarme que hubiera alguna persona o un animal y que ella se hubiera metido ahí, porque así es ella, si ve a alguien intenta hacer por él”, dijo.

Facilitar y reconocer el trabajo de los bomberos de Nuevo León es muy fácil, basta con cooperar en la colecta que se realiza en toda el área metropolitana.

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