En la calle y desde el gobierno, protestan contra gasolinazo

Manifestaciones, clausuras de gasolineras y llamados a movilizaciones masivas son algunas de las protestas que se realizan en todo el país contra el aumento a los combustibles en 2017.
Previo al anuncio del alza, en distintos estados se ha presentado una inédita escasez de combustibles.
Previo al anuncio del alza, en distintos estados se ha presentado una inédita escasez de combustibles. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

Desde pequeñas manifestaciones hasta reclamos de gobernadores, pasando por clausuras simbólicas de gasolineras y llamados a movilizaciones masivas en enero, los mexicanos protestan contra el anunciado aumento a los combustibles a partir de 2017.

El martes, la secretaria de Hacienda y Crédito Público anunció que el 1 de enero aumentarán en promedio 20.1 por ciento el costo de las gasolinas y 16.5 por ciento el del diésel, en el arranque de una liberalización de precios enmarcada en la reforma energética que impulsó el presidente Enrique Peña Nieto en 2014 con la promesa de que así bajarían los combustibles.

El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, publicó en su cuenta de Twitter que se solidariza con las familias y comparte su indignación. 


La crítica de Sandoval acapara espacios en los medios porque resume el sentir de muchos mexicanos, pero también porque milita en el PRI y se suma a los reclamos de gobernadores opositores que se reunirán la próxima semana con autoridades federales para recibir explicaciones sobre el aumento.

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Las protestas se suman al desplome de la popularidad de Peña Nieto, criticado por la inseguridad en el país y una economía que crece menos de lo esperado.

"Acabamos de tener una reunión de seguridad (gobernadores con el presidente) apenas hace unos días y no hubo ningún comentario que fuera a haber una situación como esta", advirtió el gobernador de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Economistas y el Banco de México advierten que para 2017 esta alza de los combustibles y la depreciación del peso son un "riesgo" inflacionario, cuando ya en la primera quincena de diciembre la tasa fue de 3.48 por ciento, superior al objetivo.


El economista y especialista en asuntos energéticos David Shields descarta que los reclamos para impedir el aumento de los combustibles surtan efecto.

"Después de un anuncio tan contundente, es muy difícil que el gobierno dé marcha atrás porque tiene muy estrecho margen, la situación fiscal del país es terrible y no se puede seguir subsidiando la gasolina", dijo.

Habrá casi un centenar de precios distintos según la ubicación geográfica, pero el costo máximo por litro de las dos gasolinas en el mercado será de 16.59 pesos (Magna) y de 18.20 (Premium), mientras que el del diésel será de 17.40 pesos, precios que el gobierno presenta como menores a los de otros países.

Escasez y protestas

Previo al anuncio del alza, en distintos estados se ha presentado una inédita escasez de combustibles que Petróleos Mexicanos (Pemex) atribuye a problemas climáticos, reparaciones y robo de combustible, aunque también investiga posibles especulaciones.

Gasolineros reunidos en la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio se deslindaron en un comunicado de lo que describen como "uno de los más grandes incrementos en los precios de los combustibles" y lamentan que Hacienda no haya considerado el "daño que ocasionarían estas acciones a las familias mexicanas".

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Las protestas se multiplican, como en Acapulco donde un centenar de manifestantes bloquearon una gasolinera, mientras que la fiscalía de Jalisco investiga amenazas en redes sociales de que narcotraficantes incendiarían estaciones de combustible.

Para el domingo, se convoca en redes sociales a una protesta en la capital contra el "gasolinazo", mientras que para el lunes se llama a bloquear gasolineras y a no comprar combustible durante tres días.

En la Ciudad de México, donde circulan 5.5 millones de autos, el anuncio ha pasado sin sobresaltos en la temporada vacacional, aunque causa preocupación.


"Estos días han estado muy flojos (poco activos), pensamos que vendrían muchos a cargar pero no. Temo que para compensar un poco el aumento, ya no nos den propina", comenta María de la Luz López, despachadora de combustible que, al igual que muchos de sus compañeros, no tiene salario y vive del dinero que le dan los clientes.

¿Por qué no baja?

La liberalización del precio de los combustibles y la entrada de firmas privadas al negocio, lo que acabará con el monopolio de más de 70 años de Pemex, debía comenzar en 2018, pero el gobierno decidió adelantarlo.

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Ante las críticas, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, insiste en que "el ajuste" no tendrá un impacto inflacionario.

"Que bajara el precio en lo inmediato era una expectativa irreal. Hemos visto una depreciación muy fuerte del peso, acentuada por el 'efecto Trump', que también ha influido en un alza en el mercado internacional", estimó Shields, el experto en asuntos energéticos.


El peso mexicano se depreció 16.12 por ciento en 2016, golpeado por la baja en los precios del petróleo y el triunfo en la presidencial estadunidense de Donald Trump, quien amaga con fuertes medidas proteccionistas contra México.

"Sí, es factible que a futuro veamos precios menores, pero será resultado de la suma de diversos elementos, entre ellos el tipo de cambio", añade Shields al recordar que entre 60 y 70 por ciento de los combustibles son importados.

AER