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Viernes , 25.05.2018 / 07:03 Hoy

Burocracia ambiental frena proteger Abies del Nevado

Desde 2012 se entregó propuesta para que el abeto de Colima fuera protegido por estar “en peligro de extinción”, pero sus bosques permanecen bajo tala.


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Agustín del Castillo

La burocracia ambiental ha frenado la publicación del Abies colimensis “en la lista de especies en riesgo del anexo III de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-, y como subespecie endémica de los estados de Jalisco y Colima”, promoción que data del año 2012 y debía salir en 2014, cuando se actualizaría la citada norma.

De este modo, los aprovechamientos del llamado “oyamel o abeto de Colima” se mantienen en el macizo volcánico Nevado de Colima, caso notable del ejido Huescalapa, pues para la autoridad administrativa, la delegación Jalisco de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se trata de “abeto común”, es decir, Abies religiosa, la cual no está contenida en la citada norma y tiene una amplia distribución en todo el eje Neovolcánico.

Así lo confirmó el dictamen de la inspección que hizo la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) el pasado 23 de junio, tras denuncias del gobierno del estado y de grupos ambientalistas por el derribo de madera en área de bosque mesófilo y de bosque de oyamel contiguo al parque nacional Nevado de Colima, bajo la presunción de que era ilegal. “El documento [del permiso para Huescalapa] autoriza el aprovechamiento maderable de las especies de Oyamel (Abies religiosa), Madroño (Arbutus xalapensis)…”, señala la Profepa en el comunicado que dio a conocer el 29 de junio.

Si la NOM 059 se hubiera actualizado en 2014 como estaba previsto, se tendría que suspender el trabajo de extracción en su sitio dado lo delicado de las condiciones climáticas y ecosistémicas que demandan las comunidades de este tipo de Abies.

Esto, independientemente de la polémica no resuelta entre los taxónomos, dado que mientras un grupo asegura que se trata de una especie totalmente diferente (cuyas condiciones genéticas son únicas y distintas a otros Abies debido sobre todo al largo aislamiento evolutivo de la especie regional), la Semarnat ha hecho propia una opinión alterna, de que es una subespecie de Abies religiosa, endémica [exclusiva] del occidente del país, lo que no es obstáculo para que se le pueda catalogar “en peligro de extinción”.

Particularmente para los abetos de Colima del Nevado, según el documento en que se solicita su inclusión en la NOM -firmado por científicos prestigiados- “de las veinte sub-parcelas estudiadas […] presentaron en general un área basal muy baja […] esta área basal baja es producto de los aprovechamientos de tala clandestina que se siguen dando en el Nevado de Colima. En los veinte sitios las comunidades mostraron una concentración muy baja de individuos adultos en categorías diamétricas y alturas grandes; este patrón permite deducir que ha habido un proceso de tala selectiva clandestina y que la condición estructural del dosel estos bosques está deteriorada”. Esto significa que han sido agredidos de tal modo, que sobreviven en condiciones más precarias que las poblaciones de las montañas contiguas, Cerro Grande y Manantlán, a donde se reduce su presencia mundial.

Hay otra clase de abeto en la que, con 4,260 metros sobre el nivel del mar, es la montaña más alta del occidente mexicano: el Abies flinckii, de tolerancia más tropical. Pero tampoco puede ser agredido, porque la norma en la materia sí le protege bajo la categoría de “en peligro de extinción”. De este modo, la gran pregunta que queda es si la protección de Abies colimensis llegará a tiempo para los bosques del Nevado.

Los datos

Los bosquesde Abies u oyamel “son considerados relictos de la extensataiga que avanzó de norte asur conforme los climas fríos descendieron hacia latitudes tropicales durante los periodos de glaciación”, y que sobrevivieron en islas de alta montaña, como el Nevado

En 1988, “Rushforth y Narave describieron al conjunto de poblaciones de oyamel de las partes altasdel Nevado de Colima como una especie nueva, Abiescolimensis […] posteriormente fue renombrada primero como variedad: Abies religiosavariedadcolimensis[año 2000]” y luego como subespecie, que es como la reconoce la Semarnat

Más allá de la polémica, se trata de una forma de vida distinta y reducida a tres altas montañas, que debe ser protegida

FUENTES: BotanicalScienses 92, propuesta para inclusión en NOM 059

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