Capitán conoce a su hijo abordo de buque Cuauhtémoc

El capitán Gustavo Reyes Violante conoció a su hijo recién nacido a través de una fotografía cuando se encontraba navegando en el Buque Escuela Cuauhtémoc a 300 km de la tierra.
El capitán Gustavo Reyes Violante conoció a su hijo recién nacido a través de una fotografía cuando se encontraba navegando en el Buque Escuela Cuauhtémoc a 300 km de la tierra.
El capitán Gustavo Reyes Violante conoció a su hijo recién nacido a través de una fotografía cuando se encontraba navegando en el Buque Escuela Cuauhtémoc a 300 km de la tierra. (Pedro Domínguez)

El capitán Gustavo Reyes Violante conoció a su hijo recién nacido a más de 300 kilómetros de tierra, a 9 nudos de velocidad y en medio del Golfo de México, en el Buque Escuela Cuauhtémoc, donde también es posible celebrar el Día del Padre.

Como jefe de Comunicaciones, Reyes Violante pudo recibir una fotografía de su hijo que nació ayer y que llevará el nombre de su padre.

"Un hijo siempre es una emoción muy grande, es mi tercer hijo pero es la primera ocasión que me toca estar navegando lejos de él. Mis hijos anteriores tuve la oportunidad de estar con ellos dentro del quirófano cuando nacieron", explicó.

Sin embargo, esta vez el capitán se encuentra en medio del Golfo de México y a pesar de estar contento con su trabajo, le queda la nostalgia de no poder recibir al hijo que bautizará con su nombre y que conocerá hasta dentro de cinco meses cuando concluya el crucero 2014, en noviembre.

Y es que su responsabilidad en el barco es fundamental, pues debe mantener la comunicación del "Caballero de los Mares" con el Estado Mayor de la Secretaría de Marina, mantener funcionando el servicio de transmisión satelital de voz y datos así como mantener al tanto a los superiores del estado del Buque.

"Es algo que ya venía contemplando desde hace tiempo, desde que supimos de su embarazo, pero queda la satisfacción de que el papá está trabajando y la familia atendida", aseguró.

"Lo más difícil es no poder ver a mi hijo, poderlo cargar, poderlo abrazar, escucharlo llorar, pero sé que tendré la oportunidad uno de estos días de poder estar con él y reponer esos momentos. Me quedan cinco meses de navegación, ya va a ser un bebé más grande cuando lo conozca", dijo.

A pesar de no celebrar el Día del Padre, el marino está feliz de viajar en el Buque Cuauhtémoc porque es una experiencia única que no se compara con navegar en otro tipo de embarcación.

Y lo hace con el orgullo de poner en alto el nombre de México, pero lo más importante, el de sus hijos: Isauro de siete años, Mauricio de 2 y el recién llegado Gustavo con un día de vida.