"Lo último que nos dijo fue que los habían baleado"

Ernestina, madre del normalista Israel Jacinto Lugardo, dijo que su hijo la llamó para contarle que los habían baleado, que iba a Chilpancingo, pero no han sabido más de él.

Ciudad de México

Ernestina, madre de Israel Jacinto Lugardo normalista desparecido, dijo que el viernes en la noche su hijo la llamó para contarle que los habían baleado, que iba a Chilpancingo, pero no han sabido más de él.

Como cada día, desde que comenzó el ciclo escolar, Israel se preparó para ir a la escuela. A las 6:30, antes de salir, le avisó a su mamá que iría a Iguala a "botear" con sus compañeros de la normal. Le recordó que traía su celular por cualquier cosa.

Como al mediodía, Ernestina Lugardo del Valle, habló con su hijo. "Él me llamó y me dijo que iba para Iguala a realizar una actividad con sus compañeros, iba con todos los de su grupo, no sé sus nombres, no los conocía pero iba con ellos, él me lo dijo".

A las 23 horas sonó el teléfono de su otro hijo, Rubén. Era Israel. Le contó que unos policías habían balaceado los camiones en los que viajaban. Que un compañero había muerto. Que iba rumbo a Chilpancingo. Que se reportaría más tarde.

"Dijo que los habían baleado, pero que estaba bien. Que uno de sus compañeros cayó muerto, por lo que estaban esperando para hablar con los reporteros y decirles lo que había pasado, de ahí ya no volví a saber nada de él".

Desde ese día, Ernestina marca y marca al teléfono de Israel. Al principio sonaba sin una respuesta. Después empezó a entrar grabación "el número celular que usted marcó se encuentra apagado o fuera del área de servicio".

Para Ernestina así comenzó el calvario. No sabe nada de su hijo, estudiante de primer año de la Normal Rural de Ayotzinapa, uno de los 43 desaparecidos.

La madre de familia, de Chilpancingo, explica que su hijo tenía muchas ganas de aprender, de estudiar y de enseñar.

Israel tiene 19 años y entró este año a la Normal de Ayotzinapa.

"Quería ser maestro, quería ser alguien, bueno quiere estoy segura que está vivo, Dios así lo va a querer porque si no ¿pá qué me lo mandó?".

Ernestina junto con otras madres ha ido a las marchas que se organizan para pedir que regresen los jóvenes.

"Nos traen de un lado para otro, vamos a Iguala y ahí no nos dicen nada, regresamos a Chilpancingo y nada. Las autoridades nos traen de un lado para otro, lo malo es que el dinero no alcanza para andar así".

Su voz se entrecorta, recuerda que tiene tres hijos más que atender, Israel es el de en medio.

"Pues tampoco puedo dejar a toda mi familia, tengo que ver por ellos y saber qué hacen, pero me preocupa Israel, sé que está vivo. Una madre nunca se equivoca".