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Jueves , 18.10.2018 / 03:12 Hoy

Bailan para olvidarse del Parkinson

A ritmo de blues, jazz, y cha cha chá, los ahí reunidos fueron dejando a un lado el estigma de la enfermedad, y llenaron su rostro con una sonrisa que solo indicaba felicidad.

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Con pasos cortos, movimiento corporal constante, varias décadas vividas a cuestas, pero sobre todo, con un entusiasmo que llenaba de energía su entorno, fue como uno a uno de los compañeros de Parkinson Monterrey llegaron a su lugar de reunión para tomar su clase de danza, y al final celebrar la vida con un convivio.

La casa marcada con el número 467, de la calle Rotarios, en la Vista Hermosa, a una cuadra del Club de Leones, sirve para que los diagnosticados con esa enfermedad salgan de la rutina semanal y puedan en ese sitio: practicar ejercicio en el cuarto de activación física, echar a volar su imaginación en el área de manualidades, soltar el cuerpo en el espacio para el baile, y para compartir y relacionarse.

A las once en punto, la maestra de danza, Cynthia González, inició con el ritual dancístico de preparar la lista de música a usar durante la clase.

Y fue así que a ritmo de blues, jazz, grandes bandas, y cha cha cha, los ahí reunidos fueron dejando a un lado su preocupación, el estigma de la enfermedad, y llenaron su rostro con una sonrisa que solo indicaba felicidad, alegría de estar vivo a pesar de los pesares.

El clímax de la clase de baile impartida por González, con una hora de duración, llegó cuando todos los presentes nos movimos al ritmo de la Sonora Santanera, sin embargo, fue tal la emoción con que se danzó con esa música, que al concluir las dos piezas de esta agrupación, una de las mujeres lanzó un contundente "Ya son las doce", mismo que fue celebrado por las risas de todos.

A pesar del comentario, del cansancio evidente, del sudor abundante, todavía no eran las doce y la clase continuó, para llevarnos en los minutos finales por el camino de la búsqueda de paz, armonía y tranquilidad, y de echar para fuera "toda la polilla", según indicó la maestra Cynthia González.

Parkinson Monterrey fue fundada hace poco más de seis años por Mireya López Verdugo, a la cual desde hace 23 años se le detectó esta misma enfermedad.

Según comentó, debido a la poca información sobre este padecimiento, y a sus ganas de apoyar a otras personas con el mismo diagnóstico, fue que entró de lleno al activismo, el cual sigue llevando a la práctica cada día de su vida, ya sea a través de asesorías, de información, pláticas, conferencias, de apoyo en medicamentos, de estar al frente de Parkinson Monterrey, entre otras cosas.

Y destacó su contrariedad, porque el Parkinson no está dentro de las enfermedades catalogadas como discapacitantes.

Por su parte Cynthia González, con toda su vida dedicada a la danza, no dejó de mostrar su agradecimiento por poder apoyar a través de su arte, su baile, su movimiento y creatividad, a este grupo de personas que padecen una enfermedad pero que al menos hoy, de once a doce del día, se les pudo ver tan llenos de salud como el más pleno.

FSAD

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