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Lunes , 24.09.2018 / 21:04 Hoy

“Aunque el agua es verde nos sirve para bañarnos”

Desde el sismo del 19 de septiembre, habitantes de varias colonias de Tláhuac se dedican a perseguir pipas.

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Desde temprano, Raymunda observa sus cubetas vacías. A las 11 de la mañana, en una calle de terracería de la colonia Ampliación La Conchita, en Tláhuac, se corre la voz: “Ahí viene la pipa”.

Esta historia la comparten varios vecinos de esta demarcación desde el sismo del pasado 19 de septiembre; en tanto, brigadas de trabajadores de Conagua continúan con labores de reparación de fugas, sobre la calle Langosta y Canal de Chalco, colonia El Mar.

Al llegar la pipa, mujeres, niños y hasta perros salen corriendo de sus casas. El agua llegó. En este caso es una pipa privada que envía una ex diputada. El chofer no se cansa de decir a todos el nombre de la benefactora.

Desde el día del sismo el costo de una pipa particular de 10 mil litros se triplicó: pasó de mil a 3 mil pesos, comentó Ricardo Vargas, dueño de una purificadora de agua.

En tanto, a las pipas de la delegación se les ve poco o nada. “Apenas hoy se aparecen, y aunque el agua es de color verde es utilizable. Con la necesidad es lo de menos, es para lavar trastes o bañarse”, aseguró.

Los vecinos corren por las calles con cubetas, tambos, garrafones o de plano con tinacos de azotea, sobre triciclos o diablos para perseguir pipas.

Son habitantes de las colonias, Zapotitlán, El Mar, Miguel Hidalgo, Ampliación La Conchita y Agrícola Metropolitana. Herminia Carmona acusó: “Hay banditas de drogadictos que secuestran las pipas y si no le entras con cierta cantidad, solo se la dan a sus agremiados”.

Añadió: “Son agremiados de las madames; su sobrino, tiene el control... son drogadictos”. Habitante de la misma colonia, Francisco Tinajero Arellano confirmó la versión: “Los líderes las acaparan y se las llevan a sus colonias”. Quien no esté en alguna organización, simplemente no le toca agua.

Es la zona donde campea la banda del finado capo El Ojos, pero también del Frente Popular Francisco Villa Independiente. Por cierto en este punto la delegación colocó, dos días después del sismo, un tanque cisterna de 5 mil litros. Nunca regresaron a llenarlo de agua.

El conductor de una pipa, Saúl Alarcón, recordó que su trabajo, tiene riesgos: “La gente se sube a las pipas, las secuestran y nos quitan el agua. El miércoles nos interceptaron en el paradero de Tláhuac tres tipos con armas y nos llevaron a Zapotitlán”.

Cuando las vecinas obtienen el agua de la pipa, sin importar que ésta sea de color oscuro, verde o amarilla, lo celebran.

Martha Figueroa vive en la colonia La Conchita. Para conseguir agua recorre alrededor de un kilómetro con su triciclo, cargado de cubetas; “El agua es amarilla pero al menos sirve para el sanitario”.

De la misma colonia, Juan de la Rosa opinó: “Es para bañarnos y después para la taza del baño”.

A 10 días del terremoto, los habitantes de Tláhuac siguen a la espera de que las autoridades atiendan los problemas, pues aseguraron que al jefe delegacional Rigoberto Salgado hace mucho que no le ven.

Bartolo Frías, con su familia, duerme en la calle Barbero de Sevilla de la Agrícola Metropolitana. Su casa está a punto de caer.

Ayer además en calles de esta colonia se abrió un socavón de 2 metros de diámetro, donde cayó un camión de limpia.

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