Crean en Puebla telesecundaria con enfoque intercultural

Sus aulas parecen a la distancia viviendas de piedra con teja, sin embargo, en su interior se desarrolla un concepto: hacer que los estudiantes se sientan como en su casa.

Puebla

A más de cuatro horas de la capital del estado, se ubica la escuela telesecundaria Tetsijtsilin, en la localidad de San Miguel Tzinacapan del municipio de Cuetzalan del Progreso, en la Sierra Norte del estado.

Al pasar por un lado de la carretera, el plantel educativo que cuenta 310 estudiantes puede pasar desapercibido porque sus aulas parecen a la distancia viviendas de piedra con teja, sin embargo, en su interior se desarrolla un concepto: hacer que los estudiantes se sientan como en su casa.

La escuela que se fundó en 1979 es un ejemplo nacional debido a que se trata de una telesecundaria con un modelo educativo propio que se basa en la interculturalidad, la adecuación de los contenidos curriculares que establece la Reforma Educativa en el Nivel Básico y la realización de actividades en talleres que fortalecen conocimientos básicos y habilidades personales de los estudiantes.

Los docentes encabezados por la directora de la telesecundaria de Tzinacapan, María del Coral Morales, desarrollaron el modelo pedagógico que respeta las tradiciones de la cultura náhuatl y las incorporaron al programa de estudio.

El plantel de educación básica es uno de los 112 de todo el estado que cuentan con la certificación Escuela Verde que otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Escuela Verde es el certificado expedido a las escuelas para reconocer las acciones que impulsan con la participación de la comunidad educativa, para disminuir su impacto en el ambiente y contribuir al desarrollo de una ciudadanía responsable.


Cinco ejes de la propuesta pedagógica

Los elementos teóricos que argumentan la propuesta pedagógica de la telesecundaria Tetsijtsilin se sustentan en cinco ejes: alternar la educación y la producción a partir de  promoción de proyectos escolares; la adecuación y la innovación curricular con la implementación de áreas de agricultura tradicional; un desafío educativo que se traduce en el fortalecimiento de la lengua materna; el respeto a la diversidad cultural a partir del establecimiento de una relación intercultural entre maestros; y una gestión educativa participativa desde el seno de la comunidad escolar.

“La escuela se gestiona con apoyo de los papás. La escuela fortaleció que ahora se conoce como intercultural. Fue una de las primeras escuelas que pese a no pertenecer al sistema de educación indígena, procuró una educación con base en raíces culturales. Hoy hemos posido consolidar el modelo con enfoque intercultural como estrategia educativa y la hemos llamado: Haciendo Comunalismo en las aulas y en la escuela. Hacer comunalismo significa que sin temor, tengamos a padres de familia, ex alumnos y gente de la comunidad participando en los  procesos educativos”, comentó la directora Coral Morales.

A partir de la estrategia denominada Comunidades de Práctica, personas de la misma región aporta sus saberes locales e impulsan algunos talleres de artes y oficios locales, entre ellos, ceras ornamentales, medicina tradicional con base a plantas de la región, recreación artesanal y elaboración de bisutería con semillas.

De forma adicional, se impulsa el Aprendizaje Situado, corriente que pugna porque los contenidos sean aterrizados con los saberes de la comunidad, con lo cual, los estudiantes están al pendiente de un vivero de orquídeas, de un mariposario y de abejas meliponas para la producción de “miel virgen”.

Estudiantes como Elayne Montiel, Regina Guerra, Elizabeth Morales López y Juan José Soto, participan en el cuidado y alimentación de mariposas a partir de conocimientos adquiridos en clase; mientras que Juan Carlos Cortés, Ana Laura Sandoval, Antonia Cosio y Azuzena Gutiérrez, se encargan de cuidar algunas especies de orquídeas.

“Esta escuela recientemente se incorporó al sistema de tiempo completo, los niños llegan a las 8:00 horas, muchos caminan por varios minutos, algunos hasta una hora. Algunos no tienen luz en su casa y llegan aquí para hacer sus tareas. Empezamos a las 8:00 horas, y a lo largo del día van tomando alimentos de forma escalonada. El comedor es para 120 personas y aquí son 310, por eso, se hace de forma escalonada. Las clases terminan a las 16:00 horas”, comentó.