Refuerzan control en áreas naturales protegidas en Hidalgo

La Secretaría de Medio Ambiente instaló 9 cámaras de un costo superior a los dos millones de pesos para reforzar la vigilancia en áreas protegidas que cuentan con abundante riqueza de flora y fauna.

Pachuca

Para salvaguardar el patrimonio natural del estado, la Secretaría de Medio Ambiente reforzó la vigilancia en áreas protegidas y en zonas boscosas que cuentan con abundante riqueza de flora y fauna endémica de Hidalgo, a través de un circuito de video vigilancia en los municipios de Zempoala, Epazoyucan, Almoloya, Mineral del Chico, Tepeji del Río y Acaxochitlán, con el cual, además de reducir el tiempo de respuesta en casos de incendios forestales, buscan combatir la tala clandestina y la sustracción ilegal de especies.

Las nueve cámaras, que tuvieron un costo superior a los dos millones de pesos, captan una señal de 15 a 20 kilómetros de radio y envían transmisión vía satélite a la Central de Operaciones en el Parque Ecológico de Cubitos. Están ubicadas en los puntos más altos sobre el nivel del mar, para que logren una mayor cobertura, informó el coordinador de brigadas contra incendios forestales de la Semarnath, Juan Luis Monroy.


Este año, reveló, se registraron 114 conflagraciones que siniestraron 537 hectáreas en territorio hidalguense, la mayoría de arbolado seco y pasto; sin embargo, el tiempo de reacción bajó a 31 minutos por este sistema de video vigilancia.

Por su parte, el subdirector de recursos forestales de la misma dependencia, Javier Molina, precisó que Singuilucan, con 12 quemas y 259 hectáreas dañadas, y Acaxochitlán, con 25 incendios y 40 hectáreas afectadas, fueron los municipios más perjudicados por los incendios. En éste último, agregó, también hay un serio problema de tala ilegal de arbustos.

Anualmente, por esta actividad ilícita, la deforestación y las conflagraciones, Hidalgo pierde cerca de 10 mil hectáreas forestales, según datos de la Semarnath.

De acuerdo con el procurador de Protección al Ambiente, Guillermo Haro Bélchez, existen tres zonas de alto riesgo donde se registra más de 80 por ciento de la tala clandestina en la entidad: Acaxochitlán, Singuilucan y Agua Blanca.

El fin de semana pasado en Eloxochitlán, en la localidad de San Juan Amajaque, dentro de la Reserva de la Biosfera, se registró el último incendio de la temporada 2013, el cual calcinó 2.5 hectáreas de matorral y fue causado por un rayo.
Al menos en Mineral del Chico, las nueve quemas registradas fueron provocadas por personas.

"Sabemos que todos son provocados, porque aquí todavía no alcanza la temperatura para que sea por naturaleza", dijo Delfino Vera Amador, jefe de Brigada de Ciénega Larga en el municipio.

Extracción ilegal de especies
En conjunto con las corporaciones de seguridad estatal y municipal, guardabosques y personal de medio ambiente vigilan la reserva ecológica del Parque Nacional del Chico, para evitar la sustracción ilegal de especies.

En las más de dos mil 700 hectáreas de extensión existen plantas como el laurel, cuyo kilogramo se cotiza en el mercado negro entre 70 y 80 pesos.

En una ocasión, en este sitió, se hizo un aseguramiento de 500 kilogramos de este arbusto, que fueron canalizados a la PGR, ya que la extracción de más de mil gramos es considerado un delito federal.

De acuerdo con guardabosques, tanto detrás de la tala clandestina de árboles como de la extracción de especies, están grupos delincuenciales que operan de forma organizada y, aunque se han logrado decomisos, es difícil detener a implicados.

Ellos, dijo en su oportunidad el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Honorato Rodríguez Murillo, mantienen bajo amenaza a los pobladores y, comúnmente, logran evadir la acción de la justicia, pues cuando sienten la presencia de la autoridad abandonan todas sus posesiones, sin que esto, por las ganancias que esta actividad ilícita genere, signifique una pérdida para ellos.