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Sábado , 20.10.2018 / 08:50 Hoy

Apoyan a hijos de internos con asesoría psicológica y moral

Gloria se convirtió en una de las beneficiadas, luego de que su hija ingresara al penal del Topo Chico. Una de sus nietas recibe ayuda directa de la asociación civil; otros dos captan apoyo colateralmente.

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Con una clara desconfianza y timidez, Gloria se sienta y comienza a explicar la situación en la que se encuentra junto a sus nietos y su hija, quien ha salido en enero del penal del Topo Chico luego de cumplir una condena de 9 meses por un delito que su madre prefiere no revelar.

Se encuentra en las instalaciones de Renace, en el Barrio Antiguo de Monterrey, cuyas oficinas están en el agradable y colorido corredor Morelos. Ahí, con niños y adultos que van y vienen entre las oficinas, Gloria, de 56 años, explica cómo fue beneficiada su hija por la asociación.

Renace cuenta con un programa que beneficia un total de 50 niños, 25 hijos de reclusos y 25 de mujeres internas de Nuevo León.

A los dos meses de que su hija ingresara al penal, recibió una llamada donde le informaban que uno de los tres hijos que su hija había dejado a su cargo, sería beneficiado por el programa de Renace. En este caso fue la niña de 9 años, mientras que la de 8 y el niño de 5, serían beneficiados colateralmente.

Tras acudir a las instalaciones de Renace, Gloria se enteró que ella sería la tutora, y tendría que llevar a su nieta (y a los otros también, pues desde que su hija ingresó al penal, se quedó a cargo de seis menores), cada último viernes del mes, el cual la SEP da libre a los niños.

“La nieta tuvo beneficio, mi hija tiene tres hijos, nos han ayudado bastante porque de ahí le compré el uniforme de invierno para la escuela, y cosas que necesitaban ellas, sí es mucha ayuda”, recuerda Gloria, visiblemente agradecida.

La ayuda que reciben, como explica Gloria, es económica pero también es psicológica, pues para los menores de edad es difícil entender por qué sus padres se encuentran recluidos en el penal. Para ellos, psicólogos y trabajadores sociales trabajan con los menores de edad.

“Principalmente el amor, que es el principal, atención, porque ellos también le dan ayuda, una beca, los nietos la quieren mucho a la licenciada, es lo que se queda, porque el apoyo económico se gasta, se va, el cariño y amor que dan aquí, ese se queda”, cuenta Gloria, resaltando que el apoyo no sólo es para la beneficiada sino para los nietos que ella traiga.

Explica que la situación fue muy complicada para los niños cuando la madre estuvo en el penal, a quien visitaban aproximadamente 15 días. Recuerda una anécdota que le sucedió con sus nietos en una de esas visitas.

“Para la mayor fue más difícil, entiende más, cuando nos íbamos del Topo, en la despedida, era muy triste, inclusive desde antes les decía ‘no lloren, porque su mami se queda triste’, y me contestaban ‘no abuelita, no voy a llorar’”, recuerda.

Los problemas, no se reducían a la casa y al momento de visitar a su madre, pues en la escuela también reflejaban la tristeza por no tener a su madre cerca.

Por las noches y en Navidad, hubo un evento en la escuela y les preguntaban qué querían de Navidad, algunos contestaban que muñecas, juguetes, la nieta dijo, ‘yo de Navidad quiero a mi mamá’”, recuerda Gloria con una media sonrisa en la cara, tal vez aliviada de que su hija finalmente haya salido y se encuentre trabajando.

Aunque la madre salió hace casi dos meses, el programa de Renace beneficia a los niños por un año completo, explica Martín Carlos Sánchez, director general de Renace, quien explica la forma en que eligen a los menores de edad beneficiados en el programa.

“Nosotros vamos al reclusorio y entrevistamos tanto a mamás como a papás para hacer una evaluación, en esa evaluación tienen que cumplirse requisitos, por ejemplo que el papá si tiene tres hijos, sí tenga contacto con ellos, esté al pendiente de ellos”, explica.

Además, buscan que los menores tengan un cierto grado de escolaridad y que no hayan abandonado la escuela, además de que cuenten con alguien que sirva de tutor y que los atienda el tiempo que el padre de familia se encuentre recluido, como el caso de Gloria.

“Lo ideal es que todos los internos que tengan hijos que sean menores de edad, tengan un programa de esta naturaleza, porque el daño que les provoca el hecho de que esté su papá en la cárcel, es muy grande, moral, psicológico, social, económico, de todo tipo”, explica.

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