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Domingo , 24.06.2018 / 10:00 Hoy

Amparos por Nixticuil, Huentitán y Bosque Pedagógico, reclaman

¡Tómala! presentó informe de agua y bosques desde la sociedad civil; reclaman una política decidida del ejecutivo y los alcaldes

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Agustín del Castillo

Colectivos de Jalisco reclaman del ejecutivo estatal una política de protección igual de eficaz y notoria como la que ha aplicado en los últimos meses para el bosque Los Colomos, en el resto de las zonas de propiedad pública amenazadas por intereses inmobiliarios: la barranca de Huentitán, el bosque del Nixticuil, el bosque El Centinela y el llamado “Bosque Pedagógico del Agua”, también enclavado en Los Colomos.

Es decir, los amparos colectivos impulsados por el propio gobernador y una comunicación altamente mediática para proteger el ecosistema, debería trasladarse al resto de los espacios comunes amenazados en Zapopan y Guadalajara.

En la presentación del Informe desde la Sociedad Civil 2016 denominado “#NuestrasMiradas sobre el agua y los bosques” de la plataforma de comunicación ¡Tómala!, “Este trabajo se enmarca dentro de la campaña colectiva #SinAguaySinBosque, en la que se plantea un indeseable pero posible futuro para una buena parte de la población que habita en la metrópoli”, señalaron los organizadores en una conferencia de prensa.

El informe, dijo Héctor Castañón, de ¡Tómala!, se construyó con la percepción ciudadana sobre todo de los lugares donde se viven los problemas; “lo que buscamos es mostrar las preocupaciones por lo que sucede en este tema, así como la diversidad de actores y voluntades que coinciden en la necesidad de una verdadera agenda pública para la gestión sostenible del agua y los bosques”, añadió.

Los diez aspectos más relevantes son los que siguen:

Uno, “Jalisco es segundo lugar en deforestación y tercero en superficie afectada por incendios a nivel nacional. Tan sólo en 2015 se reportaron en el estado pérdidas de selvas y bosques por 31 mil hectáreas, equivalentes al polígono de protección de La Primavera. De seguir así en 30 años Jalisco perderá la mitad de sus bosques”.

Dos, “en la ciudad hay solamente entre 2.5 y 3 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, y los proyectos públicos, en lugar de ampliarlas, amenazan con reducirlas en proyectos como el recinto ferial en el parque Huentitán, el proyecto Yolkan en el Cerro de la Reina o la Ciudad Creativa Digital en el Parque Morelos”.

Tres, “40 por ciento del arbolado que hay en el área metropolitana de Guadalajara está enfermo no sólo por plagas, como el muérdago, sino también por la contaminación del aire, sobre todo por las partículas de ozono que se generan por la combustión causada por la industria y la creciente cantidad de automóviles en la ciudad”.

Cuatro, “los instrumentos de planeación urbana y ordenación del territorio no logran detener el crecimiento sobre áreas de recarga, escurrimiento y protección de bosques. Entre 2006 y 2015 se han urbanizado 77,780.43 ha fuera de lo que establece el Ordenamiento Ecológico de Jalisco, ignorando los costos sociales, ambientales y económicos de la expansión urbana”.

Cinco, “Déficit de Autoridad. Los desarrollos habitacionales descargan sin tratamiento, obstruyen escurrimientos e invaden superficies de bosque o suelo de protección, a pesar de lo cual reciben subsidios federales, autorizaciones estatales, permisos municipales y apoyo de universidades”.
Seis, “Sin agua y ahogados. Los acuíferos que abastecen los principales centros de población en Jalisco presentan déficit. Tal es el caso de los acuíferos de Atemajac, Toluquilla, Altos de Jalisco, Ocotlán,

Cajititlán, Ciudad Guzmán, La Barca, Ameca, Tepatitlán y Lagos de Moreno. El agua de lluvia que debería infiltrarse corre por las calles provocando inundaciones, para llegar hasta el drenaje y un río contaminado”.

Siete, “en el AMG existe ya un déficit de 3,300 litros de agua por segundo y con ello las autoridades pretenden justificar grandes obras de infraestructura, concesionando fuentes de agua a particulares, sin considerar todos los elementos del ciclo hidrológico que propone un modelo de gestión sustentable”.

Ocho. “Tubos de adorno. A pesar de que cerca del 80 por ciento de las viviendas del AMG están conectadas a la red de agua y drenaje, se estima que más de 1,500,000 habitantes tienen problemas de abasto,y por lo general son colonias marginadas las que por la escasez terminan pagando más por el agua potable en pipas o garrafones”.

Nueve. “Al tanteo. Las decisiones sobre el agua no se toman con base en información. Aún en estas fechas se desconoce comportamiento de agua subterránea. Son los poderes fácticos quienes determinan las decisiones en la materia, ignorando la inteligencia social, obstruyendo la participación y criminalizando las resistencias a un modelo extractivista, que extiende su brazo para agotar recursos de lugares cada vez más distantes”.

Diez, “aguas, que matan. En los ríos, arroyos y acuíferos que abastecen el AMG y sus poblaciones periféricas, se ha encontrado: arsénico, aluminio, fluoruros, fósforo, mercurio, nitrógeno amoniacal, sulfuros, sustancias activas en azul de metileno, zinc, ácido 2,4-diclorofenoxiacético, nitritos y cadmio, elementos altamente dañinos, y que no desaparecen con las plantas comunes de potabilización o tratamiento”.
Estos diez ejes del informe deberían ser considerados para alcanzar soluciones reales a los problemas inherente al agua y bosques, señala ¡Tómala!

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