No voy a regresar a Teloloapan: ex alcalde

Pablo Urióstegui reconoció que abandonó al grupo de autodefensas que estaba organizando al señalar que la población tiene miedo. 
Don Martín lamentó que el movimiento en Teloloapan fuera desmantelado.
El ex alcalde reconoció que la gente tiene miedo (Archivo) (Rogelio Agustín Esteban)

Teloloapan

Caminando entre los cerros que conducen hacia Taxco, el ex presidente municipal de Teloloapan, Pedro Pablo Urióstegui Salgado huyó del bloqueo que mantuvo en la carretera federal Iguala-Pungarabato durante seis días; dejó abandonados a cientos de pobladores que lo respaldaron de buena fe.

El Periódico Acontecer, que circula en la cabecera de Teloloapan relató en su edición del martes 25 de febrero, como el ex primer edil se retiró del desalojo la noche del domingo.

"La verdad es que vimos mucha ley, mucho gobierno y mejor traté de salir por el cerro de Ahuacatitlán (hacia Taxco) y ahorita estamos en Pachivia; no me voy a arriesgar", dijo Pablo Urióstegui.

La mañana del lunes, cuando las fuerzas federales y estatales se posicionaron de la carretera, Pedro Pablo y el grueso de sus seguidores ya estaban fuera de la ciudad, pues pactaron la disolución del movimiento desde la noche del domingo 23.

Los que aguantaron en la plaza central y en la vía federal, fueron ciudadanos de pueblos cercanos que se sumaron de buena fe, con la esperanza de recuperar algunos familiares que permanecen secuestrados desde hace varios meses.

Ellos vestían playeras con las siglas del Movimiento Ciudadano de Teloloapan Guerrero (MCTG) y otros del Movimiento Apaxtlense Adrián Castrejón (MAAC), todos en su momento creyeron que el político se mantendría firme.

Pero el contenido de las llamadas cruzadas la mañana del lunes 24 desnudan la imagen del dirigente, desacreditado en el PRD y rechazado por el PRI en los comicios del 2005, cuando dicho instituto político perdió la gubernatura de Guerrero.

"Los que llegaron conmigo ya están en sus lugares de origen", remarcó Urióstegui Salgado a los reporteros del Periódico, con quienes mantuvo comunicación durante casi toda su retirada.

Al resto de los comunicadores ya no les tomó la llamada.

Para el martes 25 ya estaba en Taxco, dijo que no pensaba regresar a Teloloapan y que ya no pretendía encabezar ningún movimiento de autodefensa, pese a que el mismo lunes un grupo de seguidores se trasladó a Chilpancingo para entrevistarse con Bruno Placido Valerio, dirigente de la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero (UPOEG).

"En Teloloapan la gente tiene miedo y así no se puede", justificó su actuación.

Respecto a su hijo Tomás Urióstegui García, quien permanece cautivo desde el 13 de mayo de 2013 en un pueblo cerca de Arcelia, Pedro Pablo manifestó que espera un gesto humanitario de Santana Ríos, presunto líder de la Familia Michoacana (FM) en la región Norte de la entidad.

"Yo, ahora soy solamente un costal de huesos", dijo en torno a su estado de ánimo, mermado por no lograr la liberación de Tomás y sorprendido por la fuerza policial y militar que se desplegó para reabrir la circulación vehicular.

A una semana del primer brote de inconformidad social contra la delincuencia organizada, en la ciudad tecampanera hay dos páginas de Facebook que llaman a mantener la resistencia.

Solo en Teloloapan y Telo Informo son los espacios en donde los jóvenes de la localidad piden que la población de la cabecera municipal se reagrupe, se organice y pida que las corporaciones que se movilizaron el pasado lunes se mantengan movilizadas hasta que se logre la detención de los delincuentes.