Fanáticos hacen “lotería” de estampas para colecciones del álbum Panini

Con el León en la final del futbol mexicano no se ve para cuando termine la pasión por el balón. 

León

¿541?, ¿312?, ¿16? ¡Yo! grita Benjamín. "Con esto completo el Estadio de Fortaleza, donde jugará México contra Brasil", suelta sin ocultar su emoción.

Como si jugaran a la lotería, en la papelería "Kínder" venden las estampitas sueltas del álbum de Panini. Decenas de personas se arremolinan frente al mostrador con su lista de faltantes a la mano y un pluma para ir tachando. Hay que estar a las vivas para "cachar" los cromos deseados. Desfila la 85 de Javier "Chicharito" Hernández, La 507 del escudo de Portugal, la 534 de Michael Essien, el centrocampista ghanés del AC Milán. Los cinco sentidos utilizados para no perder ninguna estampa. Las manos sudan. Por supuesto que hay niños y adolescentes, pero también amas de casa, oficinistas, empresarios, niñas y un hombre de cabello cano que pide no aparecer en la foto "porque se supone que estoy trabajando". Asegura que las estampas son de su nieto. Nadie escapa a la "fiebre mundialista", el mejor argumento de venta de estos días.

El local está ubicado en la calle Lourdes, de la colonia Andrade, una de las primeras zonas lujosas que surgieron en la ciudad, justo frente al Instituto América. Todos los días, a cualquier hora es un punto de reunión para coleccionistas del álbum oficial del Mundial de Futbol, que edita la firma italiana.

"Nunca ha habido tanto furor, llevo cuatro años vendiendo las figuritas y en este se ha destapado el interés" cuenta la propietaria María Dolores Martínez.

La mecánica es muy sencilla. Una empleada "canta" los números de las estampas y el primero que dice "yo" se la queda. Cuando el coleccionista decide, hace el corte y pasa a pagar a la caja. Dos pesos por cada cartita que pidió.

José Eduardo Vázquez estudia en la Preparatoria Octavio Paz. Le faltan a lo mucho 60 futbolistas para llenarlo. Dice que le ha invertido unos 800 pesos. "El escudo de Alemania es el que me ha costado trabajo", revela. Lleva cinco semanas obsesionado con los rostros de los jugadores mundialistas. Y eso que aún no empieza la justa deportiva.

"Tengo cuatro años vendiendo las estampas, pero en esta forma apenas en este año se presentó la oportunidad por tanta venta que hubo", platica la dueña del negocio.

Andrés Gil ya sabía que aquí hallaría sus faltantes. Desde 2002 es coleccionista y está a un paso de terminar la edición 2014. Considera que con la llegada del León a primera división creció el interés colectivo en este deporte. "Desde que ascendió hace dos años la verdad sí ha aumentado el espíritu futbolero local", aventura.

Lizzy Bravo tiene tres hijos. Por semana les da entre 100 y 150 pesos para estampas. Considerando que para llenar el documento se requieren entre 800 y 1000 pesos, al final habrá invertido el equivalente a dos salarios mínimos en la tripleta de colecciones. "La verdad esta dinámica está muy bien porque ayuda a los niños que ya les faltan poquitas para completar", relata.

El conteo de la lotería de estampas no cesa. "¿111?, ¿309?...."

Y con el León en la final del futbol mexicano no se ve para cuando termine la pasión por el balón.