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Albergues, una oportunidad para quienes no tienen nada

En una de las instalaciones en Torreón que apoya con casa y cobijo, se encuentra Antonio de casi 80 años, quien normalmente vive en la calle, pero el frío lo obligó a buscar un refugio temporal.

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Antonio Quiñones de 76 años tiene como únicas pertenencias dos cambios de ropa y una chamarra.

Quiñones lleva tres días viviendo en el albergue instalado a espaldas del Auditorio Municipal de Torreón, él como muchos otros, pasan ahí sus días de manera temporal, dividiéndose entre las tres habitaciones con las que cuenta el inmueble.

Ubicado en la esquina de la calle Degollado y avenida Joaquín Martinez Chavarría, uno de los dos albergues municipales brinda apoyo a alrededor de 15 personas al día, quienes llegan a cualquier hora por tres comidas del día.

Los beneficiarios son personas en situación de calle, indigentes, hombres y mujeres que van de paso a otras ciudades o quienes no tienen un lugar donde pasar la noche, dentro del albergue se les da una colchoneta y una o dos cobijas para el frío.

[OBJECT]Al mediodía, dentro del albergue sólo hay tres personas, una pareja que va de paso hacia Saltillo y un hombre de la tercera edad, Antonio, él es originario de Torreón, pero no tiene casa, comenta que hace años se quedó sin nada, pero que nadie de su familia lo ha querido apoyar.

El hombre nunca tuvo hijos y mucho menos se casó, dice que la única familia que le queda es un hermano, pero que prefiere tener la casa sola a ayudarlo, por lo que su única opción es el albergue o la calle.

Ahí, en la vía pública es donde había dormido hasta que comenzó el frío y hace tres días decidió irse al inmueble.

Antonio es tablajero de carnicería, señala con tristeza que por tener 76 años ya casi nadie le da trabajo, que se mantiene al pendiente de los periódicos para ver ofertas.

Sólo de vez en cuando lo emplean de manera temporal es cuando renta algún cuarto para dormir y pasar los días.

Por su parte, la pareja señala que por diversas circunstancias que prefieren no decir, terminaron en Torreón, pero quieren volver a Saltillo, por lo que piden dinero o trabajan lavando carros hasta juntar lo necesario para su pasaje, por lo pronto, el albergue es su hogar.

Como ellos, día a día decenas de personas llegan al inmueble, el cual que está abierto todos los días del año y que con la temporada de frío, se espera se incrementen los ingresos, por lo que deberán estar preparados para recibir a más de las 15 personas que normalmente arriban.

rcm

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