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Domingo , 21.10.2018 / 04:22 Hoy

Agua en el AMG, 27 años de omisiones

Desde 1991, indecisiones, descuido y negocios de corto plazo marcan la gestión inadecuada del recurso para la segunda ciudad del país.

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"Le he sugerido a Toño (Aldrete, director del SIAPA) que otorgue todos los vocacionamientos que le pidan los fraccionadores, no podemos detener el crecimiento de la ciudad", dijo un alto funcionario del gobierno de Francisco Ramírez Acuña, al marcar off the record ante los comunicadores cuál era la política que seguían en 2004, dado que esperaban la abundancia de las aguas del río Santiago, vía el proyecto de represa en Arcediano, que prácticamente duplicaría el recurso y generaría una seguridad inusual al negocio más exitoso de Guadalajara en el último medio siglo: expandirla, horizontal y verticalmente.

Ese plan, como todos los demás desde que se incorporó la presa Calderón como fuente de abastecimiento, en 1991, fracasó. Oficialmente, el tema no fue la contaminación que todavía arrastra esa cuenca, sino un tema de costos: el siguiente gobierno (Emilio González Márquez) insistió en una cortina de concreto compactado que la llevó a costos delirantes. Sin embargo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, meses después, dictaminó que la manifestación de impacto ambiental que se había presentado hacía inviable a Arcediano. A toro pasado, pero los colectivos ambientalistas se anotaron una victoria contra un megaproyecto, uno más, frustrado.

En 2018, el fantasma del desabasto golpea al área metropolitana, inmersa en desafíos formidables: dotar de agua a cinco millones de habitantes, pues se ha adquirido el compromiso de integrar al SIAPA el populoso y problemático municipio de Tlajomulco, donde las aguas del subsuelo presentan mala calidad por arsenicismo y otros metaloides, y ya hay más de 600 mil almas.


Esto ocurre mientras el lago de Chapala permanece –desde 1956- como principal fuente de abastecimiento, con seis de cada diez metros cúbicos que entran a la ciudad, las aguas subterráneas aportan entre tres y 3.5 m³ por segundo, y el embalse de Acatic manda entre 500 litros y mil, según sean las existencias de agua de su modesta y errática cuenca.

La versión oficial es que al no sacarse adelante un solo megaproyecto, y no detenerse la explosión demográfica, lo normal es que el agua escasee. Pone como ejemplo de cerrazón de los ambientalistas no el caso de la presa El Zapotillo –los opuestos al trasvase a León están dispuestos a que el agua sí llegue a Guadalajara-, sino el de la segunda línea del acueducto Chapala-Guadalajara, que propuesto entre 2011 y 2012, si se hubiera construido utilizaría la concesión completa de la ciudad (240 millones de m3 contra 190 millones que llegan), y evitaría jornadas de carencias como las que se viven en la ciudad desde hace una semana para medio millón de habitantes.

La versión de sus críticos varía, pero hoy está fuertemente influida por los postulados de la "gestión integral del agua" (por cierto, obligatoria de observarse y aplicarse, según la Ley de Aguas Nacionales): el manejo del recurso ha sido pésimo, las zonas de recarga del acuífero no se protegen y hoy están sometidas a una fuerte impermeabilización por nuevos fraccionamientos y vialidades; los arroyos y zonas bajas de la cuenca son borradas, y convertidas en zonas de inundación; la cultura del agua no ha derivado en el pago a precios justos y sobre todo, en el uso racional; el agua reciclada no alcanza 1 por ciento del volumen; la industria no es llamada a cuentas y contamina las cuencas sin sanciones, y genera graves daños a la salud y la calidad de vida de los más pobres.

MILENIO JALISCO ha preguntado sobre este fracaso de la ciudad entendida como entidad política y social, en los últimos 27 años, a siete expertos. Esto dicen.

Juan Guillermo Márquez, presidente del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua

"Guadalajara ha fallado en el tema del agua porque siempre ha tenido a los mismos 'técnicos' y 'directivos' que toman las decisiones equivocadas y que en gran medida son responsables de la situación actual, ya que han visto la gestión de oferta como la única solución –basada en obra civil y el gran negocio- y han dejado de lado la gestión integral, que debe considerar al agua como bien de vida –y bien común- el respeto al ciclo hidrológico, el verdadero saneamiento y su reúso, el respeto a las zonas de recarga de acuíferos, el crecimiento urbano ordenado, la consideración al binomio agua y alimentación, el equilibrio ambiental, la utilización del agua de lluvia, el respeto irrestricto a los derechos humanos, entre muchos otros aspectos. Mientras prevalezcan esas personas con esas prácticas obsoletas y proyectos mal sustentados, el AMG no podrá sostener el abasto actual, menos la demanda futura. No se combate la pobreza fabricando –o regalando- grandes carteras para guardar dinero, cuando el problema es que se carece de él".

Francisco Mayorga Castañefa, presidente del Consejo Consultivo del Agua en Jalisco

"Si no tenemos definidas las responsabilidades del suministro, potabilización, cobro y depuración de agua en el principal centro urbano de Jalisco, ¿cómo arreglamos lo demás? [...] Conagua solo asigna volúmenes y establece normas oficiales mexicanas mientras la responsabilidad constitucional es del municipio; en el caso de aguas nacionales, fija condiciones particulares de descarga a la industria, pero no tiene medios de inspección y vigilancia. Debería conveniar con municipios como se hace con las playas en centros turísticos. Y los estados no tiene espacios jurídicos en la Ley de Aguas Nacionales, solo federación y municipios. La cuenca es demasiado compleja y no tiene capacidad operativa. Por eso digo que hay un problema de diseño institucional, hay duplicidades y vacíos . Al final, no hay responsables".


Héctor Castañón, urbanista y activista socioambiental

"Ya hemos fallado en la intención de proteger las cuencas desde 1934 con el decreto de protección a los cerros de Guadalajara, que obligaba a proteger los escurrimientos; hemos fallado en hacer eso, hemos urbanizado, tapado manantiales, ignorado el agua subterránea, que fue tan importante para el crecimiento de Guadalajara; hemos fallado en reconocer, en generar información para entender todo el ciclo del agua de manera integral, sus fases de escurrimiento e infiltración; hemos fallado al haber privilegiado una gestión que se prestaba a la oferta, que se limita de responder a un problema, llevando agua de un punto A un destino B; hemos fallado en defender una gestión centralizada, que ha prácticamente abandonado las zonas federales, ha abandonado la gestión desde las autoridades locales, de los cauces, del agua subterránea; hemos fallado en regular las descargas, industriales particularmente, en establecer parámetros específicos por industria, en establecer límites máximos permisibles; hemos fallado en regular las concesiones, y la sobreextracción; hemos fallado en desarrollar capacidades institucionales, por el contrario, se han debilitado, y lo podemos ver en el caso de la inspecciones, que supuestamente realiza la Conagua [...] con todo esto hemos generado escasez, lo que ha derivado en especulación, y nos ha llevado a ceder la gestión del agua, de facto, a las entidades privadas, por el desmantelamiento de las capacidades y de las instituciones, en materia de agua, y ahora tenemos que depender de concesiones, de inversionistas extranjeros, para gestionar nuestra agua".

Carlos Hernández Solís, consultor y funcionario de la Comisión Estatal del Agua (CEA)

"Tomar una decisión o no tomarla representa una gran responsabilidad. La ineptitud o falta de conocimientos conlleva una gestión equivocada y mal direccionada, de esto se desprende la importancia de valorar la conceptualización de la participación de expertos que sin llegar a extremos de requerir una certificación sí se demanda que tal calificativo sea comprobable. En Guadalajara a todo opinador se le considera experto y eso nos ha llevado a 28 años de indefiniciones. Las decisiones demandan valentía para enfrentar toda inquietud y así descalificar aquello que carece de fundamento o en su caso para aceptar y validar lo que proceda. El respeto a las opiniones es invaluable pero cuando algo genera daños a la sociedad deben ser exhibidas para extinguir posturas que persiguen intereses particulares. En Guadalajara se exhibe falta de madurez y respeto para sentarse y calificar y cualificar lo que deje beneficio a la sociedad. A lo anterior súmenle la falacia que refiere al agua como elemento de seguridad nacional, lo cual no se refleja en los presupuestos de egresos ni en el establecimiento de políticas públicas que lleven al reconocimiento y determinación del valor real del agua".


Cindy Mcculligh, académica del CIESAS y especialista en contaminación del agua

"Parte de la población del área metropolitana de Guadalajara recibe agua del acuífero de Toluquilla. Mientras el SIAPA cuenta con una planta potabilizadora capaz de remover el arsénico, que está presente en agua de este acuífero arriba de los límites de la norma para agua potable, en municipios como Tlajomulco de Zúñiga y El Salto se abastece a la población con agua de este mismo acuífero sin tal tratamiento. Mientras Tlajomulco ha llegado a acuerdos con SIAPA para comprar agua a este organismo, no es el caso para El Salto. De ahí que podemos detectar al menos la probabilidad de un problema de salud pública en esta zona por la deficiente calidad del agua abastecida. Esto remite a un problema general no sólo en Guadalajara sino a nivel estatal, que es la carencia de información pública sobre la calidad de las fuentes de abastecimiento. El SIAPA provee datos sobre la calidad del agua antes de su potabilización, más no del agua potabilizada. Para los demás municipios del estado, no existe fuente de información pública sobre este tema. En materia de saneamiento, persiste el problema de aguas residuales municipales no tratadas a pesar de la operación de las dos macro plantas de tratamiento. En la cuenca El Ahogado, existe un déficit de alrededor de 20 por ciento de los colectores y la planta de tratamiento de El Ahogado requiere de una expansión. En el caso de la planta Agua Prieta, funciona apenas a 56.6 por ciento de su capacidad debido a que siguen sin conectarse los vertidos de las cuencas del oriente de la AMG. Se requiere de voluntad política y de la integración de un plan de restauración de los cuerpos de agua del estado y, clave para el AMG, para el río Santiago".

Arturo Curiel Ballesteros, especialista en salud pública y presidente de la Sociedad de Geografía y Estadística de Guadalajara

"La condición de isla de calor más cambio climático ha provocado que en Guadalajara las lluvias del temporal sean más intensas, lo que provoca caída de arbolado en las primeras lluvias [que son las más intensas], y que los escurrimientos sean mayores incrementando las inundaciones. Qué podía hacer Guadalajara y no hace: mantener la salud del arbolado urbano para que pudiera tener mayor resiliencia; crear parques públicos de más de 40 hectáreas que servirían de infraestructura natural para reducir inundaciones. Guadalajara consume más de lo necesario como lo han demostrado otras ciudades del mundo. Aquí se consumen 280-300 litros por habitante al día y va en aumento, mientras que otras ciudades satisfacen sus necesidades con la mitad del consumo. Qué podía hacer Guadalajara y no hace: una agenda que marque como uno de sus indicadores detener el incremento de consumo y disminuirlo. Guadalajara ha perdido el equilibrio entre agua que se recarga en el sistema y agua que se consume. Hoy en día hay más demanda que oferta, lo que provoca que se esté despojando del líquido vital a otras comunidades y ecosistemas. Qué podía hacer Guadalajara y no hace: delimitar su crecimiento poblacional con base al agua disponible y desarrollar un sistema diverso de cosecha de agua. El saneamiento de agua no corresponde a los nuevos contaminantes que pueden afectar la biodiversidad, o a la salud humana, como los antibióticos. Qué podía hacer Guadalajara y no hace: responsabilizarse por hacer un saneamiento ante los diversos contaminantes y reciclar el agua para consumo de las viviendas, como lo hacen otras ciudades, que reciclan hasta siete veces el agua antes de liberarla".

Claves

Datos del agua en la AMG

El área metropolitana de Guadalajara tiene 5 millones de habitantes, al mes de noviembre de 2017

Abarca nueve municipios: Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan, Tlajomulco, El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos, Juanacatlán y Zapotlanejo

SIAPA es la empresa paraestatal proveedora de agua y saneamiento en cuatro municipios: Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan. Se le acaba de unir Tlajomulco

De 9 mil litros de aguas negras por segundo, sanea alrededor de siete mil en tres plantas de tratamiento y reutiliza menos de 1%

El SIAPA abastece con entre 10,500 y 11 mil litros por segundo a la ciudad, pero alrededor de 600 mil habitantes están hoy fuera de su sistema

SRN

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