Se agotan los víveres en municipios de la región Centro de Guerrero

Habitantes de Mochitlán y Tepechicotlán deben caminar casi cuatro horas para llegar a Chilpancingo y comprar algunos artículos de primera necesidad. Por ello piden apoyo al gobierno.
Archivo Milenio
(Rogelio Agustín Esteban)

Chilpancingo de los Bravo

En los municipios cercanos a Chilpancingo los víveres también se agotan, en el caso de Mochitlán deben caminar casi cuatro horas para llegar a Chilpancingo y comprar algunos elementos de la canasta básica.

Tixtla se ubica entre dos grandes cuerpos de agua; la presa Vicente Guerrero y la Laguna Negra, a 14 kilómetros de la capital y sobre la ruta que comunica con la región Montaña, de donde todavía no se tiene información relacionada con las afectaciones que dejó la lluvia del fin de semana.

Luis Honorato Hernández, habitante de la cabecera refiere que la zona más afectada está comprendida por los barrios de El Santuario, San Antonio y San Lucas, además de colonias como la Santa Cecilia, el Panteón, Tecaltzin y la Niños Héroes.

En esos asentamientos humanos se reporta el dato de 5 mil personas afectadas, mismas que reclaman la intervención de autoridades como el Ejército Mexicano y la Protección Civil estatal.

El desbordamiento de la Laguna Negra generó incomunicación en varias colonias y la pérdida de la energía eléctrica durante los últimos dos días.

La carretera libre que llega de Chilpancingo está cerrada por los derrumbes y el agua de la presa Vicente Guerrero, aunque se puede llegar por un libramiento construido durante la gestión del ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo.

Elías Lemus, habitante de Mochitlán tardó tres horas y media en llegar hasta la comunidad de Petaquillas, le faltaban 10 kilómetros para alcanzar su meta que era Chilpancingo, pero al menos tenía la posibilidad de utilizar el transporte público.

La caminata la hizo entre cerros y arroyuelos, ya que la carretera quedó cerrada por el desgajamientos de los cerros.

Comentó que hasta la mañana del martes 17 de septiembre no se reportaban decesos ni desapariciones, aunque sí destacó que los víveres se estaban agotando, por eso la población pedía el apoyo de los tres niveles de gobierno.

Comentó que con el trabajo de maquinaria pesada la circulación vehicular podía quedar habilitada este mismo día, aunque el tramo carretero que permite llegar hasta Quechultenango sí permanecía intransitable, ya que el río azul alcanzó un nivel que no se le veía durante los últimos 40 años.

“La gente está preocupada porque no hay alimentos, faltan cobijas y otras cosas importantes, aunque afortunadamente no hay muertos ni heridos, muchos alcanzaron a salir cuando les llegó la creciente”, anotó.

Los habitantes de Mochitlán compartieron el camino con sus vecinos de Tepechicotlán, comunidad perteneciente a Chilpancingo en donde también se reporta la escasez de alimentos y agua potable.

Por eso muchos jefes de familia caminaron una hora entre los cerros para llegar hasta la capital del estado y comprar algunos productos de la canasta básica, mismos que trasladaron en bolsas de plástico y en pequeñas porciones.

El boulevard que permite la comunicación entre Chilpancingo y Petaquillas fue abierto a la circulación solamente en dos de cuatro kilómetros, por ahí caminaron cientos de vecinos de Tepechicotlán y Mochitlán cargados de pequeños envoltorios con víveres.

“Me siento como en una película de zombies, buscando comida para subsistir y cuidándome de que no me la quiten en el camino”, dijo un joven oriundo de Tepechicotlán durante un breve intercambio de palabras con los reporteros.