Acciones antibullying, evidencia de destrucción social: Arquidiócesis

En su editorial del semanario Desde la Fe, consideró que estas acciones buscan evadir los "modelos corruptos" que los menores imitan en su vida.

Ciudad de México

La Arquidiócesis de México consideró que las acciones antibullying anunciadas por el gobierno federal, estatales y organizaciones sociales, “son reacciones políticas, son evidencia de la destrucción de elementos fundamentales de la vida social para enaltecer vicios y aplaudir la agresividad como normalidad de una sociedad voraz donde el éxito mal encauzado es clave del triunfo personal. Son acciones evasivas de los modelos corruptos que niños y niñas imitan en su vida, maniobras pírricas”

En el editorial del semanario Desde la Fe se destaca que el “bullying pasa una factura letal a una sociedad preocupada por el sobajamiento de niños y niñas, cobrándose con integridad, ilusiones y la floreciente vida de las víctimas” la violencia entre niños y jóvenes escala exponencialmente. Al acoso se suma la agresividad contra la integridad emocional y física de quienes viven literalmente en el infierno”.

Y destacó que ante la crudeza del bullying, “los políticos reaccionan con grandilocuentes discursos, complicadas iniciativas y sanciones imposibles. El 11 de junio pasado, organismos de derechos humanos, autoridades, líderes magisteriales y organizaciones civiles presentaron la Cruzada Nacional Antibullying, ambiciosa campaña que quiere tejer acciones y evitar la discriminación, acoso, intolerancia, indiferencia, desigualdad, violencia física, psicológica o verbal en las escuelas; el Jefe de Gobierno del Distrito Federal anunció el fortalecimiento de estrategias antibullying, y senadores de distintas fracciones parlamentarias presentaron una nueva iniciativa para expedir la Ley General para la Prevención y Atención de la Violencia Escolar y reformar el Código Penal Federal. Ya desde el 31 de enero de 2012, la Ciudad de México cuenta con la Ley para la Promoción de la Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar, legislación presentada como modelo para otros Estados del país”.

Y planteó una serie de preguntas ineludibles. ¿Cómo es que los legisladores y gobernantes impulsan acciones de respeto a la vida cuando ellos mismos legalizan, promueven y toleran la destrucción de otras miles no nacidas por métodos clínicos antisépticos, pero infectados de odio por la relativización de la vida humana en el seno materno? ¿Cómo cultivar el respeto a los derechos cuando se dinamitan instituciones fundamentales como el matrimonio entre un hombre y una mujer, la familia, la paternidad y la maternidad? ¿Cómo proponer la justicia cuando la clase política vive en castas de sibaritas recetándose millonarios bonos, recursos exorbitantes, aguinaldos indecentes, compensaciones inauditas y salarios indignantes que un niño en edad escolar jamás podrá tener en toda su vida? ¿Cómo formar en la verdad y la solidaridad cuando gobernantes edificaron obras faraónicas en honor a su orgullo y soberbia a costa de la integridad de miles de vidas, desviando recursos multimillonarios y eludiendo responsabilidades acusando, pero ocultando la mano culpable de haber arrojado la piedra? ¿Cómo inspirar la solidaridad cuando se exalta la mentira y la corrupción como objetivos de éxito en la vida?

Iniciativas y estrategias contra el bullying jamás serán suficientes si no se resuelven estas interrogantes. La urgencia es inculcar en nuestros niños, desde la más tierna infancia, que la vida humana es más valiosa que la de cualquier mascota, el respeto al prójimo como condición sin la cual es imposible la convivencia y proteger las instituciones donde nacen valores forjantes de personalidades. Si atendemos esto tan sencillo, entonces recordaremos al bullying como un nefasto fenómeno que pudo detenerse a tiempo.